10 de Julio de 2020
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Actualidad 28 de Mayo de 2020

Industria cárnica alemana genera “noticias espantosas”, dijo Merkel

Europa, tan exigente en el bienestar animal, descuidó las situaciones de trabajo de los operarios en plantas frigoríficas. El coronavirus dejó en evidencia lamentables condiciones, y la canciller dijo se  generaron “noticas espantosas”.

Actualidad 28 de Mayo de 2020

Industria cárnica alemana genera “noticias espantosas”, dijo Merkel

Europa, tan exigente en el bienestar animal, descuidó las situaciones de trabajo de los operarios en plantas frigoríficas. El coronavirus dejó en evidencia lamentables condiciones, y la canciller dijo se  generaron “noticas espantosas”.

Hébert Dell’Onte Larrosa – Montevideo – TodoElCampo – Europa está muy preocupada por el bienestar animal. Y está bien que así sea, sin embargo no parece tener la misma sensibilidad para con los seres humanos. Da la impresión que algunas legislaciones y los movimientos animalistas ponen el grito en el cielo por cualquier cosa que podría ser (solo podría ser) indicio de maltrato animal, pero miran para otro lado cuando se trata de seres humanos. El doble discurso y falsa sensibilidad quedó en evidencia gracias al coronavirus y el contagio de los operarios extranjeros en una de las plantas frigoríficas más grandes de Alemania.

El periodista alemán Miodrag Soric denunció en un artículo publicado en Deutsche Welle lo que llamó “las escandalosas condiciones de trabajo en la industria cárnica alemana”.

LOS HECHOS – Antes de ingresar en los comentarios de Soric establezcamos los hechos objetivos: este mes  las autoridades alemanas cerraron la planta de Westfleisch en la ciudad de Coesfeld (al norte de Alemania) que faena 55.000 animales a la semana. Cabe recordar que los alemanes consumen unos 60 kilos de carne al año y según el portal Statista el valor del mercado cárnico alemán supera los 19.000 millones de euros al año.

A su vez el diario alemán Süddeutsche Zeitung publicó que en diez años ese país redujo los controles laborales vinculados a la industria de la carne en un 50 %.

Ahora es un hecho sabido por todos que las condiciones laborales en la industria cárnica alemana se han relajado afectando principalmente a los trabajadores extranjeros quienes reciben poca paga, trabaja y viven en condiciones inhumanas, algo que todos en el país sabían pero miraban para otro lado según información de prensa.

Pero el coronavirus puso las cosas en su lugar y colocó el asunto ante la consideración de la opinión pública, inclusive internacional.

Resultó que siendo Alemania y toda Europa, tan exigentes en algunos aspectos productivos, se hacen las distraídas respecto a cómo viven los trabajadores que llegan desde el exterior.

NO SE HACEN RESPONSABLES.

En el mundo “no hay almuerzo gratis”, observa Soric en su artículo. El dicho significa que siempre alguien paga el precio, y eso también se aplica “a la carne barata”, y en este caso puntual son los trabajadores de la planta de Westfleisch.

“Westfleisch y otras grandes industrias de animales están haciendo todo lo posible para reducir sus costos. Pero, por supuesto, oficialmente no tienen nada que ver con las condiciones parcialmente inhumanas en las que viven cientos de sus trabajadores extranjeros”, ironizó el periodista. Los responsables de las empresas frigoríficas acusan a los subcontratistas que a su vez culpan a la política: esta sería responsable de la salud y la seguridad en el trabajo.

“Cuando se trata de las condiciones de vida de los trabajadores de la industria cárnica, solo hay una voluntad que une a todos estos niveles: culpar a alguien más”, escribió Soric. Dicho de otra manera, nadie asume su responsabilidad.

Pero la realidad es que todos en Alemania saben y siempre supieron cómo viven los trabajadores extranjeros que llegan a ese país para trabajar. “Las condiciones miserables en las que se alojan” los empleados de las plantas frigoríficas alemanas llegados del este europeo “no es un secreto de Estado. Todo el mundo lo sabe desde hace años: los gerentes de Westfleisch, sus subcontratistas, las autoridades locales y la Policía”. También lo saben “en el municipio de Coesfeld, el gobierno estatal e incluso el gobierno federal. Los habitantes de Coesfeld y los pueblos de los alrededores también lo saben. Se encuentran con los trabajadores de Westfleisch y otras  grandes plantas todos los días en el supermercado o en la panadería de la esquina. Hasta ahora, su alojamiento y condiciones de trabajo no han molestado a nadie”, lanzó el periodista cuestionando a toda la sociedad alemana por no tomar cartas en el asunto.

Lamentablemente, una respuesta lapidaria ante este problema suele ser que “nadie está obligado a venir a Alemania para ganar más dinero aquí que en casa”. Al mejor estilo Poncio Pilatos.

Pero el coronavirus cambió esa mirada de desinterés porque vivir amontonados implica mayor riego de contagio y toda la sociedad está en riesgo.  Ahora sí, y sólo como consecuencia de la pandemia, Europa mira hacia Alemania y reconoce que los problemas laborales  en la industria cárnica, deben solucionarse.

Lo que sucede es que el virus no mira raza ni nacionalidad. “¿Es cínico decir que sin la pandemia estas miserables condiciones de vida para los europeos del este no habrían molestado a nadie?”, se pregunta Soric con total lógica y razón.

ESCÁNDALO DE DIMENSIÓN INTERNACIONAL.

“El escándalo tiene una dimensión internacional que va mucho más allá de los trabajadores de Europa del Este. La industria cárnica alemana produce ahora tanto y tan barato que incluso las exportaciones hacia China valen la pena. Las empresas trabajan en las condiciones del mercado mundial y logran reducir los precios del mercado internacional. Presionan a los productores, a los granjeros. Se les obliga a mantener a los cerdos en estrechos establos donde son engordados con antibióticos para que no se enfermen. Se alimentan con soja o maíz, que se compra a bajo precio en Sudamérica. Allí se talan grandes áreas de bosque virgen para poder cultivar aún más alimento. Como resultado, el clima se daña y los precios del suelo se disparan”, añade el análisis con afirmaciones que, en lo que respecta a Uruguay, carecen de veracidad. Al país que le quepa el sayo, que se lo ponga.

HAY MÁS.

Se sabe que el de Coesfeld no es un caso aislado, también se habrían detectado situaciones de trabajo lamentables en otras ciudades germánicas.

El gobierno y los propios alemanes ahora están en alerta porque han visto disminuida su imagen. La canciller Ángela Merkel dijo que lo sucedido en Coesfeld son “noticias espantosas” y desde el ministerio de Trabajo de ese país se ha dicho que se liquidarán “esas prácticas” inhumanas.

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