23 de Noviembre de 2017
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Tecnología 29 de Setiembre de 2017

Los robots conquistarán la agropecuaria y traerán nuevas preocupaciones

Drones, robots, vehículos autónomos, captores inteligentes, biovigilancia, intercambio de datos, son “las nuevas tecnologías” que “están cubriendo, a una velocidad asombrosa, casi todas las áreas de la producción agrícola".

Tecnología 29 de Setiembre de 2017

Los robots conquistarán la agropecuaria y traerán nuevas preocupaciones

Drones, robots, vehículos autónomos, captores inteligentes, biovigilancia, intercambio de datos, son “las nuevas tecnologías” que “están cubriendo, a una velocidad asombrosa, casi todas las áreas de la producción agrícola".

Montevideo – TodoElCampo – El mundo agropecuario avanza hacia la autonomía total. Suiza es un ejemplo en ese sentido con un ministro de Economía y Agricultura que celebra los avances tecnológicos en los establecimientos rurales. Sin embargo también hay detractores que advierten sobre el aislamiento y el estrés que causa y causará la tecnología en aquellos que deban trabajar con ella.

En 2016 las ventas mundiales de robots industriales aumentaron 16 % respecto a 2015. Los técnicos especialistas expresaron que ese incremento se debió a la industria electrónica, y esperan que aumente para 2017. La International Federation of Robotics (IFC) pronosticó que en 2020 el mundo tendrá 1,7 millones de robots nuevos que transformarán las fábricas del mundo en 2020, informó ayer la revista Forbes. En Japón el Ministerio de Agricultura desarrolló un programa que introduce robot en el sector agrícola y sustituye a los agricultores, en tanto que en Rusia, Cognitive Technologies se ocupa de los nuevos desarrollos en el campo de la maquinaria agrícola.

En Gran Bretaña expertos del proyecto de investigación Hands Free Hectare realizaron un ciclo completo de trabajo agrícola en el campo con la ayuda de robots (foto de cosechadora dirigida por un robot) y sin participación humana directa. Según informó The Times, el personal humano se limitó a monitorear el estado del campo y sólo intervinieron remotamente.

 Acá en Uruguay el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) hizo realidad un tambo que ordeña vacas de forma autónoma, una experiencia similar desarrolla en Argentina el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Rafaela.

Drones, robots, vehículos autónomos, captores inteligentes, biovigilancia, intercambio de datos, son “las nuevas tecnologías” que “están cubriendo, a una velocidad asombrosa, casi todas las áreas de la producción agrícola. En Suiza, el ministro de la Economía aboga por una ‘revolución digital’ radical en el campo. Un proceso que no está exento de riesgos para los agricultores”, informó la agencia suiza Swissinfo (SWI).

Actualmente “existen drones que detectan plagas o calculan las necesidades específicas de abono y nutrientes que requiere una labranza a gran escala”, también el “robot solar habilitado con un aspersor que rocía exclusivamente las malas hierbas en los campos de cultivo, reduciendo drásticamente el uso de pesticidas”.

Esas son algunas de las “nuevas herramientas de la agricultura de precisión que se están tornando indispensables” en los establecimientos suizos que “buscan más eficiencia y productividad”, agrega.

Innovaciones “espectaculares de origen suizo y constituyen solo la punta del iceberg de una mutación tecnológica y digital que vive la agricultura en el mundo entero”, añade el reporte de SWI.

En Suiza como en ninguna parte del mundo los vehículos autónomos “no son comunes”, pero “los tractores autónomos son cada vez más populares entre los emprendedores agrícolas” afirma el estudio de Agroscope publicado a comienzos 2017.

Esos tractores incluyen “un sensor GPS y un sistema de automatización de para dirigir el tractor con una gran precisión para que cada año recorra el mismo trayecto durante la recogida de la cosecha. Esto permite aprovechar mejor la tierra, facilita el crecimiento de los cultivos y obtener cosechas más generosas, invirtiendo menos tiempo y optimizando el trabajo de las cosechadoras”.

EL CAMPO SE RENOVARÁ.

