21 de Enero de 2021
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Agricultura 30 de Diciembre de 2020

Una pandemia de cultivos sería tan devastadora para la seguridad alimentaria como el Covid-19

La capacidad de seguir el ritmo de la demanda de alimentos dependerá cada vez más de los cultivos adaptados a las nuevas condiciones, escribió el subdirector del Centro Internacional de la Papa

Agricultura 30 de Diciembre de 2020

Una pandemia de cultivos sería tan devastadora para la seguridad alimentaria como el Covid-19

La capacidad de seguir el ritmo de la demanda de alimentos dependerá cada vez más de los cultivos adaptados a las nuevas condiciones, escribió el subdirector del Centro Internacional de la Papa

Montevideo – TodoElCampo – Una “pandemia de cultivos” podría ser “tan devastadora para la biodiversidad y la seguridad alimentaria como lo es el Covid-19”; la “pérdida de biodiversidad amenaza la seguridad” de las naciones, por lo que es necesario invertir en tecnologías para preservar las variedades alimentarias vitales”.

La advertencia fue hecha por Oscar Ortiz, subdirector general de investigación y desarrollo del Centro Internacional de la Papa (CIP), una organización con sede en Lima (Perú), fundada en 1971 y dedicada a la investigación y el desarrollo productivo con fuerte enfoque en la papa, tubérculos y raíces andinas.

Cuanto más “se intensifiquen los efectos del cambio climático” lo que incluye “escasez de agua”, “incendios furiosos”, e incluso “brotes de enfermedades, la capacidad de seguir el ritmo de la demanda de alimentos dependerá cada vez más de los cultivos adaptados a las nuevas condiciones. Para lograrlo los agricultores necesitarán toda la gama de herramientas a su disposición”, escribió Ortiz.

Y aunque “la conservación de la flora y la fauna en su hábitat natural sigue siendo una prioridad inmediata, la seguridad alimentaria mundial a largo plazo debe ser a prueba de futuro mediante la inversión continua en la preservación del material fitogenético”, agregó y comentó que el CIP “un modelo” al respecto.

En ese “modelo” se conserva “la colección más extensa del mundo de material de patata y camote (una variedad de la papa de sabor dulce)”, totalizando “más de 15.000 muestras de cultivos de raíces y tubérculos”, un “material genético que puede ser aprovechado para minimizar la interrupción de los suministros de alimentos si una variedad se pierde por causas naturales como enfermedades o procesos causados por el ser humano como el cambio climático”, aseguró.

Asimismo también advirtió que “la amenaza está lejos de ser teórica” y que “más de una docena de variedades de papas nativas y silvestres están en peligro de desaparecer debido a cambios de temperatura o pérdida de hábitat, mientras que las enfermedades están surgiendo en nuevos lugares para poner en peligro otros cultivos populares, incluyendo variedades” de otros cultivos como el trigo.

Según nuevas investigaciones, las dos quintas partes de las plantas del mundo están en riesgo de extinción, subrayó.

Ahora bien, “para proporcionar defensas contra ese futuro apocalipsis alimentario, las colecciones de material genético —no sólo de las papas sino de todas las especies de cultivos y sus parientes silvestres— deben conservarse, probarse y renovarse continuamente, lo que requiere financiación, investigación e innovación en curso. Dado que el material fitogenético es un bien común compartido y esencial para todos, es en interés de los gobiernos, las organizaciones de desarrollo y el sector privado hacer de la conservación de los cultivos una prioridad de financiación y política”.

Es por eso que se debe guardar y conservar toda la información disponible. En ese sentido “el banco de germoplasma del CIP es  uno de los once bancos de germoplasma del CGIAR (una asociación mundial de investigación para un futuro seguro para alimentos dedicado a reducir la pobreza, mejorar la seguridad alimentaria y nutricional, y mejorar los recursos naturales, con sede en Paris, Francia) que protegen la diversidad de cultivos del planeta, comenzó a criopreservar los cultivos en 1996 y ahora tiene las prácticas de criopreservación más avanzadas para las patatas”.

La criopreservación es una herramienta que “permite el almacenamiento a largo plazo de material vegetal en nitrógeno líquido a temperaturas de -320 °F (-196 °C), explicó.

“Los científicos están actualmente en el proceso de crioconservar todo el material genético de la papa”, aseguró, entendiendo que “mantener diversas reservas de la mayor variedad posible de material genético ofrece la mayor oportunidad de proteger al público de la posible escasez de alimentos”.

Un dato económicamente importante es que el material crioconservado puede permanecer en congelación profunda durante décadas con poca supervisión, lo que libera recursos.

Sin embargo, Ortiz subrayó que “a pesar de sus valores, los catálogos digitales y la criopreservación de cultivos y plantas de alimentos silvestres siguen siendo subestimados, infrafinanciados e infrautilizados por los gobiernos y los órganos rectores internacionales”.

La seguridad alimentaria hace a la seguridad de las naciones y la pérdida de bioversidad  la debilita. Es por eso que “conservar el rico y variado material genético que sustenta las dietas y la salud humana sea una de nuestras garantías más importantes contra los devastadores shocks mundiales. Los esfuerzos de conservación como el nuestro deben ser tratados como una cuestión de seguridad nacional e internacional e invertir en los sectores público y privado por igual. A menos que se garantice la financiación, es posible que en el CIP ya no podamos preservar la diversidad genética de la papa para las generaciones futuras”, alerta el subdirector general de investigación y desarrollo de CIP.

Estas tecnologías adquieren un valor claro ahora y se hace evidente que “invertir en la conservación de alimentos básicos es una inversión crucial en nuestra resiliencia colectiva”, concluyó. (Los conceptos de Ortiz fueron publicados en The Revelator -  Foto CIP).

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