21 de Junio de 2021
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Ovinos 31 de Marzo de 2021

Tema de debate: ¿qué hacer cuando una proporción no menor de lanas del país parecería que están fuera de mercado?

Las respuestas a ensayar deberían trascender el comentario simplista de que es necesario contemplar -por ejemplo- como cada productor toma sus decisiones y define su sistema de producción.

Ovinos 31 de Marzo de 2021

Tema de debate: ¿qué hacer cuando una proporción no menor de lanas del país parecería que están fuera de mercado?

Las respuestas a ensayar deberían trascender el comentario simplista de que es necesario contemplar -por ejemplo- como cada productor toma sus decisiones y define su sistema de producción.

Ing. Agr. Dr. Gianni Bianchi – TodoElCampo – Una de las respuestas a la interrogante del título podría ser la de recurrir a la mejora genética a través de la selección o de la absorción hacia razas de lana más fina. Ambas estrategias, aunque más lenta la primera, se han utilizado con éxito en el país. Alternativamente se podría pensar en algo, que también está sucediendo en el país, que es la absorción, pero no hacia el fino, sino decididamente a la producción de carne con razas maternales carniceras de lana blanca. A priori, todas las alternativas técnicas deberían estar arriba de la mesa.

Siempre se sostuvo que el Corriedale, si bien no producía la lana más fina, ni tampoco la mayor cantidad de carne (sea en número de corderos, sea en peso de carcasa), era una especie de “todo terreno” que conjugaba lana media de calidad y buenas producciones de carne y sin dificultad de colocación de sus productos en el mercado internacional. Veamos qué ha ocurrido con la evolución en cantidad por rangos de micronaje de la lana del Uruguay en los últimos 22 años.

En el Cuadro 1 se presenta la evolución en producción y rangos de micronaje de la lana del Uruguay en los últimos 30 años.

Salta a la vista la disminución en cantidad de lana total producto casi exclusivamente de la caída del stock en el período que se contempla. Otro hecho muy claro es el incremento de lanas finas no solo en valor absoluto, sino también en proporción al total de lanas producidas. Este hecho se atribuye a cómo evolucionó el diferencial de precios a favor de las lanas finas en el período contemplado en el Cuadro 1. En el caso particular del país la disminución en el stock se vio acompañada de un incremento de la raza Merino, con el desarrollo de proyectos interinstitucionales que se focalizaron en incrementar sobre todo las variedades más finas de la raza. Sin perder de vista también la introducción al país de la raza Merino Dohne y una concomitante disminución de otras razas, fundamentalmente del Corriedale que otrora representara casi el 70% del stock nacional.

Hasta acá podríamos decir que estos cambios están en el sentido de lo que la industria lanera ha considerado en reiteradas oportunidades como el rango de micronajes con mejores oportunidades y acceso a nichos de mercados específicos: 17-27/28 micras. Sin embargo, no se puede perder de vista que por encima de ese rango señalado como “más deseable”, el país produce hoy casi un 40% de la lana total. Para analizar más detenidamente estos datos vale la pena complementarlos con el rango en micras que produce cada una de las razas laneras existentes en el país. Información esta que se presenta en el Cuadro 2.

Cuando solapamos la información de los dos cuadros, queda claro que los rangos de finuras medias que han disminuido significativamente en el período bajo análisis son de: 25,1 a 26,5 y de 26,6 a 28,0 micras. También queda claro, más allá de que pueda existir alguna contribución menor de otras razas (lo más “fuerte” del Merilín o el Ideal), que es la raza Corriedale la que ha dejado de contribuir a estos rangos de micronaje. En otras palabras, el Corriedale disponible mayoritariamente en Uruguay hoy produce lanas entre 28,1 y 31,5 micras: 73,5% si se consideran los rangos de micronaje de lana (25,1-31,5 micras) que se le atribuyen a la raza, como se observa en el Cuadro 2. En buen romance gran parte de la lana del Corriedale del país está fuera de mercado, si uno se remite a la escasa demanda y baja cotización de fibra con esos micronajes y a los dichos de la propia industria. Es difícil decir a ciencia cierta porqué ha sucedido esto, pero está claro que el análisis simple de los datos del Cuadro 1 así lo demuestra.

