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Actualidad 10 de Junio de 2014

La intensificación ganadera

Montevideo. Juan Peyrou: "Hemos señalado, casi en soledad, que el extraordinario proceso de crecimiento e intensificación productiva iniciado en 1990, se ha detenido, y en cierta medida revertido, a partir de 2006".

Actualidad 10 de Junio de 2014

La intensificación ganadera

Montevideo. Juan Peyrou: "Hemos señalado, casi en soledad, que el extraordinario proceso de crecimiento e intensificación productiva iniciado en 1990, se ha detenido, y en cierta medida revertido, a partir de 2006".

Montevideo/Juan Ignacio Peyrou/TodoElCampo – En estos días de incertidumbre en el mercado ganadero, caracterizado por la fuerte caída de los precios respecto a ocho meses atrás, se han oído algunas opiniones, que en cierta medida, desconciertan o desorientan.

Se ha señalado, que esta situación de baja de precios y aparente falta de transparencia del mercado de hacienda y carnes, podría llegar a significar “el fin o un retroceso en el proceso de intensificación productiva de la ganadería”.

Lo desconcertante, es hablar del “actual proceso de intensificación productiva de la ganadería”. No hay ningún elemento objetivo que permita hacer esa afirmación, por lo menos desde el año 2006 a la actualidad.

Hemos señalado, casi en soledad, que el extraordinario proceso de crecimiento e intensificación productiva iniciado en 1990, se ha detenido, y en cierta medida revertido, a partir de 2006.

El indicador más global, el de la producción total de carne vacuna, que creció a una tasa del 4.4% anual desde 1990 a 2006, luego de ese año hasta nuestros días muestra una sorprendente tasa de 0.0%. El dato de 2013, implica una sensible mejora, debido exclusivamente a factores climáticos como se va a demostrar; si no, la tasa sería negativa (hasta 2012 esa tasa fue de -0.7% anual).

Se puede decir que esto debe relativizarse, en la medida que el área ganadera en este período se ha visto reducida significativamente, en aproximadamente 1.5 millones de has en un total de 15.8 millones. Esta reducción se inició en 1994, y hasta 2006, fue compensada por un impresionante proceso de incremento de la productividad por ha de pastoreo. Luego de 2006, eso cambia y ya el “incremento” de productividad no puede compensar la caída del área de pastoreo.

El propio Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (Mgap) a través del Anuario de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) 2013, publicó un trabajo del Ing. Agr. J. Verbegillo, donde se midió la productividad de carne vacuna por ha en los ejercicios 1999/00, 2006/07 y 2010/1 (1), subdividiendo el país en ocho regiones en base a los suelos dominantes, y concluye que la productividad cayó en todas las regiones, excepto en el basalto. Primer elemento de demostración que la intensificación ganadera no existió, a partir de 2006.

Pero además el comportamiento del área de mejoramientos forrajeros, tradicional indicador del grado de adopción de tecnología, muestra que entre 1990 y  2006 el área mejorada creció a una tasa de 4.6% acumulativa anual, mientras que desde 2006 en adelante lo hace al -1.9%. Se podría definir como “desintensificación”.

Pero la tecnología se ha diversificado y el mismo avance de la agricultura a permitido el acceso en mejores condiciones a algunas herramientas tecnológicas, como el uso de concentrados en la alimentación ganadera. No solamente el desarrollo, (ahora en plena reversión) de los corrales de engorde, conocidos vulgarmente como feed-lots, sino que existe la percepción (porque nadie lo ha medido con precisión) que se ha expandido el uso de concentrados para la suplementación de los ganados en pastoreo. En algunos casos para el engorde y en otros para la recría. Esto debería conducir a un aumento en las tasas de ganancia diaria, y por ende, a una reducción del período que demora en llegarse al peso final de faena.

Sin embargo, si se observa la evolución de la edad de faena de los novillos, desde 1990, se constata que este indicador también muestra que el famoso proceso de intensificación ganadera, está en reversión, en este caso, desde 2008. Sorprendentemente los progresos que se verificaron en la saludable reducción de la edad de faena de los novillos iniciada en 1990, que llevó a que los novillos de mayor edad (boca llena) que constituían el 80% de la faena ese año, redujeran su participación a apenas el 26% en 2008, se ha revertido y hoy en 2014, la participación de esta categoría es de 37%. Es decir, que el proceso de recría y engorde es más extensivo, y menos productivo que en el pasado reciente (Véase gráfica adjunta, Evolución de la faena de novillos según dentición) 

Por otra parte, en el eslabón final de la fase primaria de la  producción de carne, que es la faena, es decir, la salida del producto, asistimos a ocho años consecutivos de caída de este indicador. Tomando los datos de faena semanal del Instituto Nacional de  la Carne (Inac), se construye el indicador de las sumas móviles de 52 semanas, y se constata que luego de haber llegado a los 2:7 millones de cabezas en 2006, la faena ha caído a 1:9 millones en el corriente año.

Tenemos entonces, menos faena, que además es de animales más viejos

Entonces, de dónde se puede afirmar que hay un proceso de intensificación ganadera en peligro? La intensificación ganadera, se revierte en el período de mayores precios del ganado de la historia. Es decir que se debe analizar qué está pasando en la ganadería con mayor seriedad. 

Sin duda que la competencia de rubros más productivos le ha disputado el liderazgo a la ganadería en cuanto al área ocupada, pero tampoco hay que perder de vista que ese proceso está incidido marcadamente por un marco de políticas públicas que da como resultado un escenario adverso para la ganadería. Adverso respecto a otros sectores de la economía, pero incluso adverso respecto a otros subsectores agropecuarios.

La sobre valoración del trabajo uruguayo, su remuneración desvinculada de su productividad, hace que cada hora de trabajo uruguayo invertida en la producción de casi cualquier bien (con excepción de algunos productos primarios, como la carne, la soja, la leche), reduzca la competitividad del producto final. Cuanto más tenga entre manos el trabajo uruguayo el proceso productivo, peor negocio resultará.

Y la ganadería tiene la “desgracia” que su producción debe pasar por esas manos, para poder llegar a los mercados demandantes. El pasaje por la industria frigorífica, le quita competitividad a la ganadería. Es decir, gran parte de la competitividad lograda a nivel ganadero, se pierde con el proceso industrial. Y ello no es por causa de la industria, sino por un conjunto de normas de política pública que así lo determinan.

Hoy la soja, y exclusivamente la soja, desplaza a la ganadería, y lo hace porque tiene, entre otras cosas, el “privilegio” de salir de la chacra al barco, sin ser tocada por manos uruguayas.

La historia demuestra que estas situaciones en el pasado se han revertido con grandes crisis y traumatismos para la sociedad toda. Ahora asistimos a un proceso donde una vez más parece estar caracterizado por la indiferencia de la autoridad económica, e incluso por la ignorancia por parte de las autoridades sectoriales.

(1) Bervejillo, José, Ing. Agr. Ms Sc, “Variabilidad de la productividad ganadera” Anuario Opypa-Mgap 2013.

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