06 de Junio de 2020
Máx. Min.
Tecnología 24 de Noviembre de 2018

Se realizó en Chile el Primer Congreso Latinoamericando de Ordeñe Robótico

A pesar de la dura realidad que atraviesa la lechería mundial y que en Uruguay es particularmente grave, el sector no deja de avanzar e invertir en tecnología.

Tecnología 24 de Noviembre de 2018

Se realizó en Chile el Primer Congreso Latinoamericando de Ordeñe Robótico

A pesar de la dura realidad que atraviesa la lechería mundial y que en Uruguay es particularmente grave, el sector no deja de avanzar e invertir en tecnología.

Montevideo – TodoElCampo – El ordeñe por robots es una tendencia que no deja de crecer. El mundo se encamina hacia eso, no tiene marcha atrás y pronto llegará el momento en que no habrá tambo medio o grande que no incorpore esa tecnología que convoca fundamentalmente a las nuevas generaciones y es una oportunidad para seguir produciendo leche.

A pesar de la dura realidad que atraviesa la lechería mundial y que en Uruguay es particularmente grave, el sector no deja de avanzar e invertir en tecnología. Es lo que tienen en común todos los productores rurales del mundo, como si lo llevaran en los genes: no pierden el entusiasmo y no dejan de asumir desafíos. La lechería en particular es un instrumento formidable, no solo por el alimento que produce, sino porque allí donde hay un tambo hay familias, personas y hay tecnología. Y cuanto mejor sea la situación de los tambos mayor será inversión en tecnología en varios sentidos: de ordeñe, bienestar animal, cuidado del medio ambiente, etc.

Todo eso pudo mostrarse en el Primer Congreso Latinoamericano de Ordeñe Robótico que se llevó a cabo en Los Ángeles (Chile) organizado por DeLaval (referente mundial de equipos de ordeñe).

El congreso reunió a exponentes internacionales y contó con la presencia de 180 participantes de varios países. Fue un evento en el que se mostró a todo el que quiso verlo que a pesar de crisis de la lechería y de la caída de los precios de Fonterra, la tecnología vino para transformar los establecimientos y quedarse.

El periodista Héctor Huergo (*) escribió en el diario argentino Clarín que “el ‘VMS’ (Volunteer Milking System o Sistema Voluntario de Ordeñe) es una tecnología tremendamente convocante. Hay más de cien robots ya funcionando, pero la cifra se va a duplicar en el 2019, con 40 proyectos que involucran 240 nuevos VMS, cada uno para módulos de 60 vacas”.

La vara quedó bien alta desde el mismo arranque. Tras la bienvenida de Ezequiel Cabona, Vicepresidente de DeLaval en Argentina, tomó la palabra Mike McCloskey, sin duda la figura más importante de la lechería en los Estados Unidos. Es el dueño de Fair Oaks, con tres tambos en Indiana (a 100 km de Chicago) donde ordeña 15.000 vacas, produciendo leches especiales como la Fair Life, una bebida que se abre paso de la mano de Coca Cola. McCluskey, que recién ahora va a ensayar los VMS en un establo de 750 vacas. Espera que el sistema le permita un aumento de productividad, mayor control de gestión y mayor longevidad de las vacas”, escribió el periodista en su crónica.

Recordó que McClosky inició su actividad tambera hace 30 años y en su exposición repasó los saltos tecnológicos de la lechería; la producción de maíz que bajó el precio de la alimentación en el corn belt, y dedicó tiempo a las alfalfas modificadas genéticamente para menor contenido de lignina.

También abordó los ataques que están sufriendo todos los productores de proteínas animales desde distintos frentes. Tanto la leche como la carne están bajo escrutinio público por el impacto ambiental y el bienestar animal. Cree que el ordeñe voluntario puede ayudar en ambas cuestiones. Señaló que el gran desafío es la comunicación transparente, reivindicando los valores de la producción sustentable.

AUMENTAR PRODUCTIVIDAD ES EL PRIMER PASO DE LA SUSTENTABILIDAD.

Otra exposición resaltada por Huergo fue la de Santiago Utsumi, ingeniero en Producción Agropecuaria que actualmente es investigador de modelos de producción en la Universidad de Michigan.

Utsumi planteó el impacto de las innovaciones tecnológicas en la producción, remarcado un concepto central: el aumento de la productividad es el primer paso de la sustentabilidad. Más kilos de producto por recurso consumido en el proceso. Actualmente, Santiago está investigando con sensores electrónicos temas clave como el comportamiento del animal en aspectos de masticación, emisión de metano en distintas partes del sistema digestivo y las heces, apuntando a una reducción de las emisiones y su impacto ambiental, señala la crónica.

En el segundo día del Congreso se recorrieron las instalaciones de Ancali con varias paradas para ver los robots de ordeñe y los sistemas alimentación y “juguetes” para el confort de los animales, como los cepillos rotativos, el OptiDuo (arrimador robot de la ración que entrega el mixer) y las estaciones de control. Porque el VMS no solo es una cosechadora de leche, sino una cosechadora de datos. Quizá la demostración más clara de que el famoso Big Data, la inteligencia artificial, la machine learning y el internet de las cosas ya está transformando la producción lechera.

¿CÓMO FUNCIONA EL SISTEMA DE ORDENES VOLUNTARIO?

El VMS o sistema voluntario de ordeñe es mucho más que un robot que sustituye la rutina tradicional de ordeñe y, como resultaría de una mirada superficial, la eliminación del tambero. El primer aspecto es que se pasa de un manejo masal, a un manejo individual. La vaca decide cuándo quiere ordeñarse, y no el ritmo de trabajo que impone la línea de montaje. Esto significa mejor sanidad, mayor confort animal, mayor longevidad de la vaca y mayor producción.

Simultáneamente además de ser una cosechadora de leche, es una cosechadora de datos. Permite medir de manera instantánea la producción individual, y no solo vaca por vaca, sino pezón por pezón. Esto anticipa el manejo de problemas sanitarios, permite ver en qué situación está la vaca desde el punto de vista de su ciclo estral, y en consecuencia del manejo reproductivo. Y a su vez es una máquina inteligente: de acuerdo a la producción del ordeñe anterior, y en función del momento de lactancia de cada animal, le programa la ración y se la entrega en el comedero con cuatro ingredientes distintos. Así, el VMS genera expectativas extraordinarias.

Cuesta 140 mil dólares, unos 2.200 dólares por vaca. No es sustituir gente, sino modalidad de trabajo. La rutina convencional -buscar las vacas dos veces por día, lavar ubres, colocar pezoneras- espanta a los jóvenes, que no quieren repetir la historia de sus padres. Por eso cuesta tanto conseguir gente en la actividad. Con el VMS, desaparece aquella rutina. Es convocante en particular para las nuevas generaciones, tan proclives al manejo de la tecnología de información. Lejos de ser una amenaza, el VMS es una gran oportunidad para seguir en el tambo.

VIDEO.

(*) N. de R. – Además de la sección rural de Clarín, los artículos y comentarios de Héctor A. Huergo se pueden seguir en su cuenta de Twitter @hhdospierre o en la web La Industria Verde www.laindustriaverde.com.ar

Compartir en: