25 de Mayo de 2017
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Actualidad 28 de Setiembre de 2016

Que pague más el que chambonea más

"Chambón", según el diccionario de la Real Academia signifca: "Poco hábil en cualquier arte o facultad". En el mundo normal, cada vez que uno hace una chamboneada, paga las consecuencias.

Actualidad 28 de Setiembre de 2016

Que pague más el que chambonea más

"Chambón", según el diccionario de la Real Academia signifca: "Poco hábil en cualquier arte o facultad". En el mundo normal, cada vez que uno hace una chamboneada, paga las consecuencias.

Guillermo Sicardi-Montevideo/TodoElCampo – “En el manejo financiero de Ancap la chamboneamos”, dijo el ex presidente José Mujica, cuando no pudo ocultar más la pésima gestión de su delfín Raúl Sendic. Tal “chamboneada” le viene costando a los “nabos de siempre”, entre 620 y 800 millones de dólares.

“Chambón”, según el diccionario de la Real Academia signifca: “Poco hábil en cualquier arte o facultad”. En el mundo normal, cada vez que uno hace una chamboneada, paga las consecuencias: una chamboneada en el fútbol, te cuesta un partido; en el trabajo, el empleo, y en la vida familiar, si la chamboneás con tu pareja, te puede llevar al divorcio.

Pero en el mundo de fantasía de la administración pública, la “chamboneada” no tiene consecuencia negativa alguna: ni en Ancap, Alur, AFE, Intendencias, Pluna, Fondes, los Casinos o en los negociados con Venezuela. No pasa nada. Nadie paga los platos rotos.

Sin embargo, durante los primeros tiempos de la telefonía celular en Uruguay, el costo de la llamada lo pagaba no solo quien la emitía, sino también quien la recibía. Hasta que Antel lanzó una campaña para que pagara solo el emisor, cuyo slogan era: “El que las hace, las paga”. Hoy habría que relanzar esta campaña para recordarles a los gobernantes lo que establece nuestra propia Constitución:

“Artículo 24. El Estado, los gobiernos departamentales, los entes autónomos, los servicios descentralizados y, en general, todo órgano del Estado, serán civilmente responsables del daño causado a terceros, en la ejecución de los servicios públicos, confiados a su gestión o dirección.

Artículo 25. Cuando el daño haya sido causado por sus funcionarios, en el ejercicio de sus funciones o en ocasión de ese ejercicio, en caso de haber obrado con culpa grave o dolo, el órgano público correspondiente podrá repetir contra ellos, lo que hubiere pagado en reparación”.

Y la Ley de Sociedades Comerciales 16.060 en su art. 83, establece que: “Los administradores y representantes de la sociedad (anónima) deberán obrar con lealtad y con la diligencia de un buen hombre de negocios. Los que falten a sus obligaciones serán solidariamente responsables frente a la sociedad y los socios, por los daños y perjuicios que resulten de su acción u omisión”.

Los errores graves que cometen los jerarcas de empresas públicas, deberían correr la misma suerte que los cometidos por los directores de las empresas privadas: hacerse responsables con sus patrimonios por sus yerros o mala praxis.

Ancap viene perdiendo millones de dólares en forma sistemática en su unidad de cementos, y en Carboclor en Argentina y vaya uno a saber qué pasa en las más de diez empresas satélites que nadie puede auditar. Antel acaba de perder un juicio millonario ante un grupo de gerentes, como otrora lo perdiera la Intendencia de Montevideo contra su Adeom. En todos estos casos, no solo nadie perdió su empleo, sino que los “accionistas” (votantes) le renovaron la confianza para que sigan con tan mala gestión.

Si se aplicara la máxima “el que las hace, las paga”, seguramente habría menos “chambones” y menos chamboneadas. Y en caso que las cometieran, otro principio progresista debería aplicarse: “que pague más el que chambonea más”.

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