21 de Junio de 2021
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Ovinos 10 de Mayo de 2021

Sistemas de producción y razas

En Uruguay, a grandes rasgos, se pueden identificar tres sistemas de producción ovina, en general localizados en determinadas zonas y en particular con diferentes posibilidades, desde el punto de vista agroecológico, de mejoras en el ambiente.

Ovinos 10 de Mayo de 2021

Sistemas de producción y razas

En Uruguay, a grandes rasgos, se pueden identificar tres sistemas de producción ovina, en general localizados en determinadas zonas y en particular con diferentes posibilidades, desde el punto de vista agroecológico, de mejoras en el ambiente.

Ing. Agr. José Francisco Ramos – Montevideo – TodoElCampo – Durante el siglo XX, el rubro ovino lideró por décadas la economía uruguaya. Hoy, con otro perfil, sigue siendo una opción atractiva para los productores agropecuarios por su versatilidad, competitividad y rentabilidad. Los factores que contribuyeron al declive de los ovinos en Uruguay son diversos. Entre ellos, la existencia de otros rubros de producción que se perciben como actividades con mayores rentabilidades y menor riesgo para los productores, que desplazaron al ovino hacia los suelos más marginales del país. El avance de la agricultura, la forestación y la lechería, y el crecimiento de la ganadería de bovinos de carne han determinado importantes modificaciones en la distribución de los ovinos y en las condiciones productivas en las que esta especie debe desarrollar sus potencialidades.

En Uruguay, a grandes rasgos, se pueden identificar tres sistemas de producción ovina, en general localizados en determinadas zonas y en particular con diferentes posibilidades, desde el punto de vista agroecológico, de mejoras en el ambiente.

En un extremo, están los sistemas más extensivos donde el producto principal es la lana fina, la mayoría de ellos con venta de borregos tras la esquila de los dos primeros vellones y una composición del stock donde existen categorías solteras y donde las ovejas de cría representan una proporción del total tal que aseguren la reposición. Estos sistemas predominan en las zonas de mayor concentración ovina del país, representado aproximadamente el 60 - 70% de la majada nacional. Producen lana de alto valor donde la reducción del diámetro puede interpretarse más como una oportunidad que como una urgencia para acceder a precios aún mayores, junto con la mejora de características tales como el rendimiento al lavado y el peso de vellón además de incursionar en la certificación de los procesos productivos. Más allá de las estrategias para valorizar el producto lana, puede afirmarse que el principal desafío para estos sistemas es mejorar la productividad, a través de la mejora de los resultados reproductivos fundamentalmente por aumentos en la sobrevivencia de corderos, de mejoras en la recría de hembras y de la superación de problemas sanitarios estructurales. No puede desconocerse que incluso en sistemas productores de lana fina y super fina, el aporte de la carne ovina es muy importante (40 - 50% del producto bruto ovino).

 En el otro, se ubican sistemas con un énfasis más carnicero, con razas especializadas en producción de carne, biotipos maternos y también las razas tradicionales laneras, pero manejadas de forma intensiva. En estos sistemas la mejora ambiental es un ingrediente importante del sistema, y las principales características que determinan el ingreso son prolificidad, velocidad de crecimiento y peso de venta de los corderos. Los valores actuales y perspectivas de mercado de la carne ovina destacan la necesidad de mejorar parámetros productivos tales como tasa reproductiva y velocidad de crecimiento, mejorar la comercialización y disminuir el riesgo, si se aspira a viabilizar el rubro. Estos sistemas son los que han experimentado mayor crecimiento en cuanto a número de productores, dispuestos a iniciarse en el rubro e incorporar tecnología en zonas no tradicionales, involucrando una proporción menor de la majada nacional.

Además, existen sistemas de ciclo completo, con utilización de diversas razas, en su mayoría doble propósito, con venta de corderos pesados con un año de edad y con una composición del stock más criadora. En estos sistemas, desde una perspectiva cultural y económica la contribución de la lana es aún importante y es de interés para los productores valorizar esa fuente de ingreso. En el contexto actual, urge reducir el diámetro promedio de los lotes de lana para acceder a mejores precios y agilizar la comercialización. Desde el punto de vista genético, las alternativas son selección dentro de una raza o cruzamientos. Las preguntas a responder y que pueden orientar la decisión son: ¿cuál es el punto de partida?, ¿a qué diámetro se quiere llegar? y ¿a qué velocidad?

La mejora del ingreso por concepto lana puede ser parcialmente equiparada con mejoras en el desempeño reproductivo y peso de venta de los corderos, alcanzando mejores resultados por concepto de carne ovina. Las diferencias en facilidad relativa de encarar cada uno de estos caminos (aumentar los ingresos por lana y/o mejorar la señalada y peso de venta de los corderos) no debe desconocerse.

A la hora de analizar un sistema de producción ovina, la elección del recurso genético (elección de la raza, cría en forma pura o cruzamiento) concita particular atención. Las decisiones acerca de la raza o variedad a criar pueden ser consecuencia de un análisis crítico de los genotipos disponibles y su adecuación al sistema de producción, o basarse en una preferencia no totalmente justificada del punto de vista científico y económico. En el mundo existen más de 400 razas. Idealmente, la elección de la raza o variedad debería basarse en experimentos bien diseñados y conducidos de comparación y cruzamientos entre razas, y de estimaciones de parámetros fenotípicos y genéticos. La falta de esta información con frecuencia lleva a tener que apelar a la experiencia de producción y al sentido común.

El primer paso en el diseño e implementación de un plan de mejora genética es la descripción del sistema de producción y comercialización. Hay que tener en cuenta el ambiente (en un sentido amplio) en que se insertarán los animales. Esto implica analizar la naturaleza del ambiente de producción (tipos de suelos, tipo de campo, tamaño de la empresa), desafíos, alimentación (proporción de campo natural y pasturas sembradas, suplementación), importancia relativa de lana y carne ovina, edad y sexo de los animales comercializados, mercados y ambiente social.

La elección del recurso genético (elección de la raza, cría en forma pura o cruzamiento) debe estar supeditada a una esmerada descripción del sistema de producción y comercialización. No todos los procesos fisiológicos y por ende productivos (cría, producción de lana, invernada) presentan los mismos requerimientos energéticos y nutricionales. En ese sentido, en un sistema de producción que permita una buena alimentación de la majada de cría y su progenie, e incluya particular atención durante la parición, usar una raza que no se destaque en crecimiento y reproducción no parece lo más sensato. Tampoco, usar una raza que se destaque en crecimiento y reproducción en un ambiente que implique condiciones de alimentación sub – óptimas y poca o ninguna atención a la majada durante la parición.

Más allá de lo estrictamente técnico, no se puede desconocer el rol de los gustos y las preferencias, las expectativas, el comportamiento frente al riesgo y el hecho de que existen estrategias y motivaciones que van más allá del objetivo de maximizar el ingreso. Algunos de los conceptos presentados en este artículo permiten proceder con orden y lógica a la hora de analizar los distintos sistemas de producción ovina del país y examinar los criterios para la elección de los recursos genéticos a utilizar.

EL AUTOR – Ing. Agr. José Francisco Ramos es técnico del SUL.

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