Se puede especular con que se haya buscado mejorar por vía de la selección otros atributos: peso de vellón, peso del cuerpo, sin contemplar lo que sucedía con el diámetro. Esto quizás responda a que el diferencial de precio a favor de menor diámetro dentro del rango de lanas Corriedale, no haya resultado lo suficientemente tentador para el productor o que se haya priorizado la producción de carne. En cualquier caso, es posible producir más lana, sin necesariamente incrementar el diámetro y a la vez obtener buenos resultados en lo que a producción de carne respecta. De hecho, aunque no son mayoría, existen productores que explotan esta raza y han demostrado que es posible compatibilizar buenos registros en finura, peso de vellón, peso del cuerpo e indicadores reproductivos. 

Paradojalmente el Corriedale, de acuerdo a la caracterización de planteles nacionales hecha por Cardellino en 1992, era la raza donde mayor proporción de cabañas, en particular planteles padre, utilizaban información objetiva para la selección de sus animales: 93 vs. 50, 33 y 25% de los planteles padre de las razas Corriedale, Ideal, Merilín y Merino, respectivamente. Información actual considerando el pasaje del Flock Testing a la Evaluación Genética Poblacional, también muestran una participación relativa importante de la raza, aunque no es la más alta, en el uso de los DEP. Por último, si consideramos el progreso genético de las cabañas Corriedale participantes, los resultados que muestra la evaluación genética poblacional que llevan adelante el INIA y el SUL indican progresos genéticos anuales significativos en: peso vivo al destete y a la esquila, peso de vellón sucio y limpio y disminuciones en el diámetro medio de la fibra.

Vale decir que el problema, no está en las cabañas, al menos en su conjunto, sino en la majada general que, como se sabe, es el grueso de la población de cualquier raza.

 ¿Y por qué es un problema? Básicamente porque además de ser deseable una disminución en el diámetro de lanas para vestimenta, hoy se ha vuelto – como ya señalamos - un tema si se quiere de subsistencia producir lanas de ese micronaje: cada vez cuesta más venderlas, sobretodo en una raza que históricamente ha sido considerada de doble propósito. Y aclaro lo de doble propósito, porque es diferente la situación de razas que son carniceras o maternales carniceras y que producen lanas que se corresponden con micronajes superiores a las 30,5 micras (la última fila del Cuadro 1) y que también (a otra escala) han aumentado su participación en la serie histórica considerada: de 0,9 a un 4% de las lanas totales del país. Es diferente primero porque estas lanas, no difieren en demasía con el precio que obtienen las lanas de 29, 30 micras (1).  Y segundo y más importante porque como son razas mayoritariamente carniceras (aunque el Romney Marsh del que es una raza de lana larga, también produce este tipo de lanas) o maternales carniceras, producen significativamente más corderos y carcasas más pesadas, homogéneas y en menos de la mitad del tiempo que, por ejemplo, el Corriedale que estamos analizando. Es decir producen tanto más carne, que más que compensa el hecho de dejar de lado finuras de lana de mejor colocación. Cosa que no ocurre con el Corriedale.

Ahora, el ingreso por lana de las razas carniceras y/o maternales carniceras de donde provienen las lanas de más de 31,5 micras, si bien es claramente marginal, no es despreciable. Son lanas gruesas que obviamente su destino no es la vestimenta y quizás tampoco sea hilados para tejer a mano. Pero seguramente, sí se pueden usar con éxito en revestimiento de interiores (alfombras, frazadas, cortinas) y sobretodo como textiles técnicos (interior de aviones, cines, tapicería, medicina) aprovechando las ventajas inigualables de la lana frente a otras fibras competidoras. El problema de la medulación, que a veces se invoca, es un agravante para lanas finas y medias (por su dificultad en la tinción y por el tacto más áspero y el aspecto más peludo), pero no sería un problema a priori para otros destinos que no sea vestimenta.

La lana presenta una importante resistencia natural al fuego. Es difícil de encender y se auto extingue formando un carbón fresco. Es un excelente aislante, resistente para reducir la presión, reduce la fricción o corte, absorbe y disipa la humedad del cuerpo sin sentirse húmedo. Crea una temperatura corporal cómoda y uniforme. Y por sobre todas las cosas es de bajo impacto en el carbono y de las fibras más eficientes en el uso de energía.

