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Actualidad 07 de Julio de 2014

Tarde o temprano los errores se pagan

Juan Peyrou: "En estos días, parece consolidarse un cuadro difícil para las actividades agropecuarias, de la mano del comportamiento de los lácteos y los granos. La ganadería parece ser la excepción" pero ¿hasta cuándo?

Actualidad 07 de Julio de 2014

Tarde o temprano los errores se pagan

Juan Peyrou: "En estos días, parece consolidarse un cuadro difícil para las actividades agropecuarias, de la mano del comportamiento de los lácteos y los granos. La ganadería parece ser la excepción" pero ¿hasta cuándo?

Montevideo-Juan Ignacio Peyrou/TodoElCampo – La extraordinaria fase que atraviesan las economías en desarrollo, o “emergentes” como se ha dado en llamarlas, ha estado permanentemente cuestionada en su duración. Las dificultades de 2008-09, parecieron ponerle fin, resurgió y retomó su dinamismo.

La economía tiene ciclos, y hasta el presente, es un problema que no se ha podido evitar. Estos años de bonanza, parecen desafiar esa afirmación. Pero más allá o más acá, los períodos de dificultades van a venir. El tema relevante es saber qué va a pasar con estas economías en desarrollo, en esas circunstancias. Está claro que aquellas que hayan aprovechado esta etapa para realizar los cambios y las reformas que hicieran su funcionamiento más eficiente y productivo, mitigando así los costos de estas medidas, seguramente podrán enfrentar el futuro con mayores probabilidades de éxito.  En tanto que aquellas que no han hecho otra cosa que gastar los recursos derivados de esta situación, evitando el trabajo de hacer las reformas imprescindibles, tendrán que hacerlo en condiciones bastante adversas desde el punto de vista social, como la propia historia uruguaya lo demuestra.

En estos días, parece consolidarse un cuadro difícil para las actividades agropecuarias, de la mano del comportamiento de los lácteos y los granos.

Los lácteos retomaron la tendencia de caída de sus precios, interrumpida por un solo remate de Fonterra, que pareció dar un respiro al ánimo de los agentes vinculados a este rubro. Pero fue solo una breve interrupción. 

Una mirada esperanzadora viene del Ing. Agr. Gabriel Bagnatto, del Instituto Nacional de la Leche (Inale), que sobre bases serias de información, señala que el nivel actual de precios internacionales no es compatible con los costos de producción de muchos de los exportadores mundiales y que eso necesariamente no es sostenible, y que la oferta se retraerá en el futuro, fortaleciendo los precios. 

Seguramente ese factor operará, pero no hay que olvidar que en el Uruguay los costos de producción de leche se han incrementado mucho, y ya no son la fortaleza que fueron en el pasado. Hay un factor nacional que complica a la lechería uruguaya, como a todos los sectores exportadores del país.

Simultáneamente, el informe del Usda sobre el mercado de granos, profundizó la caída que venían mostrando los precios de estos productos. El maíz cierra en Chicago muy cerca de los US$ 160/ton, mientras que la soja a mayo de 2015, se ubica apenas por encima de los US$ 400/ton. El precio del trigo muestra también una caída, situándose a US$ 220/ton. 

La escasa información en que se desenvuelve la actividad agrícola en cuanto a áreas, producción y rendimiento, parece indicar que ha habido una significativa disminución del área sembrada, lo que sumado a los bajos precios prometidos, permite suponer una disminución importante de los ingresos de este sector.

Esta situación abre una interrogante sobre el futuro inmediato de la agricultura en el país. Esos niveles de precios, tal vez no sean históricamente tan bajos, pero la producción agrícola también enfrentan los problemas derivados de los altos costos internos.

LA GANADERÍA.

La ganadería parece ser la excepción, por ahora. Los precios de exportación se mantienen altos, en el entorno de los US$ 4.000/ton, y los problemas que planteó el mercado, con sus bajos precios del ganado, parece superarse, ya que las informaciones de prensa sitúan al precio del novillo cercano a los US$ 3,5/kg. Tal vez pueda pensarse que, así como la baja del precio de los granos alienta su uso, también lo hace en los países principales exportadores, y habrá, en el mediano plazo una respuesta de la oferta, con un probable debilitamiento de los precios.

Pero hay que destacar que todo sugiere que estamos ante un ejercicio que se caracterizará probablemente por su zafralidad. La estacionalidad de la ganadería uruguaya, era un factor que disminuía su competitividad, porque le agregaba a la industria costos de ociosidad de su capacidad instalada, durante la época de post zafra. Este comportamiento venía mejorando desde comienzos de los noventa, aumentando la oferta de post zafra, y disminuyendo los costos de ociosidad de la industria.

Claro está que todo costo de la industria, lo paga la materia prima, es decir, el ganado; desde hace unos tres o cuatro ejercicios, se verifica una tendencia a la reversión de ese comportamiento beneficioso para la cadena. Aumenta la zafralidad, aumenta la ociosidad de la industria, y con ella sus costos y por lo tanto afecta negativamente al precio del ganado.

A su vez, en el último Boletín Semanal del Instituto Nacional de Carnes (Inac), se comprueba que la faena de novillos viejos, sigue en aumento desde 2008. A comienzos de los noventa, la participación de novillos de boca llena (cuatro años y más), era el 8 0% de la faena de novillos. Esa participación fue cayendo sistemática y sostenidamente hasta 2008, cuando se situó en apenas un 26 %. Actualmente ha retornado al 40 %.

Dos indicadores adicionales que muestran las dificultades que enfrenta la ganadería, a pesar de los excelentes precios del producto.

Uno de los factores que determinan estos retrocesos, derivan de las políticas públicas y del clima anti ganadero que se genera desde el gobierno. Una prueba de ello lo constituye la actitud asumida por las autoridades nacionales ante el comportamiento mostrado por el mercado de haciendas recientemente.

Las relaciones entre ganaderos e industriales, tienen sus problemas en todas las ganaderías del mundo. El bajo número de los compradores, respecto a la cantidad de vendedores, ha dado para muchas conjeturas, en algunos casos fundadas, sobre la transparencia o eficiencia de comportamiento de ese mercado.

El país se ha dado una normativa de defensa de la competencia que constituye una garantía para los agentes. Esta normativa establece ciertas exigencias para probar conductas no competitivas, para establecer las sanciones pertinentes.

Pues desde la Presidencia de la República, el Ministerio de Ganadería, y hasta el propio Ministerio de Economía, han realizado declaraciones que apuntan a cuestionar la conducta de los agentes sin tener una sola prueba, tal como exige la reglamentación.

Estas actitudes agregan una profunda desconfianza, al clima estructuralmente complejo, cuyo efecto más perverso es minar la confianza de los proveedores, que limitan su decisión de inversión, con su consecuente reducción de la producción de ganado.

Hoy la faena es un 30 % menor que hace ocho años, lo que implica bastante menos trabajo a nivel industrial. 

En conclusión, esta situación de los sectores exportadores uruguayos, habilita a preguntarse si nuestra economía integra el grupo de los que han dejado pasar la bonanza sin realizar las reformas necesarias para encarar tiempos difíciles.

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