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Actualidad 11 de Julio de 2017

Para Gastón Cossia, la COTRYBA “no ha hecho nada” y el objetivo de chipear todos los perros es “una utopía sin ningún asidero”

“En dos años la Comisión de Tenencia Responsable y Bienestar Animal (COTRYBA) no ha hecho nada; no ha castrado un perro, no ha puesto un microchip y no ha cobrado una multa. Nosotros evaluamos objetivamente lo que ha sido un trabajo, una cosa es lo que se habla hacia la prensa y otra es lo que se hace”, afirmó el médico veterinario Gastón Cossia.

Actualidad 11 de Julio de 2017

Para Gastón Cossia, la COTRYBA “no ha hecho nada” y el objetivo de chipear todos los perros es “una utopía sin ningún asidero”

“En dos años la Comisión de Tenencia Responsable y Bienestar Animal (COTRYBA) no ha hecho nada; no ha castrado un perro, no ha puesto un microchip y no ha cobrado una multa. Nosotros evaluamos objetivamente lo que ha sido un trabajo, una cosa es lo que se habla hacia la prensa y otra es lo que se hace”, afirmó el médico veterinario Gastón Cossia.

Montevideo – TodoElCampo- Médico veterinario dedicado a la atención de animales domésticos en dos clínicas, Gastón Cossia también integró la directiva de la Sociedad Médica Veterinaria del Uruguay (SMVU) y ocupó durante varios años la dirección de la Facultad de Veterinaria de UdelaR. Además, es diputado suplente del Movimiento Nacional de Rocha por el Partido Nacional.

En contacto con TodoElCampo, Cossia puso números sobre la mesa y se explayó sobre la Comisión de Tenencia Responsable y Bienestar Animal (COTRYBA), la ausencia de veterinarios en la misma, el chipeado de perros, castraciones, la perrera, la perspectiva social e internacional sobre el bienestar animal, el ataque de perros a majadas y las acciones que a su entender se deben tomar.

“Se trata de aportar a resolver los problemas, siempre con una actitud constructiva. Nosotros estamos advirtiendo que hoy hay una problemática que se debe resolver; una buena medida, como todos reconocemos que es la identificación electrónica, si se aplica mal, puede ser un gran fracaso”, afirmó.

Lo que sigue es un resumen de la entrevista con Gastón Cossia.

-¿Cómo ve la creación y el accionar de la COTRYBA?

-Esto ya lleva ocho años. Se creó en 2009 con la ley 18.471 que formó la Comisión de Bienestar Animal. Se reformuló hace dos años donde pasó del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) al de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). En dos años no han hecho nada; no han castrado un perro, no han puesto microchip y no han cobrado una multa. Nosotros evaluamos objetivamente lo que ha sido un trabajo, una cosa es lo que se habla hacia la prensa y otra es lo que se hace. Las campañas para erradicar la superpoblación canina en Uruguay necesitan acciones.

-Se anuncia la inserción obligatoria de chips para identificación de los perros y un plan de castración. Si se hace ello, ¿usted cree que se va por el camino correcto?

-Eso se anuncia desde hace ocho años. Esto no es anunciarlo, hay que hacerlo. El tema es: ¿cómo lo vamos a hacer?, ¿cómo vamos a microchipear a 1.700.000 perros?, ¿dónde están los microchips? y ¿quién los va a pagar?

Las castraciones que usted anuncia no están en ningún lado, No tienen recursos (económicos) para hacerlo. Lo que quiero decir es que, lamentablemente, las personas que están al frente de esto no tienen conocimiento, no tienen formación. Son personas que tienen buenas intenciones, pero con eso no arreglamos nada, acá necesitamos gente que sepa del tema.

Lo primero que hizo la COTRYBA fue eliminar a la profesión veterinaria de la comisión y de las protectoras de animales. Al reducir sus miembros, quedaron el Ministerio del Interior, Ministerio de Salud Pública, MGAP y el Congreso de Intendentes. Yo me pregunto; ¿cómo va a hacer usted una política de tenencia responsable y de bienestar animal sin los veterinarios? ¡Imposible!

Acá tenemos que pensar en castraciones masivas, en llegar con los microchips a poblaciones vulnerables y de escaso recursos, necesitamos pensar en lugares donde los perros sean albergados mientras no tengan dueños. O sea, se necesita una política pública.

No se puede anunciar un programa de identificación electrónica mediante microchips sin tener un peso, esto va a recaer en la gente que con buena voluntad chipee al animal en una veterinaria privada.

En este país ya existe un registro de perros, que es la patente. Es obligatorio y sin embargo menos del 10 % (117 mil) de los perros del Uruguay (1.700.000 es la población total) están registrados; ¿Qué nos hace pensar que la gente va a registrar nuevamente a sus perros con un microchip? Va a existir doble registro, esto es una situación que dista mucho de lo que es el sentido común.

Lo único bueno que tiene el país es el procedimiento de castración, donde Zoonosis hace 20 mil castraciones gratuitas por año. Igualmente, en esa cantidad de animales no es una cifra significativa. En varios departamentos del interior no se conoce la COTRYBA local, me pasó en Treinta y Tres. El gran problema de una buena herramienta es cuando se utiliza mal, y acá es lo que está pasando con el microchip es eso.

-También parece ser que hay un problema de la población tenedora de perros…

-Yo quedé muy contento con la reunión que tuvimos en la Federación Rural (FR). Todos los días tenemos noticias de ovinos que son destrozados por perros, sin embargo allí nos pusimos de acuerdo en que el trabajo hay que empezarlo a hacer a nivel cultural de tenencia responsable.

