28 de abril de 2017
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Ovinos 14 de julio de 2016

Producción Ovina: Cambiemos para cambiar

Al señalar los éxitos dispares nos referimos a emprendimientos que si bien tenían las mejores intenciones nunca llegaron a colmar del todo las expectativas de los productores y de ahí sus efímeros logros.

Carlos Sabatini-Minas, Lavalleja/TodoElCampo – Desde hace ya algunos años buscando parar esa constante caída del rubro ovino tanto la institucionalidad agropecuaria desde el Ministerio de Ganadería hasta el Secretariado Uruguayo de la Lana  y empresas vinculadas al sector han intentado con éxito dispar crear mecanismos y opciones productivas para que el mismo volviera a renacer  y que esa vieja cultura ovina generadora de mano de obra y riqueza no se perdiera del todo.

Cuando señalamos los éxitos dispares nos referimos a emprendimientos que si bien tenían las mejores intenciones nunca llegaron a colmar del todo las expectativas de los productores y de ahí sus efímeros logros.

El cambio productivo que tuvo el país primero con la forestación que gracias a beneficios fiscales ocupó tierras netamente ovejeras; luego con el incipiente auge de la agricultura que captando las mejores tierras, acorraló a la ganadería bovina y la hizo competir por el espacio de pastoreo con la ovina fueron algunas de las causales de este despoblamiento lanar que viene teniendo el país  y que pese a tenues esfuerzos no parece encontrar su rumbo definitivo, refugiándose en las zonas más alejadas del norte del país.

El cambio dentro del rubro buscando el doble propósito apostando más a la carne que a la lana y así mitigar en algo esos tradicionales vaivenes que la fibra tiene a nivel mundial es una apuesta factible pero por el momento poco práctica ya que pecamos de poca oferta, un alto costo productivo y poco apoyo gubernamental  para poder sostener una buena mercadería en los mejores mercados del mundo.

Ahora, la factible apertura del mercado norteamericano y por arrastre del mexicano también son oportunidades que Uruguay debería aprovechar al máximo, ofreciendo no solo calidad sino también cantidad.

Pero….

Los peros están  indefectiblemente ligados a nuestras producciones, y muchas veces condicionan y hasta causan que las cosas no salgan como pensamos.

Cuando se hacen ingentes esfuerzos fuera del país para ofrecer algo, primero se debería trabajar fronteras adentro para asegurar que lo que se intenta vender se pueda producir, cosa que hoy vemos como poco posible, aunque hay que resaltar los esfuerzos realizados.

Queremos conquistar mercados, con mercadería de calidad que no dudamos en el futuro podemos ofrecer, ahora ¿están las condiciones dadas para que ello ocurra?

¿Cómo podemos pedir a nuestros productores que apuesten al ovino cuando hay causas internas que los limitan y los desalientan?

Los perros han causado y siguen haciéndolo, destrozos muy importantes en las majadas, viéndose poca o casi nula respuesta de las autoridades pertinentes para mitigar esos problemas, con las sociedades protectoras de animales poniendo el grito en el cielo cuando se habla de tomar acciones contra ellos, pero no es el único mal que castiga al rubro, zorros, caranchos y jabalíes están en esa lista de enemigos casi naturales del lanar, también en muchos casos protegidos por leyes alejadas totalmente de la realidad de tierra adentro.

Pero esperen que hay más todavía

Quizás la mayor amenaza que atraviesa el sector se deba al factor humano con el abigeato como uno de los temas más urgentes a resolver, escuchamos un día sí y otro también, casos donde verdaderas bandas asolan distintas zonas, robando y faenando a diestra y siniestra generando pérdidas cuantiosas,  aprovechando una laxitud de leyes poco actualizadas que si bien no los amparaban por lo menos no limitaban su accionar ilegal, y que para colmo cuando eran sorprendidos, y conducidos a las autoridades,  la justicia con las pocas armas con que contaban los penaban con irrisorias condenas de dudosa eficacia.

Hoy con la nueva ley contra el abigeato recientemente aprobada por lo menos aparece una luz en el oscuro camino del lanar, que debe marcar un precedente y  que puede llegar a ayudar a sacar del CTI una producción que con las pocas armas que tiene lucha, busca resurgir y posicionarse como lo que fue, el caballito de batalla del pequeño y mediano productor, que con las condiciones necesarias aseguran una excelente entrada de ingresos.

Para que el rubro renazca, se vuelva atractivo y consiga captar productores no alcanza sólo con planes estratégicos, ideas productivas, difusión, extensión, capacitación  y anuncios rimbombantes, hay que ofrecerles a quienes agachan el lomo atrás de la oveja  todas las seguridades, desde que puedan producir y trabajar tranquilos hasta que si llegaran a tener algún contratiempo por alguna de estas causales, sea amparado, defendido  y de ser necesario indemnizado.

Si no empezamos a cambiar la mentalidad de quienes tienen que tomar las decisiones, el rubro ovino pese a todas las buenas señales que vienen desde afuera, sumadas a los ingentes esfuerzos de técnicos, productores  e instituciones afines, seguirá con este efecto serrucho de recuperación un año y caída del otro, más por falta de apoyo desde las altas esferas que por el esfuerzo y el interés de quienes día a día conviven con el lanar.

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