Aunque abundan los mensajes contrarios a la ciencia, la confianza mundial en ella sigue siendo fuerte.

Aunque abundan los mensajes contrarios a la ciencia, la confianza mundial en ella sigue siendo fuerte.

Además de confiar en la ciencia, la mayoría de los encuestados de 68 países desea que la ciencia desempeñe un papel activo en la sociedad y en la formulación de políticas.

Montevideo | Todo El Campo | Entre los cambios observados en mundo contemporáneo está la creciente expresión de desconfianza de las personas hacia la ciencia. La humanidad se deja maravillar por los avances tecnológicos y cada vez depende más de ellos, pero reacciona contra asuntos que se creían no tenían marcha atrás, como el de las vacunas.

Lo peor de todo es que ese rechazo -que no es mayoritario en la sociedad según una investigación que dirigió la Universidad de Zúrich- tiene consecuencias gravísimas en la salud de las personas, pues permite que enfermedades hasta ahora controladas vuelvan a ser motivo de preocupación en el mundo médico.

Además, el cambio climático se ha tornado propicio para la difusión y contagios que antes estaban localizadas a países o zonas con determinadas características geográficas o climáticas.

LA ENCUESTA DE LA UNIVERSIDAD DE ZÚRICH.

En ese escenario, resulta que una encuesta mundial de la Universidad de Zúrich y ETH Zúrich (Suiza), reveló que la ciencia sigue generando confianza en la humanidad, lo que podría llevar a pensar que la voz creciente de los antivacunas obedece a que sólo hablan más fuerte, realizan una propaganda más eficaz, hacen un mejor uso de las redes sociales, o cuentan con apoyos mediáticos importantes, pero siguen siendo un grupo pequeño. Los científicos deberían tomar nota y actuar rápidamente.

La encuesta abarcó a 68 países y estableció que la confianza pública en los científicos sigue siendo alta. Se trata del mayor estudio pospandémico sobre la confianza en la ciencia, las expectativas sociales y las opiniones públicas sobre las prioridades de investigación, y en eso trabajó un equipo de 241 investigadores.

La confianza en los científicos se encuentra en un nivel moderadamente alto en todo el mundo, según el nuevo estudio internacional liderado por Viktoria Cologna, de la ETH de Zúrich, y Niels G. Mede, de la Universidad de Zúrich (UZH).

“Nuestros resultados muestran que la mayoría de las personas en la mayoría de los países tienen un nivel relativamente alto de confianza en los científicos”, dijo Viktoria Cologna, “y quieren que desempeñen un papel activo en la sociedad y la política”. El estudio no encontró evidencia para la afirmación frecuentemente repetida de una crisis de confianza en la ciencia.

El estudio es el resultado del trabajo de investigación TISP Many Labs, un esfuerzo colaborativo que permitió a los autores encuestar a 71.922 personas en 68 países, incluidos muchos países del Sur Global poco investigados (entendiéndose por Sur Global América Latina, África, Oceanía, sur de Asia).

Por primera vez desde la pandemia de coronavirus, el estudio proporciona datos de encuestas globales y representativas sobre las poblaciones y regiones del mundo en las que se percibe que los investigadores son más confiables.

LOS RESULTADOS.

En 68 países se relevó que la mayoría del público tiene un nivel relativamente alto de confianza en los científicos (nivel medio de confianza = 3,62, en una escala de 1 = confianza muy baja a 5 = confianza muy alta).

La mayoría de los encuestados también percibe a los científicos como cualificados (78%), honestos (57%) y preocupados por el bienestar de las personas (56%).

ÁREAS DE PREOCUPACIÓN.

Sin embargo, también aparecieron áreas de preocupación: pocos menos de la mitad de los encuestados (42%) cree que los científicos prestan atención a las opiniones de los demás.

Mede advirtió: “Nuestros resultados también muestran que muchas personas en muchos países sienten que las prioridades de la ciencia no siempre están bien alineadas con sus propias prioridades”, por lo cual “recomendamos que los científicos tomen en serio estos resultados y encuentren formas de ser más receptivos a los comentarios y abiertos al diálogo con el público”.

LA POLÍTICA.

El perfil político de las personas también marca posicionamientos sobre la confianza que tienen o no en la ciencia.

Las personas con opiniones políticas de derecha en los países occidentales tienden a tener menos confianza en los científicos que las que tienen opiniones de izquierda. Esto sugiere que las actitudes hacia la ciencia tienden a polarizarse a lo largo de líneas políticas. En la mayoría de los países, sin embargo, la orientación política y la confianza en los científicos no estaban relacionadas.

