24 de Setiembre de 2017
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Vinicultura 12 de Junio de 2017

Vinicultores dicen que es “contradictorio” que deban registrarse en la Junta Nacional de Drogas

Además de ser declarada “bebida nacional” el vino “es cultura” y tiene la particularidad de  que “a través de una botella podemos representar al Uruguay ya que una botella de vino puede transmitir un montón de cultura”, definió el enólogo Fernando Pottenuzzo.

Vinicultura 12 de Junio de 2017

Vinicultores dicen que es “contradictorio” que deban registrarse en la Junta Nacional de Drogas

Además de ser declarada “bebida nacional” el vino “es cultura” y tiene la particularidad de  que “a través de una botella podemos representar al Uruguay ya que una botella de vino puede transmitir un montón de cultura”, definió el enólogo Fernando Pottenuzzo.

Hébert Dell'Onte Larrosa – Montevideo – TodoElCampo – Una delegación compuesta por representantes de instituciones vinculadas a la vinicultura expuso ante la Comisión de Ganadería de Agricultura y Pesca de Diputados sus objeciones y preocupaciones por la forma en que se trata al vino en Uruguay y la tendencia a equipararlo con otra bebidas alcohólicas de origen y tradición diferentes, incluso con sustancias catalogadas como drogas. Definieron como “contradictorio” que los productores deban registrarse en la Junta Nacional de Drogas y señalaron que el vino es el fermentado de la uva sin agregados de ningún tipo. Se trata de una bebida amigable que tiene condiciones de educar en el consumo responsable del alcohol en general tal como se usan los vinos uruguayos en los países nórdicos.

La delegación estuvo compuesta por  Lucía Favretto, Julio Giménez (Organización Nacional de Vinicultores), Andrés Risi (Centro de Bodegueros del Uruguay), Eduardo Vioti, Gerardo Nabune (Asociación Nacional de Bodegueros), Fernando Pettenuzzo y Javier Traversa (Asociación de Enólogos del Uruguay).

La preocupación se generó en un proyecto de ley sobre el cual está trabajando una comisión junto a Presidencia y que próximamente ingresará al Senado. “Hemos analizado algunos borradores de dicho proyecto y nos sugieren algunas inquietudes que queremos plantear a la Comisión”, dijo Favretto, y añadió que mientras se está  impulsando nuevas normas “hay otras más viejas que no se han reglamentado”, como es el caso de Ley 16.753. Además “nos rechina mucho que como productores de uva debamos ir a registrarnos a la Junta Nacional de la Droga, lo que nos parece muy contradictorio”, subrayó.

Javier Traversa por su parte subrayó que mientras el vino fue declarado “bebida nacional”, ahora “el producto esté catalogado dentro de las bolsas de las drogas o adicciones. Creemos que el vino es una bebida alcohólica declarada alimento y que está en la dieta mediterránea a la que está acostumbrado el Uruguay, donde se consume responsablemente. Inclusive, muchos países a los que exportamos, especialmente los países nórdicos, donde el producto tiene muchos menos impuestos que las bebidas destiladas, nos toman como escudo para que la población adopte estos alcoholes de bajo tenor y consuma menos destilados” para así disminuir los “costos de salud pública”.

Además de ser declarada “bebida nacional” el vino “es cultura” y tiene la particularidad de  que “a través de una botella podemos representar al Uruguay ya que una botella de vino puede transmitir un montón de cultura”, definió Fernando Pottenuzzo.

“Los técnicos y productores elaboramos una bebida que puede ayudar mucho a la creación de un plan para educar en el consumo responsable no solamente  del vino sino de las demás bebidas alcohólicas”, agregó.

En ese mismo sentido Gerardo Nabune recordó que “a nivel médico se habla de que el vino favorece la salud en muchas aspectos”, y valoró la imagen social del producto allegada a la familia y la amistad. “En el cien por ciento de los casos ofrecemos esta bebida como un almuerzo o una cena de por medio y nunca fomentando su consumo porque sí”.

