27 de Mayo de 2018
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Actualidad 13 de Marzo de 2018

Mirando para adentro

“El gremialismo rural debe hacerse una autocrítica” y revisar su forma de funcionar para lograr un mayor peso acorde con la importancia que el sector tiene para el país, sostiene Horacio Jaume en su columna de opinión.

Actualidad 13 de Marzo de 2018

Mirando para adentro

“El gremialismo rural debe hacerse una autocrítica” y revisar su forma de funcionar para lograr un mayor peso acorde con la importancia que el sector tiene para el país, sostiene Horacio Jaume en su columna de opinión.

Montevideo – Horacio Jaume – TodoElCampo -  El 23 de enero fue un día de mucho calor, y un movimiento rural que había comenzado tímidamente  en Paysandú y se había extendido a todo el país, tenía su prueba de fuego en Durazno. La realidad superó a la imaginación y el predio de la Sociedad Rural de Durazno “reventó” de gente.

Si se analiza la plataforma de lo dicho esa tarde, no difiere demasiado de lo que ya venían planteando desde hace tiempo las gremiales llamadas tradicionales. Si esto efectivamente es así, las preguntas que surgen son a que se debe tanto alboroto y cuál es la razón que le movió el piso a un gobierno tan implacable y seguro hasta ese momento, que se vio obligado a cambiar el libreto y adelantar reuniones con dirigentes del agro que pensaba tener dos meses después.

 Creo que a esta altura el gremialismo rural debe hacerse una autocrítica, o quizás mejor, revisar cómo funciona actualmente. Cuando digo gremialismo rural, no me refiero solamente a sus dirigentes, que en definitiva en el acierto o en el error, cumplen su misión lo mejor que pueden, la mayoría de las veces asumiendo tanto los costos “políticos” como los económicos.

El gremialismo rural no es fuerte, representa sí al sector más importante del país en el cual esta depositado sus futuro, pero no es consciente de eso. Para poder hablar de igual a igual con el ministro de economía,  tengo que estar acompañado  de alguien con su mismo nivel técnico, que no solamente exponga la visión del sector, sino que además sea capaz de proponer soluciones. El gremialismo rural, salvo raras excepciones, se practica en forma honoraria y los propios asesores actúan la mayoría de las veces de la misma manera.

Como resultado de esta forma de operar tenemos gremialismos pobres, que luchan para sobrevivir y que no cuentan con las mejores armas para podes defenderse. Como si esto fuese poco, los representados no sienten a las instituciones como suyas, y son más propensos a criticar que a apoyar. Los tiempos cambian, antes quizás se pudiese funcionar así, hoy no.

¿Qué lograron los autoconvocados, luego movimiento Un Solo Uruguay? Patear el tablero, mostrar sus fuerzas con la convocatoria del 23 de enero, hacer sentir su voz, mostrar su importancia. En una palabra, “se paró de manos”.

Si esto es el principio de algo, entendiendo que es una tarea de todos los días para que el campo ocupe el lugar que se merece, hay que trabajar con los gobernantes exponiendo las realidades del sector. ¿Cuáles son las herramientas ideales para ello? ¿son las viejas instituciones o hay que crear nuevas?

Creo que no es problemas de herramientas, sino del buen uso de las mismas. Se necesitan instituciones económicamente sólidas para podes cumplir con sus cometidos y que para sus dirigentes el integrarlas sea un honor y no un castigo.

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