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Actualidad 11 de Febrero de 2013

Si tuviéramos…

La filosofía actual no promueve el trabajo, no lo premia, se muestra una cara de cierta sensibilidad siempre con plata ajena, el dinero que reparte el Mides es de la sociedad no de nuestros gobernantes y se la administra con criterio del despilfarro.

Actualidad 11 de Febrero de 2013

Si tuviéramos…

La filosofía actual no promueve el trabajo, no lo premia, se muestra una cara de cierta sensibilidad siempre con plata ajena, el dinero que reparte el Mides es de la sociedad no de nuestros gobernantes y se la administra con criterio del despilfarro.

Ing. Juan Peyrou/Todoelcampo – Llamó la atención que en los últimos días y desde los más altos puestos del gobierno se hablara de que se terminó el viento de cola.

Creo que viene bien regresar a la realidad e intentar detener la demencia en la que se vive respecto al aumento del gasto.

Ese viento de cola no está tan claro de que se haya detenido, sino que hemos visto que las economías del mundo han venido mejorando y sobre todo los mercados de nuestros productos, los mismos que generan el ingreso de dólares, como la carne vacuna, los lácteos, los granos, la forestación. Todos ellos ya están dando señales muy fuertes de recuperación en sus precios. 

Esta semana el precio de la carne vacuna superó la barrera de los 4.000 dólares, lo interesante es la escalada que ha venido teniendo y que la misma es consistente, además con las expectativas que hemos estado defendiendo aquí, en un mundo donde la demanda continúa creciendo y la oferta de carne no tiene capacidad para responder, con lo que ha despertado de una siesta desde el año 2007 para acá.

Estados Unidos está sumido en una profunda crisis en lo que respecta a su producción, por lo que es razonable esperar que el precio de la carne continúe aumentando.

Los lácteos confirmaron su quinto remate al alza, ya empezó a pasar un poco la preocupación de los tamberos de cuando la leche había caído más de 10 centavos de dólar.

Los granos que habían tenido alguna amenaza por la sequía en Estados Unidos volvieron a recuperarse y están en niveles altos en todos los rubros, por lo que todo está consistente con el escenario que se había imaginado.

Llama la atención que el gobierno apele al argumento de que no hay más viento de cola y me hace recordar al gobierno de Argentina del año pasado cuando el mundo mostraba demanda por los productos argentinos y ese país caía en este espiral de desgracias que no se detienen y que seguramente tenga un final muy feo.

Esperemos que Uruguay no recorra ese camino. El viento de cola está vivo pero lo que está más vivo es el déficit fiscal que es el verdadero problema de la economía uruguaya; un 2,8% de déficit fiscal después de 10 años de crecimiento habla de un manejo irresponsable de la economía uruguaya.

2,8% tuvimos de déficit en plena crisis del año 2003 que era bastante más difícil que el actual.

El déficit fiscal es un problema estructural de los políticos uruguayos en todos los años de la post dictadura pues solo en dos años tuvimos superávit (allá por 1993 – 1994) y siempre se argumentaron causas: que lluvias, que secas, que inundaciones, que guerras, siempre había crisis, solo en dos años no ocurrió y debería de haberse reeditado esa situación luego de varios años de bonanza. Podría tolerarse un déficit en años de bonanza si el país estuviera cambiando su capacidad de producción, si estuviera invirtiendo en cosas sostenibles.

Por ejemplo si hubiéramos invertido en infraestructura vial y tuviéramos un sistema de carreteras que nos permitiera acceder a sacar la producción a los puntos más remotos del país llegando con la misma a los puertos de la forma más barata posible, si tuviéramos puertos en calidad y en cantidad suficientes para agilitar la salida de nuestra producción, si tuviéramos el tan mentado ferrocarril, si se hubiera invertido en restablecerlo y abaratar los costos de fletes de los productos agropecuarios. Si todo ello hubiera sucedido seguramente nuestra economía sería mucho más competitiva  y podría ayudar a parar ese déficit que se está generando. Si tuviéramos una educación que nos generara alta calificación de la mano de obra, ahí si tendríamos un país productivo, con buena infraestructura y alto nivel de capacitación.

Pero nada de eso tenemos.

Hemos pasado 10 años creciendo y nos encontramos con los bolsillos vacíos, con un déficit del 2,8% y somos menos competitivos, las carreteras están peor que antes, la educación está peor que antes, nuestro país tiene mucha grasa y poco músculo porque el dinero se ha gastado de manera poco seria.

Todas estas políticas sociales de dar son contraprestaciones no solo son un mal negocio para el país, sino que son un golpe a la ética del trabajo.

