26 de Julio de 2017
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Ovinos 07 de Setiembre de 2016

¿Qué hacemos con los perros?

El gobierno en la persona del ministro de Ganadería Ing. Tabaré Aguerre prometió en la edición anterior de la exposición del Prado medidas para contrarrestar la situación de los perros.

Ovinos 07 de Setiembre de 2016

¿Qué hacemos con los perros?

El gobierno en la persona del ministro de Ganadería Ing. Tabaré Aguerre prometió en la edición anterior de la exposición del Prado medidas para contrarrestar la situación de los perros.

Carlos Sabatini-Minas, Lavalleja/TodoElCampo – Sin querer entrar en polémicas con las sociedades protectoras de animales y sabiendo que el tema es por demás complicado y opinable, pensamos que es buen momento para sin ponernos de un lado u de otro hacer algunas puntualizaciones que creemos necesarias.

Se habla y con razón de que el perro es el mejor amigo del hombre, aunque también puede ser un enemigo de temer.

Dejando de lado su fidelidad, su perfil de mascota y de ser en muchos lados integrante de la familia, tiene connotaciones oscuras, sobre todo en aquellos animales que no gozan de la gracia de propietarios responsables y que viven como se dice, a la buena de Dios.

Las pruebas son irrefutables, más allá de enfermedades que el mismo transmite –caso concreto de la hidatidosis, la lesmaniasis y otras menos conocidas- están también los perjuicios económicos que ocasiona a la producción ganadera y fundamentalmente al rubro ovino, donde oímos un día sí y otro también ataques de jaurías a las majadas con pérdidas muy importantes que jaquean y desaniman al sector, sumándole al productor no solo el desconsuelo de lo perdido sino la casi imposibilidad de lograr un resarcimiento económico ya que quienes causan los estragos normalmente o son animales vagabundos o los dueños de los mismos no aparecen.

Sabemos y entendemos a las sociedades protectoras de animales que hacen ingentes esfuerzos para tratar de enfrentar esta situación, felicitamos a los esfuerzos personales de gente comprometida con la causa que organiza albergues para cobijar animales, aunque siendo realistas no atacan la esencia del problema, en el mejor de los casos mitigan por unos días y siendo generosos hasta algunos meses una realidad que nos está superando… hay superpoblación de perros y se debe hacer algo para encausarla….

 Aunque duela, aunque cueste aceptarlo, aunque parezca cruel.

El gobierno en la persona del ministro de Ganadería Ing. Tabaré Aguerre prometió en la edición anterior de la exposición del Prado medidas para contrarrestar la situación, se cambió el nombre de la oficina que encaraba el tema, antes CONAHOBA (Comisión Nacional Honoraria de Bienestar Animal), ahora COTRYBA  (Comisión Nacional Honoraria de Tenencia Responsable y Bienestar Animal), donde a través de la Ley Nº 18.471 de Protección Animal (y modificaciones introducidas por Ley Nº 19.355) tiene por fin la tenencia responsable de animales y la protección de su bienestar, alineando a varias oficinas del estado  en su estructura organizativa.

Hasta ahí todo bárbaro… renovarse es vivir, una nueva comisión para un viejo problema, pero la inacción continúa, más allá de declaraciones de jerarcas y de anuncios de medidas, siguen sin verse resultados, los perros siguen matando animales, provocando accidentes, lastimando gente; cambiaron los nombres, cambiaron las formas, pero luego de pasada la zaranda sigue quedando poco y nada para destacar.

Hace algunos días recibimos el llamado telefónico de un pequeño productor familiar de la zona de Santa Lucía, que vive de su trabajo en el campo y dentro del predio, de los lanares y nos comentó con una amargura enorme que una jauría de perros le atacó una majada matándole 30 ovejas muy próximas a parir, en buen romance perdió U$S 3.000 y no hay a quien cobrarle, hace pocos días nuevamente la burra al trigo, otra vez los perros atacando, en esta ocasión murieron 11 ovejas, 18 corderos y otras tantas quedaron muy lastimadas e incluso pudiendo haber muerto alguna otra más.

Siguen siendo las ovejas las víctimas, no aparecen responsables –por aquello de que la culpa es huérfana- y el productor sigue y sigue perdiendo… golpea puertas, busca soluciones y  las mismas brillan por su ausencia

¿Cómo se hace para seguir así?

Esto se repite a lo largo y ancho del país, es más en las reuniones sobre estrategias para potenciar el rubro a las que hemos asistido, una de las limitantes que el mismo tiene son los predadores, entre los cuales se encuentra el perro.

Aunque quede feo decirlo y más allá del enojo que cause en las sociedades protectoras de animales, refugios y gente que ama a los perros, el regreso de las resistidas perreras puede ser un paliativo, aunque hay que instrumentar medidas de fondo que tiendan a bajar sustancialmente la población canina.

La Comisión Honoraria para la Lucha Contra la Hidatidosis, trabaja a brazo partido en largas jornadas de castración, es un avance, pero sigue siendo poco.

Las autoridades encargadas de fiscalizar la tenencia de los perros tanto en hogares como establecimientos ganaderos, tiene casi nula acción, los inspectores que iban casa por casa a entregar las pastillas para los animales son una especie casi en extinción.

Sin buscar culpables hay algo que no está funcionando… y no es de ahora, lleva ya un largo rato paralizado.

Uruguay tiene un potencial productivo muy importante asociado al rubro ovino, para que el mismo se pueda desarrollar y por ende desparramar riquezas a nuestros esforzados productores hay que apoyarlos, no alcanza solo con logística, con asesoramiento, con medidas adoptadas y adaptadas, sino con la seguridad que los mismos exigen, merecen y compran cuando pagan sus impuestos.

Las autoridades tienen ahora la palabra, es su responsabilidad encontrar las soluciones, no será pateando la pelota para delante, ni creando comisiones con pomposos nombres pero poca o escasa eficacia, sino con medidas que aunque duelan un poco al principio logren encausar un problema que deja muchas pérdidas, tiene muchos rehenes, también muchos culpables y que fundamentalmente frenan el desarrollo del sector y el bienestar de nuestro sufrido productor agropecuario.

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