Leche y rock: curiosidad de cómo la leche derramada separó a Aerosmith.

Leche y rock: curiosidad de cómo la leche derramada separó a Aerosmith.

Un episodio de leche derramada se convirtió en símbolo del colapso interno de la banda más grande de Estados Unidos en los años 70. Entre drogas, deudas y egos, la leche derramada marcó la separación más absurda en el rock.

Montevideo | Todo El Campo | La leche derramada ha pasado a la historia del rock como el símbolo más improbable de una de las separaciones más ruidosas de la música estadounidense.

A finales de los años 70, cuando Aerosmith estaba en el apogeo absoluto de la fama, un episodio aparentemente banal que involucró un vaso de leche abrió un entorno ya contaminado por excesos, disputas internas y agotamiento emocional.

Formada en Boston, Aerosmith fue, a mediados de los años setenta, posiblemente la banda más popular de Estados Unidos. El grupo acumuló álbumes multimillonarios como Toys in the Attic y Rocks, así como éxitos que se convirtieron en himnos generacionales, como «Dream On» y «Walk This Way». Los conciertos llenaban estadios y estadios, y la prensa especializada ya los trataba como herederos directos de los Rolling Stones en suelo estadounidense.

Pero, como suele ocurrir en trayectorias meteóricas, el éxito vino acompañado de excesos. Durante la grabación de Draw the Line, el entorno interno de la banda se deterioró rápidamente. Según los informes de la época, el álbum se grabó en medio de un clima constante de tensión, agravado por el consumo desenfrenado de drogas y la creciente dificultad de convivencia entre los miembros.

Cuando llegó el momento de trabajar en el siguiente álbum, la situación se volvió insostenible. Las grabaciones se pospusieron varias veces, no solo por falta de material nuevo, sino también por discusiones recurrentes y ausencias prolongadas. Según informes cercanos a la banda, el desgaste artístico ya era visible y la relación personal entre los músicos estaba al límite.

En este contexto explosivo, un problema financiero agravó aún más la crisis. El guitarrista Joe Perry acumuló una deuda de aproximadamente US$ 80.000 en gastos de servicio de habitaciones durante la última gira. Ante el estancamiento, el mánager de la banda sugirió que Perry grabara un álbum en solitario, utilizando el adelanto de la discográfica para pagar la cantidad adeudada. La propuesta, lejos de apaciguar al grupo, acentuaba la sensación de fragmentación interna.

Sin embargo, la mecha final llegó fuera del estudio y lejos del foco de atención. Tras un concierto en Cleveland, hubo una discusión entre bastidores entre bastidores entre Elissa, esposa de Joe Perry, y Terry, esposa del bajista Tom Hamilton. Durante el enfrentamiento, Elissa habría arrojado leche sobre Terry, convirtiendo la leche derramada en un gesto simbólico de una ruptura ya anunciada.

Poco después del incidente, Joe Perry anunció oficialmente su salida de Aerosmith. La separación marcó el fin de una de las formaciones más exitosas en la historia del rock hasta ese momento. La prensa trató el episodio con asombro, destacando el contraste entre la grandeza de la banda y la banalidad del motivo que se hizo público.

Sin Perry, Aerosmith siguió adelante, pero con resultados solo moderados. Los años siguientes estuvieron marcados por la inestabilidad creativa, cambios en la formación y dificultades comerciales. Para muchos fans y críticos, la banda había perdido parte de su identidad original.

Sin embargo, la historia seguía reservando un capítulo de redención. En 1984, Joe Perry regresó al grupo, sellando la reconciliación que culminaría en uno de los mayores renacimientos de la música pop-rock. En 1987, el lanzamiento de Permanent Vacation, un álbum que alcanzó cinco discos de platino, reposicionó a Aerosmith en la cima de las listas y consolidó definitivamente su imagen como “la banda de rock favorita de América”.

Años después, el propio Steven Tyler resumió el episodio con ironía. Al comentar la separación de la prensa en 1979, el cantante dijo que todo había empezado por “un vaso de leche derramada”, una frase que se convertiría en una de las más citadas en la historia del rock.

