22 de Enero de 2021
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Granos 27 de Noviembre de 2020

Que llueva, que el resto se arregla

Con el fuerte aumento de precios de los granos, la gestión de márgenes se vuelve una obligación

Granos 27 de Noviembre de 2020

Que llueva, que el resto se arregla

Con el fuerte aumento de precios de los granos, la gestión de márgenes se vuelve una obligación

Rafael Chans – Montevideo – TodoElCampo – Es día de Acción de Gracias, este jueves 26 de noviembre y los mercados en EEUU no funcionan, lo que es una extraña coincidencia con el mundo deteniéndose por unos instantes a observar, extrañado, como alguien como Diego Armando Maradona, sigue convocando multitudes, despertando pasiones por igual. Primero muerto, antes que generar indiferencia.

El feriado (predeterminado) en EEUU, sirve para mirar un poco a la distancia los acontecimientos que han venido ocurriendo desde agosto a la fecha, en EEUU y en los países del Mercosur, la mayor región productora de soja y maíz del mundo, además de principal responsable por la producción y abastecimiento – local e internacional – de proteína animal, sobre todo el forma de carne roja.

Enfocando el análisis en la soja, a principios de agosto la oleaginosa valía en torno a los 300 dólares por tonelada (e incluso menos) para la zafra 2020/21 correspondiente a la de primera, a ser sembrada a partir de octubre. Apenas cuatro meses han pasado desde entonces y, actualmente, la misma soja cotiza actualmente en alrededor de 425 a 430 dólares por tonelada, base acopio. Tenemos entonces que, en cuestión de solo cuatro meses (un tercio del año) la suba fue de 40% en el valor.

Esto, naturalmente, tiene sus motivos. En primer lugar, el cierre del año agrícola en EEUU. Para los cultivos de verano, soja y maíz, el año agrícola en ese país corre desde el 1ro de setiembre de un año, al 31 de agosto del año siguiente (para el trigo, va del 1ro de junio al 31 de mayo). El cierre del año 2019/20, fue el 31 de agosto pasado. Cuando llega esta fecha, el Departamento de Agricultura de EEUU (USDA, por su sigla en inglés) debe realizar los ajustes finales de la producción disponible analizada (la que ya estuvo guardada en los silos).

Durante todo el año, el USDA publica un informe mensual de oferta y demanda de EEUU y mundial, en el que va actualizando permanentemente cuáles son las estimaciones del organismo respecto a lo que pasará con la oferta (a través de la cosecha ya levantada o por levantar) y lo que ocurrirá con la demanda, aquella que se dedica a consumir la producción, a través de la molienda (mercado interno) o la exportación, uso marginal como semilla para la siguiente campaña, importación e, incluso, los stocks finales que quedarán al pasar raya a un nuevo año.

Además de este informe mensual, el USDA publica otros informes frecuentes, que son igual de importante. Uno de ellos es el informe trimestral de inventarios, en el que el organismo agrícola señala sus cálculos respecto a lo que estima que terminará quedando como existencias finales de granos, tras el cierre del año.

Y el cierre del año vino con números menores a los esperados. Aquellos que lo consideraron sorpresivo sufren de memoria de corto plazo, ya que lo que el USDA terminó haciendo fue reconocer, a regañadientes, que las grandes lluvias de la primavera boreal 2019 efectivamente hicieron estragos. Tanto en las demoras en poder sembrar, que estiraron los ciclos y llevaron a gran parte de la cosecha de cultivos de verano, a mermar en rindes debido a haber sido sembrados en fechas muy lejos de las ideales para mantener el potencial óptimo. Además, mucha área quedó sin sembrar, siendo denunciada por los Farmers al seguro climático, para poder compensar parcialmente el perjuicio de no tener ingresos, al dejar área abandonada respecto a la intención original.

Por un motivo o por otro, en definitiva, los números que el USDA terminó reflejando en su cierre de la zafra pasada, realizado en el informe trimestral de setiembre, llevó a los mercado a acceder con sorpresa números sensiblemente menores a lo esperado. En otras palabras: hay menos soja y hay menos maíz en el mundo, para comercializar.

