El avance podría ayudar a los productores de avena a aumentar los rendimientos, reduciendo la dependencia de los productos químicos utilizados para acelerar las cosechas.
Montreal, Canadá | Todo El Campo | Por primera vez, los científicos han editado con éxito el ADN de la avena, un avance que podría acelerar el desarrollo de avena con más fibra, mayores rendimientos y mayor resistencia al cambio climático.
La avena, un cultivo clave tanto para el consumo humano como para la alimentación animal, es un importante producto agrícola en varios países del mundo, por ejemplo en Canadá tiene un valor aproximado de 900 millones de dólares. Pero una temporada de crecimiento corta y las heladas impredecibles al final de la temporada significan que los productores canadienses de avena enfrentan desafíos significativos. Y así en otros países.
Un estudio publicado en Plant Biotechnology Journal (*), investigadores de la Universidad McGill describen cómo utilizaron por primera vez la tecnología de edición de genes CRISPR-Cas9, una herramienta que funciona como tijeras genéticas, en avena. Dicen que esta técnica, que consiste en «cortar» y ajustar partes de los genes, lo que permite modificaciones genéticas precisas, podría conducir a mejoras más rápidas y eficientes en la avena que las que se pueden obtener de la cría tradicional y ayudar a los agricultores a enfrentar mejor los desafíos relacionados con el clima.
La tecnología no se utilizó anteriormente en los cultivos de avena debido a su complejo genoma y porque se pensaba que los métodos anteriores de edición de genes no eran efectivos.
«Usando CRISPR-Cas9, pudimos hacer cambios genéticos muy específicos en la avena que tradicionalmente tardarían años en lograrse a través del mejoramiento convencional», dijo el líder del estudio, Jaswinder Singh, profesor del Departamento de Ciencias de las Plantas. «Nuestro método no solo acelera el proceso de mejoramiento, sino que también nos permite evitar la introducción de ADN extraño en las plantas, haciéndolas más seguras y aceptables para los consumidores».
Los investigadores se centraron en los genes relacionados con rasgos clave de la avena, como el desarrollo de la panícula (la disposición de las cabezas de las semillas), la madurez de las plantas y el contenido de betaglucano, conocido por sus beneficios para la salud. El equipo utilizó un método llamado entrega biolística (pistola de genes) para introducir los componentes de CRISPR-Cas9 en las células de avena. Esto llevó a cambios en las plantas que podrían tener beneficios significativos en el mundo real.
Uno de los resultados más emocionantes fue la creación de un nuevo fenotipo vegetativo: las plantas crecieron de manera diferente, con el potencial de producir mayores rendimientos de forraje o alimento para los animales.
Los investigadores también identificaron plantas de avena con tiempos de floración alterados, lo que sugiere la posibilidad de que las variedades de avena puedan mejorarse para madurar antes o después, dependiendo de las necesidades del agricultor y el clima local.
«Este avance es increíblemente importante para la adaptación climática», dijo Mehtab Singh, estudiante de doctorado y autor principal del artículo. «Al desarrollar avena que madura antes o que puede soportar condiciones más frías, estamos ayudando a los agricultores en regiones con temporadas de crecimiento cortas o patrones climáticos impredecibles a producir cultivos más confiables y sostenibles».
Los investigadores dicen que la avena de maduración más rápida podría algún día ayudar a reducir la necesidad de productos químicos utilizados para acelerar las cosechas, abordando las preocupaciones sobre los residuos y los impactos ambientales.
A continuación, los investigadores planean explorar más a fondo otros rasgos, como la resistencia a las enfermedades y la tolerancia al estrés, y probar la avena editada genéticamente en condiciones de campo.
Obtenida por el equipo de mejoramiento vegetal y calidad industrial, es una avena con una genética especial, meticulosa y rigurosamente seleccionada a campo, libre de gluten.
Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | La investigación se desarrolló por 15 años y estuvo a cargo del equipo de mejoramiento vegetal de la Chacra Experimental Integrada Barrow, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). El resultado fue el desarrolló la avena Bonaerense INTA Yapa, una variedad con una genética especial, libre de gluten, que se cultiva a campo en condiciones controladas, para abastecer la producción de la línea Aveno de Laboratorios Andrómaco. Además, mediante un acuerdo público-privado se lanzó el programa de agricultura regenerativa para productores, profesionales y jóvenes que busca armonizar la producción agropecuaria con las dinámicas de la naturaleza.