Me surgen varias preguntas en este sentido: ¿es que realmente estas lanas de color blanco y correctamente acondicionadas, son una “amenaza” como ha sido señalado en Uruguay? ¿Es que en el país no se puede pensar en agregar valor a estas lanas en vez de malvenderlas como lanas lavadas?

Las mismas preguntas caben para ese segmento de lanas Corriedale, no menor, que también estarían al decir de la industria con menores posibilidades de colocación a un precio razonable, sobre todo si se sigue la estrategia de absorción hacia razas maternales carniceras. Seguramente sea más barato importar aislantes para la construcción de menor calidad o insumos de uso en la medicina, frente a producir a nivel local materiales de mayor calidad a partir de las lanas de difícil colocación en el ámbito internacional. Pero quizás, sea una apuesta para agregar valor y porque no trabajo para nuestra gente. De lo contrario y de persistir esta tendencia, que nada indica que cambie, quizás haya que pensar en recurrir a materiales genéticos que no tengan lana y que produzcan igual o más que estas razas maternales carniceras y con lana que cada vez cuesta más comercializar.

No creo que sea la solución, pero la pregunta o una de las preguntas finales de esta nota para el debate es ¿qué perspectivas tienen los productores que se han volcado a la carne de manera eficiente con razas maternales y carniceras, para la lana que sus animales también producen? Cuando además también encuentran problemas para explotar la posibilidad de producir carcasas súper pesadas sin sobre engrasamiento. Y esto ya fue motivo del autor en una nota reciente nota para El Observador (2).

La otra pregunta para debatir y para nada menor dado la cantidad de ovejas y productores que contempla el Corriedale grueso hoy, es: ¿qué deberían hacer aquellos productores que explotan una raza doble propósito, pero que en los hechos y en forma mayoritaria tienen una lana que está cayendo fuera de lo deseable para los mercados que nos compran y que no compensan con los indicadores actuales en carne lo que dejan de percibir por ingreso de lana? Podrían quizás afinar por selección, pero hay que tener presente que bajar 3 micras (que es lo necesario al menos en la proporción más gruesa de la raza) llevaría algo así como 10 años, frente a la alternativa más rápida y menos costosa de absorber sea al fino o directamente a razas con énfasis carnicero, dependiendo del sistema de producción.

En el 2009 escribí una nota para El País Agropecuario (3) con motivo de las primeras resoluciones adoptadas en lo que se dio a llamar Plan Estratégico Ovino, hoy Penro y con otros objetivos muy distintos a los inalcanzables planteados hace ya 12 años. Entre las cosas que señalaba me preguntaba porque razón en aquel momento se planteaba reducir las lanas Corrriedale por encima de 28 micras a un 40% del total de la lana, cuando disponíamos de herramientas tecnológicas para plantearnos, quizás en un horizonte de más tiempo, reducirlas directamente a cero. En las reuniones a las que asistí, y entre otros planteos, recuerdo el de un industrial topista-exportador que llamaba la atención señalando que hacía más de una década (en el 2009, no ahora), que resultaba cada vez más difícil colocar top por encima de 28 micras. Es el mismo industrial que hoy dice que esas lanas no compiten contra el lobby de los sintéticos. ¿Será necesario esperar 12 más para que, al menos a título personal, tenga que recordar –ahora- esta nota?

Las respuestas a ensayar entiendo que deberían trascender el comentario simplista de que es necesario contemplar -por ejemplo- como cada productor toma sus decisiones y define su sistema de producción. Entre otras cosas porque como técnicos vinculados al rubro y habiendo como hay en el país una fuerte institucionalidad vinculada en mayor o menor grado a la oveja, parecería ser un debate a todas luces imprescindible, si es que estamos convencidos de que la oveja es competitiva en el agro nacional.

NOTAS.

1.  Como sabemos hay un punto de inflexión que más o menos está en las 27 micras y si bien por debajo de ese punto los diferenciales de precio son cada vez mayores, por encima del mismo las diferencias tienden a disminuir.

2. ¿Cómo manejar las señales antagónicas que desde la industria se plantea a productores que apuntan a maximizar su producción? El Observador. 26/02/2021.

3. Plan Estratégico Ovino. ¿Herramientas para cambiar o para que todo siga como está? El País Agropecuario. Marzo 2009: 26-30.

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