29 de abril de 2017
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Tecnología 20 de febrero de 2017

Robots cuidan gallinas en China

La influenza aviar y la venta de huevos falsificados obliga a los productores chinos a usar robots en sus sistemas de crianza

Montevideo – TodoElCampo- El gigante asiático tiene un gran problema de sanidad con la producción de sus granjas avícolas: la influenza aviar y la venta de huevos falsificados. Ello generó que los productores, para proteger su producción, comiencen a utilizar robots.

Es lo que ocurre con el tercer grupo productor del país, Charoen Pokphand Group, donde los robots se encargan de recorrer los pasillos en los que las gallinas ponen los huevos, para estudiar su temperatura y movimiento. Ello permite detectar posibles enfermedades que contagiaran al resto de las gallinas de estas plantas.

Mientras tanto, operarios humanos revisan la información que les pasan estos robots y evitan que las gallinas enfermas y los huevos que ponen puedan contagiar al resto, informa Soy SD mx.

Este productor hace uso de 18 de estos robots para tratar de diferenciarse del resto de competidores en un segmento caótico en China, donde cientos de miles de pequeños productores venden huevos y carne con escaso, o ningún control sanitario. Ello se enmarca en el intento de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por controlar un problema que hace que 125 millones de personas estén enfermas, y otras 50 mil mueran anualmente, por causas relacionadas con el consumo de estos productos.

En CP Group hacen uso de estos robots en su planta de Pinggu, al nordeste de Beijing, en donde se producen 2.4 millones de huevos al día. Estos robots monitorizan todas las jaulas y cintas transportadoras en las que se encuentran las gallinas y sus huevos, y hacen uso de sus sensores para establecer si hay gallinas que no estén a la temperatura "normal" de 41 °C o que no se muevan. Para ello los robots sacan seis imágenes por segundo para detectar esa falta de movimiento.

A LOS COCODRILOS

Según informan, las gallinas que se detectan con problemas van a una piscina donde se encuentran decenas de cocodrilos que son criados para vender su piel en el mercado.

Para Charoen Pokphand Group, la medida puede ser clave para diferenciarse de la competencia en el futuro, pero también sirve para ayudar al resto de los productores a iniciar una tendencia, que también, por ejemplo, puede reducir el uso indiscriminado de antibióticos en estos ciclos de producción.

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