14 de Diciembre de 2017
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Vinicultura 28 de Setiembre de 2017

Salud y vino, una sana relación

“El alcohol (no solo vino) en niveles de 10g diarios, tiene un efecto benéfico eliminando el colesterol de la sangre y disminuir riesgo de trombosis, pero en cantidades mayores, también puede tener efectos negativos”.

Vinicultura 28 de Setiembre de 2017

Salud y vino, una sana relación

“El alcohol (no solo vino) en niveles de 10g diarios, tiene un efecto benéfico eliminando el colesterol de la sangre y disminuir riesgo de trombosis, pero en cantidades mayores, también puede tener efectos negativos”.

Montevideo – CREA – TodoElCampo – Las bodas de oro de la Sectorial Granjera de Fucrea generaron grandes actividades, como la registrada en la cava de la Bodega Spinoglio aquel ocho de diciembre de 2016. El vino tiene una acción benéfica sobre todas las enfermedades “siempre y cuando sea un consumo moderado y regular”, aseguró Anette Carbonneau (foto) entonces, hoy nos referiremos un poco más al detalle sobre su parecer.

A Marie Anette Carbonneau créditos no le faltan para hacer tales afirmaciones: es profesora titular grado cinco del Laboratorio de Bioquímica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Montpellier, Francia. Presenta títulos de Doctorado del Estado en Ciencias de la Universidad de Burdeos, Doctorado en Bioquímica y Biología Molecular –también de esa casa de estudios en Francia- y Master en Química de dicha universidad.

Preguntas y respuestas. Conocimiento. Lucidez en la difusión del saber. A manera de un buen sommelier, la Dra. Marie Anette Carbonneau nos dejó un espacio de consideraciones sobresalientes sobre la salud y el vino. La exposición de la académica francesa –reconocida mundialmente por sus trabajos referidos a la salud y el consumo del vino- se registró en el marco de la jornada De productor a productor Ing. José ‘Pepe’ García Rosas, donde se abordaron los Desafíos para el desarrollo de una frutivicultura sustentable.

Vino, alcohol y salud son palabras compatibles, por eso las preguntas que nos debemos proponer”. Así comenzó su parlamento Marie, dejándonos claro que revisaría el estado actual de conocimiento sobre este tema.

La Dra. Carbonneau relacionó, desde un inicio, los conceptos que manejamos habitualmente sobre la relación del vino y la salud, desde el efecto antioxidante hasta el rol positivo vinculado a las enfermedades cardiovasculares. “Este tema es ya muy antiguo y lo que decía Hipócrates es que el vino es una cosa maravillosa apropiada al hombre tanto en salud como en enfermedad cuando se administra con propósito y en la justa medida, según la constitución individual” asevera.

Hay numerosos estudios hechos en Francia y en el mundo que muestran el rol antioxidante de los compuestos fenólicos que están tanto en la uva como en el vino a favor de una protección contra las enfermedades ligadas al envejecimiento. Todas estas patologías se desarrollan a nivel mundial como consecuencia de la perspectiva de vida mayor y estas enfermedades son en general las ligadas a las enfermedades cardiovasculares, las neurodegenerativas (Alzheimer), los cánceres y la diabetes tipo 2.

¿El vino no es más que una bebida alcoholizada? La respuesta es no.

¿Tiene efectos benéficos? La respuesta es sí.

Las preguntas y respuestas de la academia, que Carbonneau extiende hacia el auditorio, aportan datos. Por ejemplo, que el consumo de alcohol ha disminuido notablemente en los últimos 50 años. Rusia es el país con más consumo por habitante -y posee una gran mortalidad a consecuencia de ese alto consumo de alcohol- mientras que Uruguay está en una situación “bastante buena”, con un consumo bajo y que no explica sus niveles de mortalidad, debido al consumo de alcohol.

Los que tienen las tasas más altas de mortalidad debido a enfermedades cardiovasculares son los países del norte. Estados Unidos presenta un alto grado de mortalidad debido a estas enfermedades, mientras que en América del Sur el grado “es mucho menor”.

