22 de Setiembre de 2017
Máx. Min.
Economía 23 de Agosto de 2017

Mercosur-UE; trasfiguración en una agenda aún incompleta

Los jefes negociadores de ambos bloques se reunieron con miembros de la sociedad civil y empresarios, abriendo un espacio de diálogo sobre el impacto del futuro acuerdo y las oportunidades que el acuerdo ofrece en áreas como comercio, inversión, trabajo y empleo, medioambiente, entre otros.

Economía 23 de Agosto de 2017

Mercosur-UE; trasfiguración en una agenda aún incompleta

Los jefes negociadores de ambos bloques se reunieron con miembros de la sociedad civil y empresarios, abriendo un espacio de diálogo sobre el impacto del futuro acuerdo y las oportunidades que el acuerdo ofrece en áreas como comercio, inversión, trabajo y empleo, medioambiente, entre otros.

Diego A. Cabrita* – Diálogo Político/F.Konrad Adenauer – TodoElCampo – En 1992 el Mercosur y la Unión Europea comenzaron a negociar un acuerdo con promesas de resultas positivas para ambas regiones, en especial para los países fundadores del Mercosur.

Tras varias décadas de negociaciones emerge un déjà vu del comunicado conjunto que orgullosamente promueven los gobiernos como un “avance innovador” desde el seno del comité negociador:

«Los jefes negociadores de ambos bloques se reunieron con miembros de la sociedad civil y empresarios, abriendo un espacio de diálogo sobre el estado de situación del proceso negociador, el impacto del futuro acuerdo y las oportunidades que el acuerdo ofrece en áreas como comercio, inversión, trabajo y empleo, medioambiente, entre otros.» [1]

Evocando una retrospectiva, es necesario separar por épocas la negociación birregional, sin perder de vista las bases del primer acuerdo de cooperación entre ambas regiones el 15 de diciembre de 1995 que, paradójicamente, tras varias décadas versa sobre las mismas materias generales:

«2. Para el cumplimiento de dicho objeto este Acuerdo abarca los ámbitos comercial, económico y de cooperación para la integración, así como otros campos de interés mutuo, con la finalidad de intensificar las relaciones entre las Partes y sus respectivas instituciones.» [2]

Parecía entonces un avance importante para el intercambio entre las regiones, más cuando en 1992 la ayuda concedida por la Comunidad Europea y sus Estados miembros a los países del Mercosur (unos 270 millones de ecus) [3] representó el 42 % del total de la ayuda pública al desarrollo recibida por estos países; en 1993 la ayuda de la Comisión Europea superó los 60 millones de ecus y en 1994 fue de aproximadamente 75 millones de ecus.[4]

Esta se constituiría en la primera época, desde los primeros acercamientos de la Unión Europea con el Mercosur, definido por el acompañamiento e inversión institucional de la UE hacia la integración de ambos bloques, bajo esquemas cooperativos para el desarrollo, inversión directa y diálogo político. Esta época finalizó con el abrupto cierre de las negociaciones en el 2004, cuando las diferencias del Comité Birregional se hicieron evidentes y concluyeron en el abandono de la mesa de negociación luego de doce años, sin acuerdo alguno.

En términos prácticos, a mediados de 2017 el Mercosur y la UE esperan por la concreción de los objetivos planteados desde el 1992, en agendas simultáneas interregionales y con la firme voluntad política «del ayer y del hoy», en donde el desarrollo birregional es un objetivo transversal de ambos bloques, mientras que los cambios políticos de los países fundadores del Mercosur han forjado diferencias significativas en el modelo y estrategia de integración e inserción económica del bloque. Las características ideológicas y conceptuales han limitado hasta el punto de suspender en 2004 los esfuerzos de relacionamiento con la UE, que ha deseado asociarse con el Mercosur desde sus inicios.

Esta situación fue superada por la vertiginosa dinámica del nuevo orden económico mundial y el auge del regionalismo abierto, que precisaba de una dialéctica distinta para su evolución. Ello demandó a los países del Mercosur el diseño e implementación de una nueva estrategia de inserción internacional y de un marco teórico que la sustentara.

Esta disparidad de enfoques es, sin duda, una limitación a la cooperación en torno al desarrollo productivo con el Mercosur. Tal y como se recoge en los documentos de cooperación, la Unión Europea no presenta ninguna disconformidad con las políticas transversales, de formación, investigación, de fortalecimiento de instituciones de apoyo empresarial o de creación de clusters —de hecho forman parte de la batería de instrumentos empleados dentro de la Unión Europea—, pero sí respecto a las políticas proteccionistas de apoyo sectorial directo. Pero más grave es, sin duda, la inexistencia de instituciones fuertes que lideren el proceso de integración en el Mercosur. La falta de este liderazgo resulta central para explicar los pobres resultados de la integración productiva. La debilidad, en este sentido, no ha permitido llevar a cabo con éxito políticas de competitividad. [5]

La visión y los fines institucionales del Mercosur en tanto organismo internacional deben sobreponerse a las acciones específicas de agendas partidarias de los diferentes Poderes Ejecutivos de los Estados parte, cuyas consecuencias son evidenciadas por la historia y el desarrollo comercial del bloque.

Nos encontramos ante un adelanto real de las negociaciones UE-Mercosur. Es decir, ¿estamos ante otra época de la agenda birregional? O, por el contrario, ¿retomamos los viejos proyectos revitalizados por un discurso con nuevos actores y los mismos guiones de décadas atrás?

___

(*) EL AUTOR. Diego A. Cabrita | @diegocabrita | Abogado, Universidad de los Andes. Estudiante de Maestría en Estudios Internacionales, con orientación en Economía, Política y Derecho de la Integración Regional, Universidad de la República, Montevideo, Uruguay. Fundador de Manos Veneguayas, Montevideo (2017). Fundador de Equipo 10, Mérida, Venezuela (2009)

REFERENCIAS. [1] Comunicado Conjunto. XXVIII Reunión del Comité de Negociaciones Birregionales Mercosur-UE. 7 de julio de 2017.

[2] Acuerdo Marco Interregional de Cooperación entre la Comunidad Europea y sus Estados Miembros, por una parte, y el Mercado Común del Sur y sus Estados Partes, por otra.

[3] ECU, european currency unit, en español ‘unidad monetaria europea’, fue una unidad de cuenta usada en la Comunidad Europea (CE) —posteriormente Unión Europea (UE)— con propósitos monetarios, antes de ser reemplazado por el euro el 1 de enero de 1999.

[4] Comisión Europea, 1994. MEMO 94-62.

[5] «La integración productiva en Mercosur: orientaciones para la Unión Europea», Revista Avances de Investigación, n.º 41, Madrid, Fundación Carolina.

Compartir en: