26 de Junio de 2017
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Lechería 09 de Marzo de 2016

Reflexiones por los tamberos

El campo siempre fue el sostén del Uruguay, ya que su principal riqueza es la agropecuaria; no se concibe la vida de nuestro país sin el campo, desde la introducción de la ganadería por Hernandarias hasta el presente.

Lechería 09 de Marzo de 2016

Reflexiones por los tamberos

El campo siempre fue el sostén del Uruguay, ya que su principal riqueza es la agropecuaria; no se concibe la vida de nuestro país sin el campo, desde la introducción de la ganadería por Hernandarias hasta el presente.

Dr. Daniel Volpi Avedutto-Montevideo/La Democracia/TodoElCampo – Cuando a la gente del hormigón le digo que soy del campo, de familia tambera por tradición, suelen maravillarse y decirme “qué vida placentera” o “qué vida tranquila” y muchos calificativos bonitos más; pero en realidad eso no es verdad. Obviamente, el campo es lindo para el paseo, para el recreo de la gente de las ciudades que salen a sacarse el estrés y eligen al campo como un lugar tranquilo, con aire puro, con el canto de los pájaros, lejos de ruidos molestos y de los vicios del momento.

El campo siempre fue el sostén del Uruguay, ya que su principal riqueza es la agropecuaria; no se concibe la vida de nuestro país sin el campo, desde la introducción de la ganadería por Hernandarias hasta el presente.

La situación de los Tamberos hoy es sumamente crítica. Nunca estuvieron peor. Los insumos para producir se compran en dólares y cada vez es más costoso producir. De la cadena productiva siempre fueron quienes menos ganan; porque siempre el intermediario con mucho menos trabajo se lleva las mejores ganancias. Hoy los tamberos uruguayos están pagando para trabajar; tienen pérdidas a gran escala.

Los gastos en energía eléctrica, en veterinaria, comida para el ganado lechero, los impuestos, los fletes, siembras, combustibles, semillas, pago del personal, y muchos otros ha llevado a que muchos lecheros vayan dejando esa actividad y se van a las ciudades, a engrosar las cifras de la pobreza. Porque… ¿en qué van a trabajar en la ciudad?

Al hacer estas reflexiones traigo a colación un artículo que escribió el Ing. Agr. Hugo Durán Martínez, unos 25 años atrás, para una revista. Dicho ingeniero en aquel entonces se desempeñaba como técnico del Plan Agropecuario, fue durante el gobierno del Partido Nacional. Aquí voy a citar algunas de sus reflexiones y actualizarlas con los problemas que tenemos hoy.

Hablando de vivir en el campo y de su productividad afirma enfáticamente que no se dijo que: Vivir en el campo significa estar pendiente de continuo de los avatares del clima.

Vivir en el campo significa estar, invertir miles de dólares en una siembra de un cultivo, y estar dependiendo de que no llueva ni de más ni de menos, que la temperatura sea la justa y que, lógicamente, no granice.

Vivir en el campo significa trabajar con ciclos biológicos de larga duración que, cuando los empezamos, no sabemos ni remotamente cómo los terminamos.

Vivir en el campo significa que al trabajar con ciclos biológicos –en algunos casos como es el de la ganadería– tarda entre 3 y 5 años en sacar el producto terminado.

Vivir en el campo significa que al trabajar con ciclos biológicos no se puede cerrar el establecimiento un viernes y volver el lunes, como se puede hacer en un comercio e industria o en una oficina. Ni el meteorismo, ni las plagas, ni los parásitos, descansan el fin de semana.

Vivir en el campo significa estar pendiente, en las fiestas más íntimas, del reloj, porque tenemos que ir a ordeñar o a cosechar.

Vivir en el campo significa ordeñar 2 veces por día los 365 días del año.

Vivir en el campo significa vivir en el lugar de trabajo todos los días del año.

Vivir en el campo significa vivir permanentemente con personal a cargo, aún en horarios fuera de trabajo.

Vivir en el campo significa, en muchos lugares, no tener luz eléctrica, ni caminos apropiados  de acceso ni medios de comunicación.

Vivir en el campo significa tener que subir a un tractor, trabajar con 40 grados, o con varios grados bajo cero.

Y otras…

Sin dudas, la mayoría de los productores no tienen tiempo de dejar su lugar de trabajo para dar la verdadera opinión de cómo se vive en el campo. Hay que entender que en un mundo donde cada vez hay más consumidores urbanos, donde cada vez hay un mayor desconocimiento y desinterés de cómo se produce en el campo, y por ende, cada vez se está menos dispuesto a pagar más por un producto propio, por más certificado de calidad que se tenga, es que amerita concientizar en su verdadera dimensión lo que hay atrás de un litro de leche que llega a nuestra mesa.

Se debería mostrar claramente que en una cadena que empieza en un rincón perdido del Uruguay y termina en la mesa de un consumidor, el que menos gana es el productor. Hay que ser consciente de que los que mandan en el mundo hoy son los consumidores y son en definitiva quienes ponen las condiciones, pero lo peor que nos puede pasar es que se muevan en la ignorancia, y no ver más que un sachet, atrás de un litro de leche.

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