23 de Noviembre de 2017
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Apicultura 09 de Noviembre de 2017

La Ley de la Jungla y Maria Elena Walsh

Desde que la demanda de miel a nivel mundial creció hasta mover más de 640.000 toneladas anuales de un país a otro (más de un 20 % en 5 años), mieles adulteradas alimentan la angurria de empresas

Apicultura 09 de Noviembre de 2017

La Ley de la Jungla y Maria Elena Walsh

Desde que la demanda de miel a nivel mundial creció hasta mover más de 640.000 toneladas anuales de un país a otro (más de un 20 % en 5 años), mieles adulteradas alimentan la angurria de empresas

Christophe Lheritier – Montevideo – TodoElCampo – Queda poco remanente de miel en Argentina, probablemente menos de 10.000 toneladas. Otrora esta observación hubiera puesto nerviosos a los mercados más importantes.

Desde que la demanda de miel a nivel mundial creció hasta mover más de 640.000 toneladas anuales de un país a otro (más de un 20 % en 5 años), mieles adulteradas alimentan la angurria de empresas.

Ya no es tan importante que Argentina tenga más o menos remanente, mejor o peor cosecha. El volumen necesario siempre está.

El fraude de las mieles estiradas pasa desapercibido ya que el foco de los problemas se ubica en temas de calidad, aunque sean muchas empresas las que comercializan miel adulterada y también muchas las que entran en la receptación. Mientras tanto, como el Tero, ponemos el grito en otro lado: en la presencia de nano partículas de las cuales se discute su inocuidad. ¿Serán elementos "extraños" de la miel si se permite que estén sobre cultivos, suelos y agua, si se venden y se usan libremente?

La abeja a través de sus productos nos alerta sobre potenciales peligros y nos brinda un paneo detallado de lo bueno, lo supuestamente malo y lo malo que hay en el ambiente que rodea su hábitat. Castigamos entonces al agente que puede protegernos si encontramos algo que suponemos que puede perjudicar al ser humano, limitando la venta de sus productos si es que contiene más del límite arbitrario fijado, en cierta forma, por lobbys poderosos.

Hay que saber que no se fijan límites máximos permitidos en la miel por el daño que pueda causar su presencia en este producto, sino por un sistema arbitrario que contempla rubros que facturan mucho más. Se calcula la cantidad máxima de una molécula que puede ingerir un ser humano. Si se sabe que la carne, la leche, los cereales, el agua y otros alimentos poseen “x” cantidad de un residuo, entonces se suman y este resultado se resta a la cantidad total máxima exigida. En algunos casos la miel se beneficia con un restito y no se le exige la “no detectabilidad”. Se intenta molestar lo menos posible a las industrias que venden más.

No se puede entrar en la polémica del grado de toxicidad de las moléculas pero si de la injusticia en cuanto a la vara con la cual se mide la permisibilidad de su presencia en distintos alimentos.

En nuestro país la incongruencia llegó al máximo cuando el decreto 220 del año 2013 del MGAP, en su artículo 5, hace responsables “a los titulares de explotaciones referidas en el artículo 2 (léase apicultores) , en el marco de sus respectivas actividades, en caso de comprobarse la presencia de residuos de sustancias prohibidas, medicamentos veterinarios, contaminantes ambientales o plaguicidas con valores sobre el límite de tolerancia admitidos por la normativa vigente, siendo pasibles de sanciones legalmente establecidas”.

No le faltaron fuentes de inspiración a María Elena Walsh para crear El Reino del Revés.

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