El gerente del frigorífico, Julio Ortiz, agradeció las gestiones realizadas por los diputados Mario Colman, Nicolás Viera y Nibia Reisch, del Partido Nacional, Frente Amplio y Partido Colorado, respectivamente.

Hébert Dell’Onte | “Con gran entusiasmo, compromiso y deseos de buenaventura les contamos que este próximo martes 11/10 el frigorífico Rosario volverá a faenar en su planta industrial”, así dice y así lo informa el propio frigorífico en uno de sus últimos tuits (último al momento de escribir esta nota).

Unos días antes, el 30 de setiembre, el diputado coloniense Mario Colman (Partido Nacional) escribió: “Frigorífico Rosario. La semana próxima operarios y administrativos se reintegrarán para tareas de reacondicionamiento. El 11 se comienza con la faena y posterior desosado. Más de 300 familias pichoneras irán retomando a su lugar de trabajo”.

Colman ratificó su tuit en declaraciones a radio Del Oeste y agregó que el desosado es lo que ocupa la mayor cantidad de trabajadores que no estaban cumpliendo tareas.

Agregó que es una buena noticia “para el pueblo pichonero” porque se generan fuentes de trabajo.

El diputado Nicolás Viera (Frente Amplio) consideró que la actividad del frigorífico Rosario es “un esfuerzo de muchos y un logro de compartido”.

Julio Ortiz, gerente del frigorífico, agradeció las gestiones realizadas por los diputados Colman, Viera y Nibia Reisch, esta última del Partido Colorado.

“LAS FAMILIAS PICHONERAS”, AL DECIR DEL DIPUTADO COLMAN.

El término “pichonero” comenzó a usarse en los años 50 y refiere a los pichones de paloma que hay en Rosario, y en cierto momento se usó con una connotación negativa que nunca caló en la sociedad y hoy no tiene, en realidad nunca la tuvo porque los rosarinos supieron hacer de ese apodo un símbolo positivo.

Ante el crecimiento económico que por esos años experimentaban Juan Lacaze y Nueva Helvecia, pero que faltaba a Rosario, en algunas competencias deportivas se comenzó a llamar “pichoneros” a los rosarinos dado que el escaso o nulo crecimiento de la ciudad llevó a las familias más humiles a cazar palomas con la finalidad de alimentarse. O sea que “pichonero” era sinónimo de alimentarse mal, por decirlo delicadamente.

En respuesta los rosarinos apodaron de “queseros” a los vecinos de Nueva Helvecia, y “sabaleros” a los de Juan Lacaze, por la importancia que esos alimentos tenían y tienen en una y otra comunidad.

Pero como bien dice el dicho, no ofende quien quiere sino quien puede, y la grandeza del destinatario puede convertir la posible ofensa en motivo de orgullo.

En los años 60 la selección de basquetbol de Rosario estampó un pichón de paloma en su camiseta, convirtiéndolo en un símbolo que persiste, y el himno de Rosario incluye esa figura en la letra: “Mochila al hombro / gomas y cuero, / piedra y sombrero / lo ven pasar / al pichonero / que va p’al monte / del puente blanco/ para cazar”.

Más adelante: “Soy pichonero, soy pichonero / soy rosarino del Uruguay / en el deporte, insuperable / tenemos sangre y calidad”.

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