Un país para crecer debe fortalecer la ética del trabajo, premiar a quien lo hace y castigar a quien no, más en un momento donde hay trabajo y este se obtiene con facilidad, pero la filosofía que inspiran quienes hoy dirigen parece ser otra.

Escuchamos no hace mucho a algún dirigente del gobierno proponer la renta global, genérica para todos los orientales por el hecho de ser uruguayos, y no se precisaría trabajar para acceder a esa renta que parece caería del cielo, cosa que no es así. Esos recursos salen de nuestros bolsillos, de los que trabajamos en serio.

No quiero olvidarme de aquella referencia que surgiera en la campaña electoral de la tribu de los Kun San como paradigma de lo que quería el actual presidente para el país, gente que no trabaje o que haga lo mínimo necesario. La filosofía actual no promueve el trabajo, no lo premia, se muestra una cara de cierta sensibilidad siempre con plata ajena, no olvidemos que el dinero que reparte el Mides es de la sociedad no de nuestros gobernantes y se la administra con un criterio del despilfarro.

Toda esta fiestita de distribuir millones y millones de dólares tiene un gran financiador que es el aparato productivo del Uruguay y dadas las características del momento que vivimos en realidad quién financia esto es el sector exportador, ya que nadie puede negar que el mercado interno vive un auge extraordinario con precios más caros que los países desarrollados, cualquier cosa en Nueva York, París o Madrid es más barata que en Uruguay, lo que nos marca que estamos con un mercado interno recalentado y esa fiestita siempre la paga el sector exportador y en todo este escenario complicado para nosotros hay algo más grave aún con dos equipos económicos en disputa que están en contradicción y con un presidente que se inclina por uno que a mi juicio es el peor y que en esa disputa es capaz de decir que la inflación no importa, y que él vivió en un país con 70 y 80% de inflación.

Yo le recordaría al presidente de la República que ese país nos llevó a una dictadura y al levantamiento en armas de gente como él y de otros de sus compañeros.

No es un lindo recuerdo un país con un 70 u 80% de inflación, le costó mucho al país y en la década del 90 se hicieron grandes esfuerzos para llevarlo a un dígito como para decir ahora que eso no es relevante y tirar todo por la ventana.

Todo esto me huela que la proximidad del acto electoral nos va a llevar a posturas cada vez más irresponsables y que esa factura la paga siempre el paganini de la boda que es el sector exportador y que es en esencia el sector agropecuario.

Por eso reitero en un mundo que sigue siendo alentador para el agro con mercados que nos piden nuestros productos los problemas que enfrenta el sector están en el mercado interno.

Me llamaba la atención en  estos días un aviso comercial que dice: “Señor productor preocúpese del clima, de la calidad del fertilizante, preocúpese de los mercados, del gobierno, de los problemas del gobierno, etc.” Con eso nos está diciendo que Uruguay está enfrentando un riesgo además del climático que enfrentan todos los productores del mundo, como los del mercado que también enfrentan todos los productores del mundo, está asumiendo un riesgo de gobierno que no lo enfrentan todos los productores del mundo, los países serios no tienen estos riesgos y nosotros estamos lejos de ser el país de primera prometido, somos todo lo contario.

N. de R. El presidente José Mujica utilizó a la tribu africana Kun San en abril de 2009 (cuando era senador y candidato presidencial) como un buen ejemplo ya que según él llevan una buena vida casi sin trabajar.

El 16 de abril de 2009 el semanario Búsqueda publicó una nota de Ernesto Tulbovitz titulada “El ‘sueño’ de Mujica es lograr una sociedad como la de los Kung San” en la que el periodista expresa que se trata de “un pueblo africano sin ‘jefes’ que trabaja dos horas por día.

Escribió Tulbovitz entonces: “Pero para el senador tupamaro, que se ha dedicado a estudiar en profundidad el comportamiento de esa tribu africana desde hace un tiempo, son mucho más que eso. Son su referencia sociológica y un ‘sueño a perseguir’”.

“También conocidos como Bosquimanos o Basarawa, Mujica cita como características sobresalientes de esos indígenas del África Austral, tradicionalmente cazadores-recolectores, que “no precisen jefes” en su sociedad y que trabajen dos horas por día. Esos dos puntos son ‘un sueño a perseguir’, dijo el líder tupamaro a Búsqueda”. El artículo de Tulbovitz puede lerse en http://www.bitacora.com.uy/noticia_2246_1.html

(Fotografías de larriepaultiernan.blogspot.com y bitacora.com).

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