A esto, empezaron a sumarse otros problemas climáticos, como fue los efectos que dejó una serie de tornados ocurridos en Iowa (principal estado productor de maíz y segundo productor de soja) conocidos como “Derecho”, lo que llevó a dar por perdido 1 millón de toneladas volcadas antes de poder cosecharse, además de lo que significó el daño en la infraestructura estática, que actúa como canal de circulación de la cosecha.

A raíz de las novedades de menores stocks, la sorpresa llevó rápidamente a un aumento de los precios, debido a una sobre demanda generada por la preocupación de manejarse con menores volúmenes.

Si con lo de EEUU no había sido suficiente, empezó a sumarse el efecto en América del Sur. Por un lado, desde marzo pasado, Brasil exportó toda la soja posible, obteniendo un récord tras otro de ventas mensuales al exterior. Tanto fue así que, actualmente, el país se encuentra con stocks mínimos, dado todo el volumen que embarcó al exterior. Hoy en día, ambos granos (maíz y soja) valen mucho más en el mercado interno de Brasil que para la exportación, lo que promueve que se venda en forma doméstica.

La falta de agua del verano, golpeó particularmente en Río Grande do Sul (de los cuatro principales productores de soja de Brasil y el principal de maíz de primera), así como en Uruguay y Argentina. La seca de verano provocó que mermara la cosecha en los tres países, lo que apretó todavía más los menguados inventarios, fundamentalmente de soja. En el caso del maíz, la cosecha terminó siendo aceptable, incluso pese a la seca.

Hoy en día, a los problemas de menor oferta por la seca ocurrida hace un año, se le suma (o resta) la seca por la que estamos incursionando actualmente, lo que hace pensar nuevamente en menores rindes y en un menor volumen cosechado en el otoño próximo.

China, por su parte, viene aumentando en forma radical la compra de soja y maíz, fundamentalmente, ya habiendo duplicado en lo que va del nuevo año comercial (lleva tres meses) el volumen adquirido a esta misma altura del año pasado.

Siendo un año afectado por el coronavirus, parecería recuperarse los stocks de cerdos  que fueron sacrificados por gripe porcina africana y el consumo de esta carne también va en aumento. China, en resumen, ha vuelto a comprar y lo ha hecho de forma decidida. Lo que falta, ahora, es que llueva.

Los precios de los granos se han disparado en Chicago, una vez que primero se dispararon en la región de América del Sur. Llegó un momento en que no conseguían volumen a precios competitivos, por lo que salieron a procurar en EEUU y, enseguida, se notó.

Los fondos de inversión en Chicago, esos señores que operan en el mercado de futuros como especuladores tan necesarios para otorgar la liquidez al mercado, están apostando a nuevos aumentos, sobre todo considerando los problemas climáticos con los que cuenta América del Sur. De no llover, éstos podrían agravarse y, por consiguiente, bajar la cosecha estimada en esta región, así como los precios subir, solo con mantenerse constante la demanda.

Como siempre, el clima es el rey y los fuertes aumentos de precios son hijos de la seca. El problema, ahora, es aprovechar estas subas produciendo volumen, pero para conseguir eso tiene que llover.

Es muy poco lo que llovió recientemente, pero puede ser el principio de un patrón de lluvias más frecuentes que, esperemos, se confirme pese al pronóstico de año niña.

Qué hacer con la situación actual, todo depende de la situación financiera y las necesidades de cada empresa. En el caso  de no querer comprometer demasiado volumen para ir cerrando ventas en el mercado Forward, seguramente comprometer poco volumen y jugar el resto del volumen equivalente sin vender a herramientos de gestión de precios, como las opciones. Son formas de administrar el riesgo precio que, en un año como el actual, incluso en el caso de caer los precios puede ser aprovechado estableciendo estrategias comerciales y financieras claras, con objetivos marcados de antemano.

Lo único que no se puede conseguir, es hacer que llueva. Todo lo demás, se puede administrar a conciencia.

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