16 de Enero de 2021
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Tecnología 24 de Julio de 2020

Revolución digital para hacer frente a los efectos de Covid-19

Aun cuando el sector agrícola puede liderar la recuperación pospandémica, debemos centrarnos en estrategias para difundir tecnología, expandir la infraestructura de telecomunicaciones y facilitar el acceso masivo a los teléfonos inteligentes.

Tecnología 24 de Julio de 2020

Revolución digital para hacer frente a los efectos de Covid-19

Aun cuando el sector agrícola puede liderar la recuperación pospandémica, debemos centrarnos en estrategias para difundir tecnología, expandir la infraestructura de telecomunicaciones y facilitar el acceso masivo a los teléfonos inteligentes.

Manuel Otero – TodoElCampo – Dieciséis millones de agricultores familiares viven y trabajan en zonas rurales de América Latina y el Caribe. Junto con sus familias, representan la columna vertebral de la industria agrícola, garantizando la seguridad alimentaria y nutricional de la región.

A pesar de su papel vital, la mayoría son agricultores pobres y de subsistencia, que reciben solo los servicios más básicos, que tienen poco o ningún acceso al crédito y que se pasan por alto en las políticas públicas para fomentar las oportunidades de desarrollo social, el progreso y el empleo de calidad en las zonas rurales.

La pandemia de Covid-19 ha mejorado el papel estratégico de la agricultura familiar e intensificado la conciencia política y social sobre su importancia. Sin embargo, en la misma línea, han surgido nuevos obstáculos que restringen el acceso de estos agricultores a los servicios de extensión rural, como la difusión de información técnica y de salud, que es tan crítica para mejorar la producción de cultivos y animales.

Por lo tanto, debemos capitalizar algunos de estos desarrollos, por un lado, y enfrentar los otros de frente. La sensibilización debe ser impulsada a la acción, considerando la capacidad del sector agrícola para impulsar la recuperación de las economías que se han derrumbado durante la pandemia. Además, los servicios de extensión deberían aprovechar cada vez más la tecnología disponible, capaz de fortalecer la agricultura familiar, aumentar su productividad y generar más ingresos para los agricultores, teniendo en cuenta las consideraciones ambientales y la vulnerabilidad socioeconómica de esta comunidad.

La destrucción causada por Covid-19 también ha diezmado el modelo tradicional de servicios de extensión y la crisis resultante debe abordarse mediante la expansión del uso de tecnologías digitales que brindan la oportunidad de servicios remotos personalizados a un costo menor que el sistema que ha existido durante décadas.

Aun cuando el sector agrícola puede liderar la recuperación pospandémica, debemos centrarnos en estrategias para difundir tecnología, expandir la infraestructura de telecomunicaciones y facilitar el acceso masivo a los teléfonos inteligentes.

Podemos convencer a los gobiernos, las empresas y las partes interesadas clave, demostrando que las inversiones en mejoras en la conectividad rural generarán rendimientos cada vez mayores, como se ve en Etiopía, Kenia e India, en ejemplos presentados por Michael Kremer, ganador del Premio Nobel de Economía en 2019.

Esta infraestructura proporcionará la base para una revolución de la agricultura digital en ciernes que permitirá el acceso en tiempo real a la información para la toma de decisiones y  una gestión de la información mucho más precisa, basada en el uso de las mejores prácticas.

Esta revolución beneficiará y mejorará las condiciones de vida de los pequeños agricultores, las mujeres y los jóvenes en las zonas rurales. La agricultura digital, mediante el uso intensivo de dispositivos tecnológicos, inteligencia artificial y aprendizaje en línea, puede adaptar la información relevante, programándola y personalizándola para satisfacer las necesidades de los pequeños agricultores individuales.

Será necesario cambiar nuestro enfoque tecnológico y diseñar mensajes fáciles de entender para expandir los horizontes de aquellos que necesitan y consumen información: los agricultores. Por lo tanto, la cooperación técnica tiene un papel fundamental que desempeñar.

Se ha demostrado que el uso masivo de la tecnología tiene un lado práctico: usarlo para resolver problemas en el campo con un gasto mínimo. Por lo tanto, esta es una estrategia viable y efectiva para mejorar la vida en las zonas rurales y una cuestión de supervivencia para nuestras sociedades cada vez más urbanas.

(*) EL AUTOR. El Dr. Manuel Otero es el director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura.

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