El vino realiza “poca publicidad”, y cuando la hace “siempre se está fomentando” su consumo “no como una bebida alcohólica sino como una bebida más acompañada por un almuerzo o cena, con amigos o en familia”, por eso es “negativo” que debamos registrarnos en la Junta Nacional de Drogas, razonó.

ANCAP NO CONTROLA “ABSOLUTAMENTE NADA”.

Respecto a los controles de las bebidas alcohólicas “ninguna” tiene “el control de genuinidad” que sí posee el vino y que realiza el Instituto Nacional de Vinicultura (Invai). “El vino es la única bebida que tiene un estricto control que empieza cuando se planta la vid hasta que llega al consumidor final”, indicó Julio Giménez que también es delegado privado del Inavi.

El Inavi es un agente preceptivo del Poder Ejecutivo y su presidente es nombrado por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

Dijo que la ley vigente “deja la fiscalización y el control” del alcohol “en manos de Ancap”, pero “nunca se reglamentaron” los artículos que refieren a ese tema.

“Por lo tanto hoy circula alcohol de 96 grados con libertad por donde se quiera y con esta nueva ley pretenden controlar alcoholes como el vino que tiene un tenor máximo de 12 y que está controlado desde el primero hasta el último”, cuestionó.

La norma puso a Ancap como fiscalizador, pero en realidad “no tiene control de absolutamente nada ni nadie, cualquiera puede cargar alcohol en cualquier vehículo sin ningún cuidado, sin ninguna disposición, y no se sabe a dónde va”, puede ser trasladado  aún a “lugares donde no hay controles de bomberos ni nada”, remarcó Giménez.

“Eso es algo muy importante” porque ese alcohol puede ir a parar a “la elaboración de licores caseros o no tan caseros, en la grapamiel u otros productos que no tienen ningún control”, enfatizó.

Describió que lo “más grave” es que cuando el control existe es porque la parte interesada quiere que así sea: “Hay algo más grave y es que luego de que se elaboran esos productos, en el caso de quienes lo hacen quieran tener algún tipo de control, las muestras son llevadas por los propios interesados. Ancap no va a controlar ninguna bebida a ningún lado” sino que es “el interesado” el que “lleva las muestras que pueden ser representativas o no del producto”, denunció Giménez.

La delegación también expresó su preocupación a las normativas que regulan el lugar que el vino debe ocupar en los comercios y supermercados. Los vinos se los ve junto a las bebidas destiladas cuando son diferentes procesos de elaboración, sin embargo las cervezas están ubicadas entre los refrescos. “Todas las bebidas alcohólicas deberían ir en el mismo lugar”, dijo Traversa en tanto que Giménez valorando las normas que apuntan al cuidado de la salud de los ciudadanos señaló que “también habría que sacar la sal, el azúcar (...) y si ingiero dos litros de Coca Cola lo más probable es que me pase algo”.

ALCOHOL CERO.

Aunque de modo marginal la normativa referente a la tolerancia cero también estuvo presente en los diferentes temas que se abordaron.

Si bien se asume que la caída del consumo de vino no se genera ni explica por la norma sí se mencionó que el rango 0 a 0,3 % de alcohol en los conductores afectó directamente al público consumidor de vino que es un “ciudadano responsable”, que sabe que con una copa de vino en el almuerzo ingiere porcentajes muy bajos.

Diferente es el consumidor de destilados que sabe que tiene 0,3 % o 0,5 % de alcohol.

En ese razonamiento Traversa cuestionó que si él cruza la Av. 18 de Julio y Andes (en Montevideo) a 100 Kms. por hora sin que eso provoque un accidente “me van a multar y nada más, no me van a sacar la libreta por seis meses” como sí ocurrirá “en el caso de tener 0,1 % de alcohol”. En Francia, aunque se tenga libreta profesional, existe un margen de tolerancia.

(Foto de Cultulicious).

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