El ministro suizo de Economía y Agricultura Johann Schneider-Ammann es un ferviente admirador de las agrotecnologías. “Lo aceptemos o no, la revolución agrícola está en marcha. El campo se renovará gracias a la digitalización y su competitividad se verá reforzada con estos nuevos procesos”, dijo a la revista francesa Terre & Nature.

Defensor de una visión liberal de la agricultura, Johann Schneider-Ammann se rehúsa a fijar reglas estrictas en materia de utilización de datos agrícolas. “Hay que dejar el mayor tiempo y espacio posibles para adquirir experiencia y extraer las primeras enseñanzas”, expresó. Y en la misma entrevista añadió un enérgico exhorto a los agricultores: “¡Sean arriesgados e innovadores, comprométanse con la digitalización!”

NUEVAS PREOCUPACIONES Y DESAFÍOS.

Pero no todos comparten la visión optimista de Schneider-Ammann.

Francis Egger, miembro de la Unión Suiza de Agricultores, uno de los grupos más poderoso del sector agrícola helvético, dijo que el avance de la robotización y la tecnología no está a salvo de los riesgos.

“Aquellos que dispongan de datos agregados (información resumida sobre la recurrencia de un fenómeno que permite, a su vez, predecir el comportamiento de un cultivo) podrán controlar el mercado, provocando una posible integración vertical de la agricultura. Esto es, al final los compradores tendrán la posibilidad de gestionar casi por completo las explotaciones agrícolas, un fenómeno que ya se observa parcialmente en las granjas avícolas. Y debemos evitar a toda costa que el agricultor se vuelva un simple obrero al servicio de organizaciones más grandes”, expresó.

También existe el riesgo de que los agricultores dependan cada vez más de los gigantes de la electrónica y de la industria agroalimentaria que invierten masivamente para mantenerse entre los punteros en la implacable carrera de la agricultura 4.0.

Ejemplificó con una multinacional estadounidense que propone a las granjas agrícolas sistemas de administración integrados que incluyen la gestión y el mantenimiento a distancia de las máquinas agrícolas, la planificación de los presupuestos y hasta la optimización de la productividad de los chóferes. “Hay que evitar a toda costa que los agricultores se conviertan en simples obreros al servicio de una organización”, subrayó Egger.

SENTIMIENTO DE SOLEDAD.

Yvan Droz es el encargado de la Enseñanza e Investigación en el Instituto de Estudios Superiores Internacionales y de Desarrollo de Ginebra. También es coautor del libro Malaise en agriculture (Desazón en la agricultura) publicado en 2014.

El libro plantea que el mundo “está abriendo una verdadera caja de Pandora sin saber cuáles serán las consecuencias sociales y psicológicas que las nuevas tecnologías agrícolas traerán a los agricultores”. La obra cuenta con la participación de colegas suizos, franceses y canadienses

El informe de SWI recuerda que la investigación de Yvan Droz evidencia el profundo sentimiento de soledad que existe en el mundo agrícola.

“La tecnología es un factor de aislamiento. Los agricultores pasan mucho tiempo escuchando la radio o mirando la televisión, solos, en la cabina de sus tractores autónomos. Esto hace que el contacto con otros agricultores sea cada vez menor”, expresa en el libro.

Otra consecuencia de la creciente automatización es una pérdida paulatina del lazo que une a los agricultores con su tierra y sus animales. En su estudio Yvan Droz constata que la introducción de robots de ordeñe en los establos afecta el lazo afectivo y emocional que el ganadero tiene con sus vacas.

Además se trata de tecnologías susceptibles de generar estrés. “Durante la fase de adaptación, el robot está directamente ligado al teléfono inteligente del campesino. Pero cuando hay un problema, el campesino recibirá una llamada del robot para acudir a la sala de ordeño, algo que puede producirse de madrugada. Por ello, la exigencia y rudeza del trabajo físico se transforma en una exigencia de tipo psicológico”, destaca Yvan Droz.

Todo esto tiene lugar en un entorno económico y comercial altamente complejo, que hunde a los agricultores en un profundo y creciente desasosiego.

(En base a artículo de Samuel Jaberg publicado en SWI, con datos de The Time e información propia. Foto de N+1, nmas1.org).

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