16 de Agosto de 2017
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Agricultura 03 de Enero de 2013

La imperiosa necesidad de capacitarse

El mercado demanda técnicos y "las profesiones tradicionales dejaron de ser garantía para ingresar, con un buen sueldo, al mercado laborar".

Agricultura 03 de Enero de 2013

La imperiosa necesidad de capacitarse

El mercado demanda técnicos y "las profesiones tradicionales dejaron de ser garantía para ingresar, con un buen sueldo, al mercado laborar".

La última edición de El Empresario, revista que se distribuye los viernes con el diario El País, publicó un artículo titulado “Crecimiento económico limpió el prestigio del trabajo manual”, en el cual se afirma que “los empleos menos calificados tienden a desaparecer de la mano de un mercado que exige cada vez más técnicos especializados, con sueldos superiores a los de los profesionales tradicionales”.

El artículo destacado en tapa pertenece a la periodista Mariana Goday la cual observa que el mercado demanda técnicos y “las profesiones tradicionales dejaron de ser garantía para ingresar, con un buen sueldo, al mercado laborar”.

Pero en el cuerpo del artículo hay dos afirmaciones que merecen destaque y que tanto autoridades de la enseñanza, alumnos y padres deben grabarse a fuego. La primera: “Si bien hoy hasta los trabajadores no calificados son requeridos debido a las bajas tasas de desempleo, lo cierto es que la tendencia a largo plazo es que va a ser cada vez más complejo poder formar parte del mercado laboral si se tienen menos de 12 años de estudio”.

Y la segunda: “El trabajo no calificado tiende a desaparecer y si bien va a haber menor requerimiento de personal por parte de las empresas, se va a tratar de funcionarios cada vez más calificados, que no dejan de prepararse a lo largo de su vida activa”.

Ambas apuntan a la necesidad de estudiar, formarse y prepararse, aún para aquellas tareas que hasta el momento podían desempeñarse con niveles de estudio mínimos.

El artículo también señala que el crecimiento que se ve en las inscripciones de Utu demuestra el “buen momento” por el cual pasan las tecnicaturas y los oficios. Federico Muttoni, gerente de Advice considera que “la llegada de inversiones productivas al país, junto con el crecimiento de la construcción y la tecnificación de varias actividades generó una revalorización de los técnicos”.

Los trabajos manuales ahora se dividen en los que requieren calificación especial y los que no. Los primeros son cada vez más necesarios gracias a la evolución de la tecnología, que hace necesario e imprescindible que el trabajador se prepare; los que no exigen formación (trabajos no calificados) están siendo desplazados por máquinas en un proceso que no tiene retorno, dijo Neker de la Llana, gerente de Servicios Profesionales de Manpower

El siguiente es el texto completo del artículo de Mariana Goday

CRECIMIENTO ECONÓMICO LIMPIÓ EL PRESTIGIO DEL TRABAJO MANUAL. La obra del dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez, “M’hijo el dotor”, bien pudo referirse también a un arquitecto o un escribano pero probablemente no a un capataz de obra o un soldador. Es que históricamente los trabajos intelectuales fueron más prestigiados que los manuales. Sin embargo, hace ya algunos años que comenzó a darse vuelta la tortilla, cuando el mercado comenzó a demandar técnicos y las profesiones tradicionales dejaron de ser garantía para ingresar, con un buen sueldo, al mercado laboral.

El buen momento por el que están pasando las tecnicaturas y los oficios queda en evidencia al observar los inscriptos en la Universidad del Trabajo (Utu): en 2002 eran 63.676 alumnos en todo el país mientras que en 2011 fueron 71.484, lo que representó un crecimiento del 11%. Y este mes, en varias dependencias de la institución, los padres acamparon el fin de semana para conseguir un cupo para sus hijos.

“Las carreras técnicas tradicionalmente eran consideradas como una educación de segunda, la educación para aquel que no había podido llegar a la Universidad. Hoy esta formación brinda una cantidad interesante de empleo y empleo de calidad”, sostuvo Neker de la Llana, gerente de Servicios Profesionales de Manpower.

Si bien la valoración negativa que se tenía sobre la formación técnica ha ido cambiando, se trata de un proceso lento, señaló el experto. De todos modos, actualmente se puede encontrar incluso técnicos con mejores oportunidades y condiciones de trabajo que aquellos que optaron por una formación universitaria en otras áreas.

Esto sucede, principalmente, porque la llegada de inversiones productivas al país, junto con el crecimiento de la construcción y la tecnificación de varias actividades generó una revalorización de los técnicos, explicó Federico Muttoni, gerente de Advice.

A su vez, para el estudiante, las tecnicaturas se volvieron tentadoras porque son más económicas que las carreras universitarias, más cortas y “hoy por hoy tienen incluso más posibilidad de acceso a empleo”, explicó el ejecutivo.