MAYOR ACTIVIDAD EN LA SOCIEDAD.

La mayoría de los encuestados desea que la ciencia desempeñe un papel activo en la sociedad y en la formulación de políticas.

A nivel mundial, el 83% de los encuestados cree que los científicos deberían comunicarse con el público sobre la ciencia, lo que impulsa un mayor esfuerzo de comunicación científica. Solo una minoría (23%) cree que los científicos no deberían abogar activamente por políticas específicas. El 52% cree que los científicos deberían participar más en el proceso de formulación de políticas.

La investigación fue publicada en Nature Human Behaviour, una revista mensual dedicada a difundir investigaciones sobre el comportamiento humano de las ciencias sociales y naturales: Confianza en los científicos y su papel en la sociedad en 68 países | Naturaleza Comportamiento Humano

Foto: Universidad de Zúrich.

En la sociedad hay más temor por los riesgos inmediatos de la IA que los de largo plazo.

En la sociedad hay más temor por los riesgos inmediatos de la IA que los de largo plazo.

La mayoría de las personas están más preocupadas por los riesgos inmediatos de la inteligencia artificial, como perder el trabajo, que por un futuro teórico en el que la IA amenace a la humanidad.

Montevideo | Todo El Campo | El ser humano suele ser más inmediatista que largoplacista. Es una característica que parece ir afianzándose y tiene que ver con aquello de “vivir el ahora, en el futuro se verá”, o frases parecidas. Eso no es bueno ni malo en sí mismo, depende en qué momento y sobre qué asuntos se asuman conductas inmediatistas o de las otras.

Los ejemplos de ese comportamiento humano son muchos y se pueden descubrir en todas las áreas de la acción humana, también respecto a algo tan desafiante y disruptivo como la inteligencia artificial (IA), según se manifestó en una investigación realizada por la Universidad de Zúrich (Suiza) y que demostró que para la humanidad, son más alarmantes los riesgos actuales que genera esa tecnología revolucionaria, que los escenarios a largo plazo, que son mucho más apocalípticos.

“La mayoría de las personas generalmente están más preocupadas por los riesgos inmediatos de la inteligencia artificial que por un futuro teórico en el que la IA amenace a la humanidad”, dice un artículo de la citada Universidad.

En lo que todos coincidimos es que la llegada de la IA al mundo va “asociada a riesgos”, pero no todos valoramos esos peligros de igual forma: “Una percepción generalizada hace hincapié en los riesgos teóricos a largo plazo, como el de que la IA amenace potencialmente la supervivencia de la humanidad. Otro punto de vista común se centra en las preocupaciones inmediatas, como la forma en que los sistemas de IA amplifican los prejuicios sociales o contribuyen a la desinformación. Algunos temen que enfatizar los dramáticos ‘riesgos existenciales’ pueda distraer la atención de los problemas actuales más urgentes que la IA ya está causando hoy en día”.

ESTUDIO DE LA UNIVERSIDAD DE ZÚRICH: TRES GRUPOS DE PERSONAS.

Para poner luz en esos puntos de vista diversos, un grupo de politólogos de la Universidad de Zúrich (UZH) realizó tres experimentos a gran escala en los que participaron más de 10.000 personas en Estados Unidos y el Reino Unido.

Un grupo de personas se centró en los riesgos catastróficos de la IA y la amenaza que ésta representará en el futuro; a otro grupo sobre las amenazas actuales, como la discriminación o la desinformación; y al tercer grupo sobre los posibles beneficios de la IA.

“El objetivo era examinar si las advertencias sobre una catástrofe lejana en el futuro causada por la IA disminuyen el estado de alerta a los problemas actuales del presente”, se explicó.

MAYOR PREOCUPACIÓN POR LOS PROBLEMAS ACTUALES.

El resultado fue una mayor preocupación por los problemas del momento. El profesor Fabrizio Gilardi del Departamento de Ciencias Políticas de la UZH, explicó: Nuestros hallazgos muestran que los encuestados están mucho más preocupados por los riesgos presentes que plantea la IA que por las posibles catástrofes futuras”.

Uno de los temores actuales es por “el sesgo sistemático en las decisiones de la IA y la pérdida de puestos de trabajo debido a la IA. El estudio, sin embargo, también muestra que las personas son capaces de distinguir entre los peligros teóricos y los problemas concretos y tangibles y tomar ambos en serio”.

“Nuestro estudio muestra que la discusión sobre los riesgos a largo plazo no se produce automáticamente a expensas de estar alerta a los problemas presentes”, dijo Emma Hoes. Gilardi, coautora de la investigación. Añadió que “el discurso público no debería ser ‘esto o lo otro’”, sugirió; por el contrario, “se necesita una comprensión y apreciación simultáneas de los desafíos inmediatos y potenciales futuros”.

