Laboratorios de América Latina y el Caribe fortalecen la detección de influenza zoonótica.

Laboratorios de América Latina y el Caribe fortalecen la detección de influenza zoonótica.

Uruguay participó junto a otros 18 países mediante un taller conjunto entre la Organización Panamericana de la Salud y la Organismo Internacional de Energía Atómica.

Río de Janeiro, Brasil | Todo El Campo | Técnicos de laboratorio de 19 países de América Latina y el Caribe concluyeron un taller de cinco días en Río de Janeiro para fortalecer la detección de la influenza aviar A (H5N1), un virus que ha causado más de 4.700 brotes reportados en aves y mamíferos y más de 70 casos humanos en la región de las Américas desde 2021.

El taller fue organizado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), a través de su Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria (Panaftosa), junto con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y su Centro Conjunto FAO/OIEA de Técnicas Nucleares en la Alimentación y la Agricultura.

Durante la capacitación, los participantes aprendieron a aplicar pruebas avanzadas, incluyendo el análisis de influenza en muestras de leche. Este conocimiento es clave ante los brotes de influenza zoonótica detectados en ganado lechero en Estados Unidos desde 2024.

Los técnicos revisaron también estándares internacionales para acreditar pruebas diagnósticas y se formaron en protocolos de bioseguridad para el manejo, envío y procesamiento seguro de muestras.

“Fortalecer a los laboratorios de nuestra región es esencial para detectar y controlar la influenza aviar tempranamente, protegiendo la salud animal y humana”, afirmó Ottorino Cosivi, director de Panaftosa. “Esta capacitación habilita a los países a detectar con mayor eficacia una amenaza en evolución”, añadió.

Los participantes, provenientes de Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Uruguay y Venezuela, practicaron el uso de técnicas moleculares como la PCR (reacción en cadena de la polimerasa) en tiempo real para identificar el virus, y herramientas de secuenciación genética para conocer sus variantes.

“Para controlar las enfermedades zoonóticas se requiere un enfoque multisectorial. Esta colaboración es un ejemplo de la importancia de integrar los sectores de salud animal y pública en la formación veterinaria para contar con profesionales capaces de abordar problemas de salud que afectan tanto a animales como a personas”, señaló Carla Bravo de Rueda, oficial técnica de salud animal del OIEA.

La actividad contó con el apoyo del Laboratorio Federal de Defensa Agropecuaria de Campinas (Brasil), que es Laboratorio de Referencia de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) para influenza aviar, y de la Oficina Regional Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), para América Latina y el Caribe. La actividad también tuvo el apoyo del proyecto Protect, financiado por el Fondo para Pandemias, y del proyecto regional RLA 5085 del OIEA, que busca fortalecer los laboratorios veterinarios de la región.

El A(H5N1) es un virus zoonótico que puede transmitirse de animales a humanos, lo que refuerza la necesidad de vigilancia conjunta en salud animal y humana bajo el enfoque de Una Sola Salud, que reconoce la interconexión entre la salud humana, animal y ambiental.

Desde 2020, el virus A(H5N1) se ha propagado por África, Asia, Europa y las Américas, afectando aves silvestres, de corral y mamíferos, incluidos más de 1.000 rebaños lecheros en 17 estados de Estados Unidos hasta mayo de 2025. Aunque no hay evidencia de transmisión de persona a persona, la OPS y la OMS instan a mantener una vigilancia intensiva para detectar cambios en el virus.

La OPS continuará brindando apoyo técnico a los países de la región para reforzar sus sistemas de vigilancia, respuesta y preparación frente a enfermedades emergentes, con el objetivo de proteger la salud pública, la seguridad alimentaria y el bienestar animal.

Los instructores del curso forman parte de la OPS, Panaftosa, OIEA, y del Centro Conjunto FAO/OIEA de Técnicas Nucleares en la Alimentación y la Agricultura. Además, se contó con la colaboración de expertos de instituciones regionales y globales como:

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)

Red Nacional de Laboratorios de Salud Animal (Nahln) de Estados Unidos

Laboratorio Federal de Defensa Agropecuaria de São Paulo (LFDA-SP), laboratorio de referencia de la OMSA para influenza aviaria y enfermedad de Newcastle

Laboratorio de Defensa Agropecuaria de Minas Gerais (LFDA-MG)

Embrapa Gado de Leite, unidad de Embrapa, institución pública de Brasil enfocada en investigación para la producción lechera

Centro Colaborador de la OMS para Estudios sobre la Ecología de la Influenza en Animales en el St. Jude Children’s Research Hospital

Centro Duke-NUS Medical School para la Preparación ante Brotes (Singapur).