De lo que estuvimos hablando mucho es del concepto de un perro en un establecimiento productivo o en aledaños, que tiene que ser también un tema a tratar. Hay perros entrenados y tienen una enorme eficiencia en el trabajo con animales. Esos perros son una cosa, pero tenemos otro grupo que es el de la jauría de perros para cazar que, sumados a los suburbanos, son un foco para trabajar.

Nuestra propuesta, que se la hemos transmitido a los gerentes de la COTRYBA, es focalizar las políticas. Trabajemos en proyectos reales, en proyectos piloto, focalizados en lugares donde sabemos que están los problemas. Pensar en poner 1.700.000 chips de la nada, sin tener un peso, es una utopía que realmente no tiene ningún asidero.

-¿Cuál fue el motivo por el que se suspendió la “perrera”?

-La “perrera” es un término que va a significar cosas diferentes para personas diferentes. En el Uruguay estaba asociada a la captura de perros, por la cual se buscaba reducir la población canina llevándolos a un albergue transitorio, y luego de transcurrido un tiempo, se sacrificaba al animal. Eso se generó en los sesenta y en los ochenta, donde había un riesgo muy alto porque teníamos rabia canina, enfermedad zoonótica mortal.

Lo cierto es que en el mundo este tipo de políticas han ido evolucionando, no es que se haya dejado de recoger al perro vagabundo de la calle, sino que ese perro no termine sacrificado. O sea, que existan políticas de adopción de esos animales y que se trabaje el control de las poblaciones de forma humanitaria: la castración masiva.

La demanda de que vuelva la “perrera” puede significar el retiro del animal de la vía pública y la contención del mismo hasta que sea reubicado. Lo que no admite nuestro país al día de hoy es el sacrificio del perro como método de control de la población, salvo que haya una emergencia sanitaria.

Para eso es muy importante todo lo que se pueda hacer en materia de educación, hoy tenemos una cultura reinante en nuestro país de comprar y del consumismo, y la gente quiere tener la última raza de perro. Tenemos un gran problema en la oferta de perros, es un gran negocio en negro que no tiene ningún tipo de control.

-No queremos poner la “perrera” pero al mismo tiempo no somos capaces de controlar…

-Creo que la solución es muy sencilla; esto se hace dialogando con la gente que trabaja en estos temas. Las personas que se dedican a esto que son las que sacan a los perros de la calle, que tienen miles de perros en refugios y albergues, son las que están vinculadas a las protectoras de animales.  Ahí es donde el Estado tiene  que trabajar Yo siempre digo que la mejor acción es la asociación público- privada. Tenemos que ser parte de un consenso social, no se pueden hacer políticas públicas detrás de un escritorio.

-En el hipotético caso de que se alcanzaran 170 mil castraciones por año y la colocación de 1.700.000 chips, que usted mismo considera una utopía, ¿cuánto tiempo demandaría tener un control efectivo de la población canina?

-Una perra en 10 años, si no se castra, puede llegar a tener más de 40 mil perros como descendencia. Yo lo que le puedo decir es que, en las recomendaciones internacionales, cuando nos hablan de qué implementar, nos dicen que la clave de esto es tener servicios de salud accesibles a la población y continuos en el tiempo. En Argentina y Brasil, los gobiernos locales han incorporado el concepto de tener policlínicas veterinarias, ya sea con funcionarios públicos o con convenios con los profesionales de ejercicio libre.

Generalmente detrás de los daños no tenemos animales que sean vagabundos, el 80 % de esos casos los animales tienen dueños. Lo que está ocurriendo es que esos dueños son irresponsables. Acá hay un tema de cómo hacerlos responsables, y bueno, el microchip es una herramienta.

COTRYBA no ha podido cobrar una multa en ocho años. Entonces, a nivel parlamentario tenemos que evaluar poner algún tipo de pena; incluir en el código penal alguna tipología del delito vinculado a la tenencia irresponsable al maltrato o al abuso de animales, porque el sistema de multas no está dando resultados.

El bienestar animal condiciona los mercados, hoy están observando como cada país trata a sus animales. A mí me parece que todavía Uruguay en eso está lentamente incorporando los conceptos.

-No se puede hablar de sacrificio de perros, de esos que no cuentan con tenencia responsable y atacan ovejas, porque no es políticamente correcto. Usted habla de cinco o 10 años de un plan bien instrumentado; en ese tiempo no queda ni una oveja en pie en el Uruguay…

-Yo siempre explico mucho, sobre todo cuando voy al interior, la ley 18.471, llamada de bienestar animal y el reglamento 62-14, que es el decreto. Y está muy claro la vigencia del código rural del artículo 125, que no solo habla que un productor en su campo puede tomar represalia contra un perro que ataque a su ganado, sino que simplemente lo puede hacer con que el perro no tenga dueño o que moleste a su ganado.

Lo más importante es tomar medidas en donde estemos de acuerdo la mayoría de las organizaciones. Muchas veces nos ponemos a discutir si tenemos que matar o no al perro agresivo, que es un porcentaje menor de la problemática, mientras tenemos millones de perras castrantes pariendo por todos lados y no hacemos nada. Vamos a construir una política y empezar con las cosas que estamos de acuerdo.

Producción: Diario Rural

Redacción: Damián Musso Sosa.

 

 

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