Lo que está sucediendo es que en el debate público, a menudo se expresan temores de que centrarse en escenarios futuros sensacionalistas distraiga la atención de los problemas urgentes del presente.

La investigación de la UZH es la primera en entregar datos sistemáticos que muestran que la conciencia de las amenazas reales persiste incluso cuando las personas se enfrentan a advertencias apocalípticas, como por ejemplo el universo dominado por máquinas con IA.

El artículo científico completo fue publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS): Las narrativas de riesgo existencial sobre la IA no distraen de sus daños inmediatos | PNAS

En base a nota de la UZH:

Imagen de TeamVox.

La diversidad de plantas mejora la retención de carbono en el suelo.

La diversidad de plantas mejora la retención de carbono en el suelo.

El aumento de la diversidad no solo promueve ecosistemas más saludables y resilientes, sino que también ofrece un enfoque sostenible para el secuestro de carbono agrícola

Montevideo | Todo El Campo | Un nuevo estudio de la Universidad de Zurich, la más grande se Suiza y con más de 190 años de existencia, muestra que el aumento de la diversidad de plantas en la agricultura puede utilizarse para mejorar el potencial de secuestro de carbono de los suelos agrícolas.

Asimismo, a medida que el sector agrícola se esfuerza por reducir su huella de carbono, la promoción de la biodiversidad en las prácticas agrícolas podría ser la clave para sistemas de producción de alimentos más sostenibles y respetuosos con el clima.

Los científicos de esa casa universitaria entienden que para acabar con las prácticas agrícolas degradantes de suelos y liberadoras de carbono a la atmósfera, es fundamental encontrar formas de mejorar el almacenamiento de carbono en el suelo. Dado que más del 40% de la tierra del planeta se utiliza para la agricultura, los agroecosistemas deben desempeñar un papel importante en las estrategias de mitigación del clima.

Pero ignorar o no comprender cómo interactúan plantas y microbios, ha sido un obstáculo a los esfuerzos para maximizar el almacenamiento de carbono en el suelo.

Un equipo de investigadores dirigido por Luiz Domeignoz-Horta, de la Universidad de Zúrich, arribó a nuevos conocimientos sobre cómo el aumento de la diversidad de plantas en la agricultura puede mejorar significativamente la retención de carbono en el suelo.

“Descubrimos que una mayor diversidad de plantas fomentaba interacciones positivas más fuertes entre los microbios en la rizosfera, el área alrededor de las raíces de las plantas, lo que en última instancia mejoró la eficiencia del uso del carbono de la comunidad”, explicó el Domeignoz-Horta.

La diversidad de plantas también aumentó la producción general de biomasa vegetal sin reducir los rendimientos, por ejemplo de la cebada que fue uno de los cultivos investigados.

No afectar los rendimientos significa que productivamente es “viable para mantener la producción de cultivos y, al mismo tiempo, mejorar la retención de carbono en el suelo” dice la Universidad de Zúrich en un comunicado.

Los hallazgos también “ponen de manifiesto el papel fundamental que desempeña la diversidad de plantas en la influencia de la fisiología microbiana del suelo. El aumento de la diversidad no solo promueve ecosistemas más saludables y resilientes, sino que también ofrece un enfoque sostenible para el secuestro de carbono agrícola”, agrega.

IMPLEMENTACIÓN DE LA DIVERSIDAD VEGETAL.

Domeignoz-Horta reconoce que “la implementación de la diversidad vegetal en los sistemas agrícolas requiere mucha mano de obra, especialmente para los pequeños agricultores, que son la clave de la sostenibilidad”.

“Sin embargo, nuestros resultados sugieren que, con el apoyo político adecuado, fomentar diversas mezclas de cultivos podría convertirse en un componente clave de la ‘agricultura de carbono’, ayudando a secuestrar más carbono en los suelos mientras se mantiene la productividad agrícola. Esto podría allanar el camino para nuevas prácticas agrícolas resilientes al clima que beneficien tanto al medio ambiente como a los agricultores”, comentó el investigador.

Artículo con información de la Universidad de Zúrich.

La investigación fue publicada en Nature el 24 de setiembre pasado. El artículo científico se puede leer en el siguiente enlace: La diversidad de plantas impulsa asociaciones microbianas positivas en la rizosfera, mejorando la eficiencia del uso del carbono en los suelos agrícolas | Comunicaciones de la Naturaleza

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