Más información: Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria – OPS/OMS | Organización Panamericana de la Salud

La energía atómica para proteger la agropecuaria y combatir el gusano barrenador.

La energía atómica para proteger la agropecuaria y combatir el gusano barrenador.

La Organización de Energía Atómica e IICA profundizan su trabajo conjunto en el uso de tecnología nuclear para mejorar la producción de alimentos y proteger la salud agropecuaria.

Montevideo | Todo El Campo | La Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) profundizaron su alianza para utilizar la ciencia y la innovación al servicio de la producción de alimentos y, particularmente, para proteger la salud agropecuaria en las Américas.

Luis Longoria, director de Cooperación Técnica para América Latina y el Caribe de la OIEA, visitó la sede central del IICA, en San José de Costa Rica, donde fue recibido por el director y el subdirector, Manuel Otero Lloyd Day, respectivamente.

El encuentro se dio en el marco del trabajo conjunto en proyectos que involucran el uso de la tecnología nuclear en la agricultura, con el objetivo de contribuir a la seguridad alimentaria y una mayor sostenibilidad de las prácticas productivas. Los organismos comparten su compromiso con el bienestar de las comunidades a través de las soluciones basadas en la ciencia, la innovación tecnológica y la cooperación internacional.

En enero pasado, ambos firmaron un acuerdo en el marco de Atoms4Food -Átomos para la Agricultura y la Alimentación, iniciativa de la OIEA para contribuir con la seguridad alimentaria-, por el que ampliaron su tarea de cooperación a seis áreas: 1) manejo de suelos y aguas; 2) mejoramiento genético; 3) sanidad animal; 4) control de plagas; 5) inocuidad alimentaria; y 6) nutrición en salud pública.

El acuerdo lo firmaron en Viena, el director de OIEA, Rafael Grossi, y Manuel Otero.

Durante la visita de Longoria a Costa Rica se realizó el acto simbólico de descubrimiento de la placa de la OIEA en el panel de amigos del IICA, que en la sede del organismo hemisférico reconoce a las instituciones del sector público y privado que comparten el compromiso a favor del desarrollo de la agricultura y el bienestar de las comunidades rurales de las Américas.

COMBATE AL GUSANO BARRENADOR DEL GANADO.

Longoria explico que “con la iniciativa Atoms4Food, impulsamos el uso pacífico de tecnologías nucleares en la agricultura, ya sea incrementar la producción de un cultivo o la erradicación de alguna plaga, incluso la conexión entre agricultura, agua y alimentación”.

“Hicimos una alianza con el IICA para trabajar conjuntamente estos temas”, añadió.

Agregó que se realizó “la erradicación, con irradiación, de plagas con insectos que afectan la producción animal”, para lo cual se debe “esterilizar a los insectos para que no se reproduzcan de una manera natural y no se emita ninguna radiación a las personas”.

Entre los temas que se han trabajado en conjunto está el proyecto de control del gusano barrenador del ganado, que ha permitido aplicar la técnica del insecto estéril como solución respetuosa con el medio ambiente, protegiendo así la producción de carne y leche en la región.

Y esa no es la única acción que ha tenido la herramienta nuclear de vanguardia.

Longoria y Otero discutieron en la sede del IICA la necesidad de profundizar el trabajo en todos los países de América para combatir al gusano barrenador del ganado.

“Sabemos que es una plaga a la que no se puede hacer frente a nivel nacional exclusivamente. Junto al IICA vamos a coincidir en una estrategia ya trazar una hoja de ruta para combatir un problema que está afectando a la economía de los países y el bienestar de los ganaderos”, anticipó Longoria.

“El IICA –añadió- juega un papel muy importante por su penetración en todos los países del continente y también, por la diversidad de sus áreas de trabajo. Tenemos proyectos conjuntos para apoyar, por ejemplo, a los laboratorios de análisis de productos agrícolas, para los pequeños agricultores que no tienen acceso a los grandes laboratorios. También podemos colaborar en materia de inocuidad de los alimentos”, continuó.

También enfatizó que “la tecnología nuclear tiene capacidad para reducir el contenido bacteriano de los alimentos, si es necesario para exportar o para el consumo interno de una manera más segura».

Otero por su lado, destacó el potencial del trabajo con la OIEA en el control de la salud agropecuaria y en los temas de inocuidad de los alimentos en el continente. “La amistad entre la OIEA y la OIEA –afirmó- es una decisión de juntos en beneficio de un desarrollo rural real y con paz. Sabemos de la fuerza que tiene la agricultura, que debe ser jerarquizada. Es necesario entender el valor de nuestros agricultores como proveedores de alimentos, pero también como guardianes de la biodiversidad y de los territorios”, concluyó Otero.

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