Más que una curiosidad, el episodio ilustra cómo las tensiones acumuladas pueden estallar por eventos aparentemente insignificantes. En el caso de Aerosmith, la leche derramada no fue la causa, sino el símbolo perfecto de una crisis construida a lo largo de años de excesos, fama y presión. Un recordatorio de que, incluso tras bambalinas de las mayores leyendas de la música, son los pequeños gestos los que a veces hacen que la historia desborde.

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Fuente eDairyNews edairynews con información de Odsee.

Nacho Obes: Para ser rockero no tenés que drogarte.

Nacho Obes: Para ser rockero no tenés que drogarte.

“El rock no se demuestra con drogas. Acá no hay que probarle nada a nadie. Yo soy artista. Mi trabajo es viajar, tocar, cantar, ocasionalmente en televisión o radio y grabar. Mi trabajo no es ni fumar ni tomar. Un pibe de 15 años con un porro en la puerta del liceo, no lo festejo”.

Hébert Dell’Onte | Parte de la sociedad despotrica contra las redes sociales porque son un arma de agravios y ataques, cuando no insultos permanentes, a veces en un marco de intolerancia y hasta violencia de difícil digestión.

Pero la clave está en saber a quien leer, a quien seguir, de quien hacerse “amigo”. Los aportes de algunos políticos, artistas, actores sociales en general y de todas las disciplinas, incluso de ciudadanos anónimos que a veces opinan tras un seudónimo, pueden ser enriquecedores. Eso es lo bueno que tiene esta explosión de la comunicación a través de Twitter, Facebook, Instagram y muchas otras herramientas similares. Todo depende de lo que cada uno elige leer o mirar.

El martes 26 de abril, Nacho Obes (foto), reconocido artista uruguayo que además se abre camino dentro como fuera de fronteras, escribió en su cuenta de Twitter que cuando pasó frente al liceo 28 de Pocitos vio un grupo de adolescentes muy jóvenes fumando marihuana en la puerta de ese centro de estudio: “Pasé caminando por la puerta del liceo 28 en Pocitos. Los chiquilines de 14, 15 años fumando faso en la puerta literalmente. Son niños. ¿Estoy loco o algo anda muy mal?”, se preguntó.

Al momento de escribir este artículo, la publicación de Obes cuenta con casi 3.200 me gusta, casi 470 retweets y una larga fila de respuestas que van en todo sentido y todo color.

Hay quienes politizan el tema buscando responsabilidades, pero el fondo del asunto no pasa por ahí sino de una realidad que preocupa y que debe ser atendida, pues aunque no se informe debidamente es sabido que la marihuana hace mal y por supuesto que esos muchachos de 14 o 15 años se están haciendo un gran daño.

Lo paradójico e imperdonable de esto es que sea en la puerta de un liceo, “literalmente”, aclara y enfatiza el músico. Frente a eso uno se pregunta de inmediato dónde están los responsables de ese liceo, dónde el personal administrativo, el servicio de portería. Claramente no estaban cumpliendo con su trabajo.

Los centros de estudio deberían ser los lugares más seguros y sanos que una sociedad debe tener. Seguros y sanos en el sentido más amplio de esos conceptos.

Además de denunciar el hecho sobre el cual las autoridades de la educación deben tomar nota y actuar en consecuencia, Obes profundizó sobre el asunto con un par de comentarios más que bien valen la pena mencionar y que no necesitan explicación ni comentarios.

El miércoles 27 escribió: “El rock no se demuestra con drogas. Acá no hay que probarle nada a nadie. Yo soy artista. Mi trabajo es viajar, tocar, cantar, ocasionalmente en televisión o radio y grabar. Mi trabajo no es ni fumar ni tomar. Un pibe de 15 años con un porro en la puerta del liceo, no lo festejo”.

Y minutos después: “Querer copiar lo que hacía Ozzy Osbourne, o Axl Rose es querer copiar sus desgracias. Ellos tuvieron que cambiar sus vidas. En Dóberman había dos personas alcohólicas y así nos fue. Desaparecimos. Cuando quisieron tocar por la legalización de la marihuana me fui”.

No queda nada por decir, sólo que nuestra sociedad necesita referentes juveniles de esa talla, existen, están, hay que saber buscarlos y darles visibilidad.

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