19 de Noviembre de 2017
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Agricultura 02 de Enero de 2014

Mitos y realidades sobre el agua y la producción

Sergio de Agrela: "En el ambiente agropecuario son frecuentes varias creencias que muchas veces terminan transformándose en opiniones que contrastan profundamente con la realidad".

Agricultura 02 de Enero de 2014

Mitos y realidades sobre el agua y la producción

Sergio de Agrela: "En el ambiente agropecuario son frecuentes varias creencias que muchas veces terminan transformándose en opiniones que contrastan profundamente con la realidad".

Sergio de Agrela/TodoElCampo – En el ambiente agropecuario son frecuentes varias creencias que muchas veces terminan transformándose en opiniones que contrastan profundamente con la realidad. 

Mito N° 1: Tuvimos una primavera excepcionalmente buena y con mucha lluvia por lo que tendremos un verano tranquilo en materia de agua para la producción.

Realidad N° 1: Es cierto, tuvimos una primavera muy buena y con muchas precipitaciones, pero las mismas fueron en un gran porcentaje de muy alto volumen y de muy alta intensidad.  Esto determinó que muy buena parte del agua recibida se perdiese por escurrimiento y no fuera a integrase a la más importante reserva de agua que tienen los productores que son los propios suelos de los establecimientos. Esto siempre es así.

Mito N° 2: Con las lluvias de primavera se produce tanto forraje y las aguadas se recuperan de tal manera que no vamos a tener problemas en este verano.

Realidad N° 2: Es cierto también que se produjo mucho forraje y las aguadas alcanzaron sus máximos niveles de caudal, pero este forraje (en parte excesivo y de difícil manejo) a esta altura de la temporada debido a la falta de agua ha perdido calidad y el ganado comienza a rechazarlo.  Lo anterior no tiene nada que ver con la dotación que se tenga en los distintos predios.  Lógicamente, en aquellos campos con alta dotación, ese forraje de baja calidad es lo que están consumiendo los animales y por tanto, perdiendo peso los ganados de invernada y dejando de ciclar normalmente los rodeos de cría, con las consecuentes pérdidas.  Esto ocurre siempre que deja de llover regularmente y los efectos son más o menos importantes dependiendo de los suelos en donde se haga la explotación de la que se trate, pero es una realidad incontrastable y ocurre con mayor frecuencia que lo que se cree popularmente.  Del mismo modo, las aguadas pierden rápidamente lo que habían ganado ya sea en volumen o caudal, al punto que hoy estamos terminando el primer mes del verano con déficit importante en ese sentido.

Mito N° 3: Esperemos que rápidamente caiga una lluvia salvadora y cuanto más grande o abundante mejor, para ver si se puede capear la situación actual.

Realidad N° 3: A esta altura de la temporada si se espera recuperar el campo natural, hay que tener en cuenta que ello no ocurrirá antes de los 25-30 días a partir de esas lluvias y siempre y cuando no sobrevengan nuevos períodos de déficit y se retire el pastoreo de esos campos.  Si se espera recuperar pasturas sembradas, todavía sería posible sin mayores pérdidas en aquellos predios con leguminosas como Alfalfa o Lotus.  Si lo que se espera es recuperar campos con producción agrícola, todo va a depender de la especie de la que se trate y de la altura del ciclo en que se halle el cultivo.  En muchos de ellos, como los maíces, sorgos y algunas sojas de primera, las consecuencias se harán notar a la hora de la cosecha. Es decir, son irreversibles.

Pero,  ¿qué hacer frente a estas realidades tantas veces dejadas de lado o no consideradas en su justa medida?

Hace tiempo que insistimos en el concepto de realizar el balance hídrico de los distintos predios para saber qué y cuánto se puede producir en verano-otoño.  Insistimos en la necesidad de realizar un adecuado presupuesto hídrico  de manera de conocer de antemano con exactitud a cuantos animales podremos darle de beber durante el verano y qué superficie de cultivos agrícolas o forrajeros podremos regar.  Es la única forma que existe de encarar la producción de manera segura y sin riesgos o con los mínimos riesgos.

Es cierto, aparecen ciertos conceptos que muchos productores no pueden o no están preparados para desarrollar, como las reservas de agua, los sistemas de riego y las redes de distribución de agua para bebederos.  De ellos nos ocuparemos en otro momento.

Por aquello que una imagen vale más que mil palabras, en la fotografía Nº 1 cultivo de sorgo con porcentaje importante de área foliar seca; y fotografía Nº 2 el color del paisaje ya no es el mismo de hace unos 20 días atrás.

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