Comparando los países de Europa y Estados Unidos, Francia tiene elevados factores de riesgo (tabaco, colesterol, hipertensión arterial) pero tiene por el contrario una baja tasa de mortalidad cardiovascular. Agregó que Serge Renaud, investigador francés, lo ha llamado la paradoja francesa. “Esta paradoja puede ser explicada por el consumo de antioxidantes, los llamados polifenoles aportados por el vino”. Y allí aparece el vino…

El alcohol (no solo vino) en niveles de 10g diarios, tiene un efecto benéfico eliminando el colesterol de la sangre y va a disminuir por lo tanto el riesgo de trombosis. Pero en canti­dades mayores, también puede tener efectos negativos sobre las enfermedades cardiovas­culares, en función del fenómeno de oxidación de proteínas; que trasporta el colesterol al organismo”.

Con alto grado técnico, la charla que nos presentó la Dra. Carbonneau, se remite también a explicaciones sobre el rol antioxidante de los polifenoles, que “es decir, los polifenoles se oponen a la acción oxidante”. Una arteria que comienza a estar enferma, empieza a disminuir la luz de la misma a causa del depósito de lípidos y se termina formando una obstrucción completa a la misma. Si se tratara de una arteria coronaria, la enfermedad es el infarto de miocardio; si estamos hablando de la arteria carótida, es el accidente cerebro vascular.

Si nos referimos a un vino tinto, éste contiene entre 100-500 mg de polifenoles por cada vaso y con un vaso de vino se aporta una cantidad importante de polifenoles. Para que el vino tenga un efecto llamado “efecto fruto”, que es un efecto favorable a la salud, se estaría hablando de la ingesta de “dos vasos de vino diarios para las mujeres y tres para los hom­bres, pero siempre con moderación”.

Hay más polifenoles en los vinos tintos que en los blancos” aseveró la especialis­ta francesa. El vino tinto, por efecto de la maceración de la cáscara y de las semillas, tiene dos veces más concentrado que el jugo del mosto, “esta es una idea importante para elegir el tiempo de maceración” agregó.

El alcohol aportado por el vino puede tener un rol beneficioso sobre la longevidad. La pri­mera y gran conclusión de la charla de la Dra. Marie Anette Carbonneau se ramifica en datos técnicos, cantidades y calidades de vinos, dosis diarias y otros elementos que están al alcance del consumidor final.

El consumo moderado de alcohol reduce la mortalidad global de la población” afirmó. Ahora, no es lo mismo tomar todos los días una dosis moderada de alcohol que tomarse todo junto un solo día. La reducción es de un 20 % por el consumo moderado, y es más fuerte en las mujeres que en los hombres.

Cifras positivas a la luz de sus resultados, aludiendo al consumo moderado del vino, promediaron la exposición de la Dra. Carbonneau. “La protección cardiovascular aumenta hasta los 30g de alcohol en vino diarios, por encima de eso aumenta el riesgo” comenta.

Algunos autores aducen que el consumo de vino está asociado a un estilo de vida inherente a un consumo también importante de frutas y legumbres que aportan polifenol, y sobre todo, a la disminución del consumo de tabaco y la práctica de ejercicio. Serge Renaud respondió abordando una población más homogénea, haciendo el estudio sobre personas que antes hayan tenido un proble­ma cardiovascular, y demostró que disminuyó en un 59 % el riesgo de un segundo episodio cardiovascular en aquellos que bebían el vino de forma moderada.

La visitante se ha especializado en las relaciones nutrición-salud, prevención por los antioxidantes de origen alimentario, bio­disponibilidad de micronutrientes y micro­constituyentes. En su exposición recorrió un abanico de enfermedades, donde se ubica el Alzheimer, Diabetes, Cáncer de hígado y de pulmón, y hasta evidenció una relación del vino con la duración de la vida. Recorremos esas relaciones con el vino, una a una.

ALZHEIMER.

En su afán de ubicar características propicias del vino, la Dra. Carbonneau aludió a la enfermedad de Alzheimer, que destruye partes del cerebro en su avance implacable. Aportando un marco de referencia, expli­có que en Uruguay representa un 5,5 % de las muertes, donde los factores de riesgos pueden ser genéticos y también muy ligados al envejecimiento, factores ambientales, mala alimentación, exposición a metales (particular­mente el cobre) y mala irrigación del cerebro. ¿Cuál es el efecto del vino? “A una dosis infe­rior a 250 ml por día, disminuye el riesgo en un 50 %. En este caso es el resveratrol -que es uno de los polifenoles del vino que tiene este efecto-, el que cumple rol antioxidante pero sobre todo neuroprotector”.