Desde el punto de vista sociológico, la explicación sobre la revalorización de las carreras técnicas sólo se entiende si se hace una revisión al pasado. Sobre mediados del siglo XIX, como consecuencia de revolución industrial, surgieron las escuelas industriales dirigidas no sólo a las clases trabajadoras sino también a las denominadas “clases peligrosas”, compuesta por mendigos y desempleados, explicó el sociólogo Pablo Guerra. “Las escuelas nacieron en este contexto con un estatus menor en relación a aquellas artes liberales en las que se apoyaban sobre todo las universidades”, señaló.

Ya en el siglo XXI, las modificaciones en el mercado de trabajo comenzaron a requerir mayores calificaciones y mejores salarios en tareas vinculadas a la actividad industrial y oficios. Incluso en países donde el crecimiento económico se explica por sectores como la construcción, el estatus de estos trabajadores ha ido creciendo lentamente. “Esto generó cosas muy curiosas como las que han pasado en España, donde estudiantes universitarios abandonaban sus estudios para trabajar en la construcción”, contó el sociólogo.

De todos modos, los trabajadores de oficio, a pesar de contar actualmente con un alto requerimiento en el mercado y con importantes niveles de remuneración, aún no tienen el estatus suficiente ante los ojos de la sociedad en su conjunto por no contar con un título terciario.

Es por este motivo que Guerra consideró fundamental para continuar con este cambio de percepción que ciertos oficios técnicos puedan dar lugar a títulos de nivel terciario. “En ese sentido se comprende la importancia de conceptos como la universidad tecnológica que estamos hoy discutiendo”, señaló.

Muttoni destacó, por su parte, que un claro reflejo de esta situación es la matrícula de la Utu, que crece año a año especialmente en el interior del país, donde están el 60% de los alumnos de esta casa de estudios y el 75% de los edificios de la institución en donde se dictan cursos.

De la Llana señaló, en cambio, que en términos relativos aún son pocas las personas que se dedican a este tipo de carreras mientras siguen primando los que optan por el ámbito humanístico, “a pesar de no contar necesariamente con las mejores oportunidades de inserción laboral”.

MANUAL Y CALIFICADO. Dentro de las actividades manuales existen dos tipos bien diferenciados: las que requieren una calificación especial y las que no. Las primeras son cada vez más necesarias porque con la irrupción de la tecnología en la mayoría de las ramas, se volvió necesario poseer un conjunto de saberes específicos. “Para desarrollar una tarea se necesitan conocimientos que deben ser aplicados y eso requiere de algún tipo de formación técnica”, explicó De la Llana.

Al mismo tiempo, el trabajo técnico no calificado -aquel que no exige formación- está siendo  paulatinamente remplazado por máquinas o, en el mejor de los casos, se transforma en una tarea conexa a puestos más complejos. “Esto es una tendencia a largo plazo y no tiene retorno”, afirmó de la Llana.

El experto explicó que lo que está sucediendo actualmente en la industria es que existe una proporción menor de tareas operativas a medida que aumenta la cantidad de personas con un nivel de calificación medio y superior que son las encargadas de manejar la tecnología que va incorporando la empresa.

«Hoy ya se habla de cerebro de obra y no de mano de obra. Cada vez se necesitan más conocimientos para poder desarrollar una tarea», concluyó De la Llana.

Si bien hoy hasta los trabajadores no calificados son requeridos debido a las bajas tasas de desempleo, lo cierto es que la tendencia a largo plazo es que va a ser cada vez más complejo poder formar parte del mercado laboral si se tienen menos de 12 años de estudio.

El trabajo no calificado tiende a desaparecer y si bien va a haber menor requerimiento de personal por parte de las empresas, se va a tratar de funcionarios cada vez más calificados, que no dejan de prepararse a lo largo de su vida activa.

GASTRONOMÍA Y ARTESANÍAS CON MENOS INSCRIPTOS. El año pasado, en la Universidad del Trabajo del Uruguay (Utu), las ramas de estudio con más inscriptos fueron Electricidad y Electrónica, con el 35% de la matrícula del grupo Industria (4% que en 2010); Agropecuario con el 89% de los inscriptos en el grupo Agricultura y Pesca (un 5% más de alumnos que en 2010); Gastronomía con el 36% de la matrícula del grupo Servicios (lo que implicó un decrecimiento del 4% en relación al 2010) y Artesanías con el 75% del grupo Artes y Artesanías (también decreció un 4% con respecto a 2010), según datos publicados en el sitio web de la casa de estudios.

(Fotografía de uno de los cursos que desarrolló la Cámara Uruguaya de Servicios Agropecuarios -Cusa- en 2012).

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