Nutritiva y regeneradora; con altos contenidos de proteínas, almidón, lípidos y aminoácidos, así describe INTA a la avena Bonaerense INTA Yapa, un cereal que se destaca por sus propiedades emolientes y antioxidantes, ideal para la industria farmacéutica y cosmética. Para ampliar el alcance de este cultivo, luego de más de 15 años de investigación, el equipo de mejoramiento vegetal de la Chacra Experimental Integrada de Barrow desarrolló una avena libre de gluten.
Mediante una empresa que procesa la avena, INTA produce y abastece -hace tres años- a Laboratorios Andrómaco de esta avena de genética especial para la elaboración de los productos de la línea Aveno.
A su vez, se firmó un acuerdo público-privado entre el INTA, el Ministerio de Desarrollo Agraia (MDA) y Aveno para avanzar en un programa de agricultura regenerativa que promueve la revitalización de los procesos biológicos del suelo y la armonización de la producción agropecuaria con las dinámicas de la naturaleza.
Camila Sartori, gerenta de producto de Aveno, subrayó la sinergia público-privada y la consideró “la clave para el éxito”. En esta línea, explicó: “Mientras que el INTA y MDA aportan su conocimiento técnico y experiencia en investigación agrícola, Aveno contribuye con su capacidad de innovación y llegada a los consumidores. Esta colaboración permite que las soluciones desarrolladas tengan un respaldo sólido y acceso a un público más amplio”.
Por su parte, Natalia Carrasco, directora de la Chacra Experimental Integrada Barrow (MDA-INTA), subrayó: “Cada grano de avena utilizado en los productos de Aveno proviene de una estricta selección por parte de nuestro equipo de mejoradores. Nos aseguramos de eliminar cualquier grano de avena con una genética no apta para celíacos, así como cualquier otro grano o semilla de otras especies”.
Según detalló Carrasco, “luego de más de 15 años de dedicación, el equipo de mejoramiento vegetal y calidad industrial obtuvo una avena con una genética especial, meticulosa y rigurosamente seleccionada a campo. Además, se realizaron estudios específicos que garantizan su total aptitud para celíacos”.
En cuanto al proceso de producción de este cereal, la investigadora del INTA recalcó el compromiso en la Chacra para Aveno: “Nuestra avena se produce mediante la agricultura regenerativa, como estrategia agrícola que se enfoca en conservar y revitalizar los procesos biológicos del suelo”.
Carrasco dio un paso más, y aseguró: “Gracias a nuestro amplio conocimiento y experiencia en investigación para el agro, garantizamos la calidad y la inocuidad de la materia prima en cada paso del proceso productivo del cultivo. Nuestro compromiso con la sostenibilidad se refleja en la calidad de la materia prima que generamos”.
La presentación se realizó en la Chacra Experimental Integrada Barrow.
TRANSPARENCIA, CALIDAD Y LA INOCUIDAD: LO QUE BUSCAN LOS CONSUMIDORES
Sartori aseguró que “los consumidores cada vez más exigen transparencia en las marcas de los productos, por lo que valoran el uso de materiales reciclables y procesos productivos más limpios que promuevan prácticas responsables en el uso de recursos como el agua y la energía”.
Asimismo, desde Aveno especificaron que “más del 70% de las personas que consideran tener una piel sensible, buscan productos que sumen ingredientes naturales a sus formulaciones con calidad de laboratorio, así que eso nos llevó a concentrarnos en crear productos que respondan a esas necesidades”.
“Descubrimos que podíamos potenciarnos mutuamente lanzando un programa de agricultura regenerativa”, especificó Sartori al tiempo que reconoció que la temática está profundamente alineada con nuestros valores, sino que también es de interés compartido con el INTA. “Nuestro objetivo central es fortalecer y aportar habilidades y competencias a futuros profesionales y consumidores sobre la regeneración de suelos y la producción agropecuaria”.
UNA AVENA CON YAPA.
Obtenida por el equipo de mejoramiento vegetal y calidad industrial, Bonaerense INTA Yapa (Avena sativa L.) es una avena con una genética especial, meticulosa y rigurosamente seleccionada a campo, libre de gluten.
Se trata de una variedad de excelente producción de grano, de ciclo intermedio y con altísima calidad para industria de avenas arrolladas entre otros usos, donde se requiere que su peso hectolítrico sea constante y superior a 50 kg/hl. Posee además un alto contenido de pepita (grano sin cubiertas) que es otra cualidad muy deseada por la industria procesadora de avena.
Tiene buen comportamiento a enfermedades de las hojas como roya de hoja y es moderadamente susceptible a roya de tallo. Bonaerense INTA Yapa es una avena con excepcionales cualidades que combina su excelente calidad para la industria y su posibilidad de obtener productos de consumo y cosmética únicos por ser libre de gluten.
Texto en base a información de INTA. Foto Facebook INTA.