DIABETES TIPO 2.

Uruguay es uno de los países del mundo mejor posicionados en relación a esta enfer­medad, donde el vino tinto es prioridad para su prevención.

Apoyada en un trabajo realizado en varios países de Europa, nos explicó que “en hombres hay una disminución del riesgo y en cambio en las mujeres hay una correlación negativa en el consumo de moderado y la aparición de la enfermedad, y este consumo moderado se sitúa entorno a los 24g por día. El consumo de vino aparece fuertemente correlacionado con la disminución del riesgo de Diabetes tipo 2”.

CÁNCER DE PRÓSTATA.

Siempre a dosis moderada, el alcohol no tiene efectos significativos sobre este tipo de cáncer, independientemente que este alcohol sea aportado por el vino blanco o las cervezas. Si es aportado por el vino tinto, 50g de alcohol por día -una dosis un poco alta- tiene un fuerte efecto protector, debido al reservatrol. También tiene un efecto protector por los polifenoles provenientes de las semillas, teniendo un muy fuerte efecto evitando la pro­liferación de células cancerosas. Es decir, que “una maceración larga va a tener un efecto benéfico”, nos comentó la expositora.

CÁNCER DE HÍGADO.

Este cáncer tiene como origen gene­ralmente una cirrosis, sobre todo si hay una asociación con la obesidad y la diabetes, acotó. También puede ser promotor del cáncer de hígado la hepatitis B y C, pero sobre todo muy fuertemente el alcohol a dosis elevadas.

El alcohol puede producir radicales libres y va a llevar a fenómenos de oxidación, hay una dosis de umbral siempre sobre 2 o 3 vasos de vino tinto que no va a tener efecto significativo sobre el cáncer de hígado, pero arriba de este umbral el riesgo de cáncer de hígado aumenta linealmente. Hay dos meca­nismos de oxidación, entonces “si hay aporte de los polifenoles, se van a oponer a este mecanismo de oxidación”.

CÁNCER DE SENO.

Considerada la primera causa de cáncer en las mujeres (3 % en Uruguay), la Dra. Carbon­neau explicó el rol del alcohol en tal sentido. “En dosis exageradas hay un aumento del 50 % del riesgo de cáncer, en consumo moderado -10g diarios- hay una disminución del riesgo”.

CÁNCER DE PULMÓN Y DE VÍAS SUPERIORES.

Es considerado el cáncer del tabaquismo y la polución, y la incidencia nacional es del 7 %. “Hay un 30 % de aumento de riesgo para el cáncer de vías superiores con el consumo excesivo de alcohol, si el consumo es mode­rado pero asociado al tabaco hay un aumento del riesgo relativamente importante, de lo contrario, un consumo normal y sin tabaco no hay efectos significativos del alcohol. El tabaco asociado a bebidas fuertes es más importante que el tabaco asociado a los vinos tintos”.

CÁNCER COLORRECTAL.

En Uruguay abarca el 4,9 % de las muertes. Es otro tipo de cáncer relacionado al modo de vida, sedentarismo, tabaco, y el consumo de carnes rojas. El alcohol bajo forma de bebidas espirituosas y 8 porciones por semana aumenta el riesgo del cáncer. De lo contrario, el vino tinto aporta una disminución de riesgo en un 21 %, debido a los polifenoles que actúan como antioxidantes, “se amplifica la protección cuando conjuntamente con la comida, se adhieren fibras vegetales y legumbres, también la actividad física que reduce el riesgo en un 50 %”.

La conclusión es que el vino tiene rela­ciones benéficas en todas las enfermedades, siempre y cuando sea un consumo moderado y regular. Sin dudas, y desde que fuimos par­te de la presentación de la visitante francesa, con mayor conocimiento de causa.

(La exposición completa se puede ver en nuestro canal YouTube de CREA: CREAURUGUAY).

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