19 de Julio de 2018
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Actualidad 06 de Mayo de 2014

Las perspectivas del negocio ganadero para el invierno son sombrías

Juan Peyrou: "La demanda por su parte da señales de solidez, lo que se esperaba, y los hechos lo ratificaron con precios altos por el producto. Esto también sigue vigente"

Actualidad 06 de Mayo de 2014

Las perspectivas del negocio ganadero para el invierno son sombrías

Juan Peyrou: "La demanda por su parte da señales de solidez, lo que se esperaba, y los hechos lo ratificaron con precios altos por el producto. Esto también sigue vigente"

Juan Peyrou / TodoelCampo- El escenario pronosticado desde aquí a comienzos del año para la producción ganadera en 2014, parece desvanecerse y ser desvirtuado  por la realidad a medida que avanzan los meses. 

En aquel momento señalábamos que las condiciones externas del rubro, a pesar de las amenazas que se ciernen sobre la economía mundial, parecía ser auspicioso. En tanto la oferta se iba a ver reducida por la evolución esperada de algunos los grandes exportadores de carne vacuna. En los Estados Unidos, se consolida una fase de recomposición del stock, con una importante retención por parte del sector productor, que se traduce en una reducción de la faena y  por lo tanto, de los saldos exportables. 

Australia, otro gran protagonista del mercado internacional, luego de una prolongada sequía de alrededor de 18 meses, también encara una fase de recomposición de su stock, con su consecuente reducción de los volúmenes de faena y  exportación. Y, si bien con participaciones sensiblemente menores pero no despreciables en el mundo, Argentina continúa con su tendencia decreciente en la producción. Se espera entonces una reducción en la tasa de crecimiento, cuando no una caída, de la oferta de carne vacuna en el mundo. Y esto sigue vigente.

La demanda por su parte da señales de solidez, lo que se esperaba, y los hechos lo ratificaron con precios altos por el producto. Esto también sigue vigente.

Eso nos llevaba a concluir que el precio de la hacienda gorda en Uruguay, se iba a ver tonificado, a consecuencia de la demanda que se despertaría por parte de la industria frigorífica por el ganado.

Por otra parte los analistas del mercado de granos pronosticaban, y de hecho se venía confirmando, un descenso de los precios internacionales de los granos, especialmente los forrajeros. 

El comportamiento del precio del maíz en Uruguay, el año pasado, mostró un sorprendente novedad. Tradicionalmente el precio interno era sensiblemente mayor a la referencia del Golfo, primero como resultado de la protección de la que disfrutaba el producto, y luego por la condición de importador que definía la formación del precio del maíz. 

La reducción de los aranceles en los noventa y el crecimiento registrado en la producción uruguaya de maíz, fue incrementando la condición de exportadora de la producción uruguaya, llevando a una inversión en la formación del precio que terminó situándolo debajo de las cotizaciones del Golfo. Eso nos hacía concluir que era muy probable que el precio interno del maíz y, por ende, del sorgo, alcanzaran niveles relativamente bajos en especial en relación a los precios del ganado. El precio de los mercados de futuro oscilaba en USD 170-180, para este invierno, lo que insinuaba precios muy bajos para los granos forrajeros, especialmente si los precios internos se mantenían por debajo del precio de los Estados Unidos.

Por último, se constataba que las existencias vacunas alcanzaban niveles muy altos en la comparación histórica, lo que podría provoca un descenso en las cotizaciones de los ganados de reposición.

Se conformaba así un escenario que nos llevaba a concluir que el negocio de engorde de ganado iba a tener una ecuación más favorable que en años anteriores.

Los hechos fueron desvirtuando algunos de estos supuestos, modificando, al menos temporalmente, los pronósticos realizados.

Por un lado, si bien se confirman los altos precios de exportación, no fueron trasladados a la materia prima y los precios del ganado muestran un importante descenso respecto al año pasado. Evolucionan por debajo de los valores de Brasil y Australia, invirtiendo la situación del año anterior. No es fácil explicar este comportamiento, y es frecuente la tentación de atribuirle a distorsiones del mercado, provocado por la colusión en la industria frigorífica. Sin descartar este fenómeno, resulta difícil explicar por qué en ese mismo mercado, en los años anteriores se pagaron por el ganado en Uruguay precios mayores que los que se verificaban en los principales competidores. ¿Por qué esa industria que tendría el poder de coludir, no lo hacía y más aun, pagaba precios tan altos? Es una pregunta difícil de contestar.

A su vez, en el mercado internacional de los granos, ha tenido un sorpresivo viraje y los granos muestran precios superiores a los previstos.

Si bien el precio de la reposición se ha ajustado a la nueva realidad, el negocio de la invernada, no muestra aun, las promisorias condiciones pronosticadas.

Es decir, la esperada reducción de los precios de los granos y  el soporte en los precios del ganado, derivado del mercado internacional, son dos premisas del pronóstico que no se han cumplido. Aun queda el  rabo por desollar. La oferta interna de maíz y sorgo aun no está gravitando plenamente en los precios y el precio del ganado, podría registrar cambios en cuanto el pico de la oferta se supere. De ser así, cobraría cierta vigencia el pronóstico

Por el lado de las políticas públicas, se ha registrado un cambio que está permitiendo una suba significativa del tipo de cambio, que implica una mitigación a los graves problemas que enfrenta la competitividad. Pero la inconducta fiscal del gobierno, que comunica un incremento del déficit fiscal a niveles del 3,2%, no permite una visión optimista en el desempeño futuro de estas variables.

En conclusión, a pesar de las buenas condiciones climáticas que se registraron en el verano y que aun persisten en el otoño, las perspectivas del negocio ganadero para el invierno son sombrías. Abundancia de ganado, escasez de mejoramientos forrajeros, debilidad en el precio del ganado y tonificación en los precios de los granos, conforman un escenario amenazante para la actividad.

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