Las afirmaciones del ministro Mattos fueron hechas el lunes 27 de diciembre al participar de la presentación de la Estrategia Climática de Uruguay, evento que contó con la presencia del presidente Luis Lacalle y otros jerarcas del Gobierno.

El ministro de Ganadería Agricultura y Pesca, Fernando Mattos, dijo que se cumplen en buen grado los compromisos adquiridos en París en relación al cuidado del ambiente y las metas que se deben imponer los países al respecto.

Agregó que se ratificaron algunos adicionales comprometidos en Dublín para producir en forma más sustentable, tanto a nivel de agricultura como ganadero.

El sector agropecuario además de las emisiones es el único sector que captura carbono de la atmósfera a través del sistema de pasturas naturales y bosques nativos, explicó el jerarca.

Las afirmaciones fueron hechas el lunes 27 de diciembre al participar de la presentación de la Estrategia Climática de Uruguay, evento que contó con la presencia del presidente Luis Lacalle, el ministro de Ambiente Adrián Peña, de Industria, Energía y Minería Omar Paganini, y de Economía y Finanzas Azucena Arbeleche.

EN 30 AÑOS URUGUAY DEBERÍA TENER EMISIONES CO2 NEUTRAS.

Peña dijo que para 2050 Uruguay aspira a ser neutral en emisiones de CO2, para lo cual el Gobierno impulsa la transición hacia vehículos eléctricos y se trabaja para no aumentar las emisiones de metano y óxido nitroso generadas por la producción agropecuaria.

El ministro Peña dijo que el documento implicó una labor de más de un año que fue liderada por la secretaría de Estado que dirige, pero en el marco del Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático que integran los demás ministerios y otras organizaciones públicas y privadas.

Es una estrategia que se proyecta hacia 2050 y forma parte de la consolidación de una política de Estado en materia de ambiente y cambio climático, explicó.

Destacó la importancia, para Uruguay, de establecer una continuidad en las políticas, ya que en materia de cambio climático todo es a largo plazo. Reconoció que el aporte del país a esta problemática es marginal, pero valoró que establece acciones de compromiso en la materia.

ADAPTACIÓN Y MITIGACIÓN – Dos aspectos fundamentales del tema son la adaptación y mitigación.

La adaptación al cambio climático es una materia de primera línea a nivel político, debido a la vulnerabilidad a la que está expuesto Uruguay. Hacia finales de siglo, las proyecciones indican un aumento de la temperatura en el país de entre 1,5 y 3 grados Celsius, también un aumento del nivel medio del mar que compromete 12.000 hectáreas posiblemente inundables, 23.000 kilómetros cuadrados comprometidos por erosión. En el horizonte lejano, también un aumento de las precipitaciones medias anuales del 35%, olas de frío y calor, ciclones en el océano y probabilidad de más vientos en el territorio. Este es el escenario al cual debemos adaptarnos, dijo Peña.

La mitigación incluye el compromiso de reducir emisiones y tratar de equilibrarlas con las capturas o remisiones. Si bien Uruguay genera el 0,04% de las emisiones de gases de efecto invernadero y afectación al cambio climático, está comprometido con esta causa. En ese sentido, firmó un compromiso de contribuir, al año 2025, con la reducción del 24% de emisiones en relación al año base, que es 1990.

El documento también indica la profundización de planes ya existentes, como el Plan Nacional de Adaptación al Sector Agropecuario; el Plan Nacional de Adaptación a Costas; el Plan Nacional de Adaptación a Ciudades e Infraestructura; el Plan Nacional de Adaptación de Energías y el Plan Nacional de Adaptación a Salud.

En cuanto a emisiones, dijo que la aspiración de esta estrategia es la neutralización de las emisiones de CO2 al año 2050. Para ello, se debe realizar una transición a vehículos eléctricos para alcanzar en el 2050 la reducción del 50% de emisiones del sector.

Por otra parte, el 92% de las emisiones de CO2 se deben al sector energético, pero el sector industrial explica el 8% el restante está vinculado fundamentalmente a la producción de cemento pórtland.

Sobre el cambio de combustibles, Peña dijo que se piensa que sobre 2035 todos los vehículos de transporte aseguren cero emisiones, y que se incorporen a esta modalidad, al año 2040, todos los que transporten menos de 7.500 kilos y, al 2050, todos los de carga. Eso supone transformaciones como, por ejemplo, que al año 2035 se cierre la refinería de La Teja. La transición es hacia el uso eléctrico en vehículos de pequeño porte y hacia el nitrógeno en vehículos de carga y transporte.

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