19 de Noviembre de 2017
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Lechería 12 de Enero de 2013

Sin apoyo el tambero chico tiende a desaparecer

Con una inversión de algo más de US$ 15.000 el productor lechero Alberto Orellano llegó a la tan necesaria sala de ordeñe para poder trabajar. Su situación no es sencilla, él mismo nos lo contó.

Lechería 12 de Enero de 2013

Sin apoyo el tambero chico tiende a desaparecer

Con una inversión de algo más de US$ 15.000 el productor lechero Alberto Orellano llegó a la tan necesaria sala de ordeñe para poder trabajar. Su situación no es sencilla, él mismo nos lo contó.

Tomas Gomensoro - Carlos Díaz/Todoelcampo – Con una inversión de algo más de US$ 15.000 el productor lechero Alberto Orellano llegó a la tan necesaria sala de ordeñe para poder trabajar con todas las habilitaciones necesarias.

No fue sencillo, él mismo nos lo contó.

“Hace 23 años que llevamos el tambo adelante, trabajo que compartimos con mi señora y mi hijo que estaba trabajando en Nueva Zelanda, ahora anda por aquí pero está preparando todo para volver a ese país que tiene una realidad económica y productiva muy distinta a la nuestra”, dijo Orellano.

El tambo es pequeño pero da para ir subsistiendo aunque los problemas se acentúan por otros motivos. Al respecto Orellano señaló que está ordeñando 19 vacas “con una producción algo baja de 150 litros”. “Los verdeos de verano recién los pudimos empezar a pastorear ya que no se habían desarrollado bien y las lluvias nos han castigado bastante. Ahora nos están pagando $ 5,80 por el litro de leche de calidad y los costos para producir han subido muchísimo, pero no nos queda más remedio que seguir peleándola esperando mejores precios”, dijo.

El productor Alberto Orellano maneja un predio propio, chico, de sólo 9 hectáreas, pero arrendaba otras 29 que quizás deba entregar ya que el propietario de las mismas vendió el campo.

Al respecto el tambero expresó su sentimiento. “Estamos muy amargados no sabemos bien lo que vamos a hacer, tenemos este año para estar y veremos si podemos negociar con el nuevo dueño o deberemos irnos de peón” porque en “nuestro predio (…) sostener a la familia y darle educación a los hijos con esta escala es imposible”, subrayó.

“El gobierno dijo que iba a apoyar al productor chico, pero a mi modo de ver nos están matando, quizás al productor mediano lo ayuden pero en mi caso no tengo muchas expectativas de que eso ocurra”, agregó.

Si bien se dice que el precio hoy de la leche industria es bueno, hay que tomar en cuenta los costos altos, el combustible caro y el dólar bajo.

“Hubo cierto momento en que se producía menos pero se ganaba más, ya que los costos para producir eran menores y el dólar rendía, estaba fuerte, hoy cambias un dólar y no te queda nada, en mi caso en particular creo que tenemos un combustible carísimo y eso que se habló muchísimo de gasoil productivo, pero quedó en eso nomás, en palabras”.

Sobre el futuro de la lechería en el norte del país la visión de Orellano no es optimista. “Con los costos que tenemos es muy difícil subsistir”,dijo.

De “aquí se están yendo muchos colegas porque les faltan apoyos, ya hablamos de los costos, pero es una gotera constante, yo pienso que si se la apoya como es debido es muy beneficiosa para el país”, pero “para que eso ocurra deberían haber planes e incentivos, ya que el tambo es una esclavitud pero bien atendido y apoyado creo que es rentable”.

PRIMER SALA DE ORDEÑE EN ARTIGAS. Sobre el final Orellano se refiere a la inversión en la sala de ordeñe. Señaló orgullosamente que cuando le pidió “a la Intendencia 7 u 8 mil dólares para hacerla” le contestaron que “era una barbaridad”, y que a él le costó US$ 15.000 entre mano de obra y materiales”.

Se trata de “la primer sala de ordeñe habilitada de todo el departamento de Artigas”, y “ahora con un precio de la leche de $ 5,80 se hace difícil para otros colegas poder llegar a construir otra”, reflexionó.

“Yo creo que se deberían instrumentar préstamos no reembolsables para hacerlas”, sobre todo teniendo en cuenta que se da “tanta plata para otras cosas bastante menos productivas” cuando “aquí estaría bien colocada”.

“Sin apoyos los tambos pequeños se seguirán dejando, la gente se irá para los pueblos y los hijos buscarán otros destinos, el productor que deja el tambo no vuelve más al mismo. Esperemos que el gobierno escuche ya que hablar desde Montevideo es muy fácil pero ver la realidad de la zona es muy distinta”, concluyó el productor lechero Alberto Orellano.

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