30 de Setiembre de 2020
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Actualidad 03 de Agosto de 2020

Las zoonosis están en el foco de la preocupación de los sistemas de salud humana y animal

El artículo señala los problemas que pueden tener la producción animal masiva, pero también el manejo global de alimentos, y no menos inquietante el uso de zoonosis en el bioterrorismo.

Actualidad 03 de Agosto de 2020

Las zoonosis están en el foco de la preocupación de los sistemas de salud humana y animal

El artículo señala los problemas que pueden tener la producción animal masiva, pero también el manejo global de alimentos, y no menos inquietante el uso de zoonosis en el bioterrorismo.

Montevideo – TodoElCampo – La pandemia del coronavirus ha generado un sin número de informes y artículos periodísticos sobre el peligro y la fragilidad del ser humano ante la amenaza permanente de enfermedades de diferente naturaleza que, siendo o no zoonosis, tienen consecuencias gravísimas sino fatales en las personas y la economía de los países.

Ayer, el periodista y profesor de la Universidad Central de Cataluña, Alexis Rodríguez-Rata, escribió en el diario español La Vanguardia que desde los años 60 a la actualidad, en el mundo, la carne avícola pasó 9 a 122 millones de toneladas; los huevos de 15 a 87 millones; la cantidad de pollos, de poco menos de 4.000 a 20.000 millones.

Lo grave no es el crecimiento de ese rubro cárnico sino la afirmación del Dr. Veterinario David Waltner-Toews quien dijo que las  granjas de pollos también pueden ser “armas de destrucción masiva”, y eso porque como también dijo el veterinario y epidemiólogo  Luis Martín Otero, las nuevas y “emergentes” pandemias, casi siempre tienen su origen en los animales.

La H5N1, más conocida como la gripe aviar, y antes la enfermedad de las vacas locas, no habrían hecho más y más que avisar de ello en los años 1990. Los números hablan por sí solos: “Más del 65 % de los agentes que infectan a los humanos, proceden de los animales. Y este porcentaje ha aumentado en los últimos 30 años”, explicó a a La Vanguardia Pedro Arcos, epidemiólogo, director de la unidad sobre Emergencias y Desastres de la Universidad de Oviedo y expresidente de Médicos Sin Fronteras en España (MSF).

Desde mediados del siglo XX, lo que los científicos llaman las enfermedades zoonóticas, que saltan de especie a especie y entre ellas a los humanos, no han dejado de crecer, hasta multiplicarse por tres, con el consiguiente “riesgo de epidemia o pandemia, especialmente si estas son nuevas o si han saltado recientemente de un animal al hombre y si se transmiten por vía aérea”, continuó Arcos.

De las enfermedades se destacan el ébola, la fiebre amarilla o la rabia, y con una menor capacidad epidemiológica la triquinosis, la salmonella, la tuberculosis, la brucelosis o la toxoplasmosis, por ejemplo. Pero hay más: virus, bacterias, hongos, parásitos e incluso simples fragmentos de proteína como los priones. Todas tienen un origen animal. Y todas tienen a los humanos como sus dianas. El 75 % de las enfermedades emergentes –y entre ellas se añade al VIH–, tienen origen animal según el Colegio de Veterinarios español.

SI COMÉS TE ENFERMAS.

En la década de los 90 se disparó la alarma por una enfermedad que se podía transmitir al comer carne, la de las vacas locas. Hasta el momento ha habido alrededor de 200 personas afectadas. Y miles de reses han sido sacrificadas.

A fines de 1997, en Hong Kong, las personas comenzaron a enfermar por consumir carne de pollo. Fue un shock para los virólogos: un virus que antes sólo infectaba a pájaros, el H5N1, había dado el salto a los humanos tras adaptarse para infectar a los pollos. Ha tenido entre una y dos centenares de víctimas, sobre todo en Asia. La H5N1, frente a la actual Covid-19, sin embargo tiene un ratio de mortalidad muy alto, de casi el 50 % de los contagiados, escribió el Prof. Rodríguez-Rata.

La profesora Manuela Castillo, docente de Economía Agrícola de la Universidad de Córdoba (España) señaló que “en general las explotaciones agrarias crecen en dimensión en el tiempo a través de un proceso clásico de reestructuración: titulares que abandonan la producción (mayores sin relevo generacional y explotaciones pequeñas), liberando tierra hacia otras explotaciones. En la ganadería intensiva, en cambio, como la tierra no es una restricción al crecimiento empresarial, ha habido aumento que especialmente se ha dado en las granjas porcinas”.

He aquí el peligro: “cuando se producen animales en masa de forma industrial, aunque el proceso se haga de forma rigurosa desde el punto de vista higiénico-sanitario, hay un riesgo aumentado de zoonosis, simplemente por un fenómeno de agregación. Podríamos decir que las granjas pequeñas tienen brotes, las granjas grandes epidemias, y, en los procesos de producción en masa, hay más riesgo de pandemias por agentes zoonóticos”, agregó Arcos.

Otro de los temores está en la producción a gran escala de alimentos que implica un mayor riesgo, porque el alimento producido a gran escala normalmente tiene una distribución también global o casi global que puede requerir una cadena de frío y el control de la distribución, conservación y venta en lugares muy diversos y con un grupo de consumidores potencialmente expuestos muy grande y disperso. “A mayor tamaño del proceso, mayores riesgos”, relató Arcos.

Martín Otero, coordinador de la Red Española de Laboratorios de Alerta Biológica del ministerio de Ciencia y Tecnología en el Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (Visavet) de la Universidad Complutense de Madrid, añadió que “el control veterinario está para evitarlo y controlarlo, pero espacios como los huevos aviares, con el calor y por su cantidad de proteínas, son un caldo de cultivo de virus”. Ese es “un problema de salubridad y de manipulación”.

OMS, FAO Y OIE: SISTEMA INTERNACIONAL DE VIGILANCIA.

Dado el avance de la globalización la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Internacional de Salud Animal (OIE), organizaron un sistema internacional de vigilancia epidemiológica de zoonosis; también se han dado iniciativas como el OneHealth, para controlar la salud animal en pos de la salud de los humanos porque ambas son “una sola salud”.

SE TEME EL USO DE ZOONOSIS EN EL BIOTERRORISMO.

Luis Martín Otero, coordinador de la Red Española de Laboratorios de Alerta Biológica en el Visavet de la Universidad Complutense, relata “el problema” puntualizando que “hay enfermedades animales que no saltan a los humanos, como la peste porcina africana, y otras muchas que sí. Pero en el bioterrorismo el 95 % de las enfermedades son zoonosis. Su manipulación afecta a la ganadería, a la economía y, luego, pasa al ser humano. Una jugada perfecta”.

Foto: Pxfuel.

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