20 de Agosto de 2017
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Lechería 15 de Febrero de 2016

Principio universal: los tambos que se cierran no vuelven a abrir

Los tambos que se cierran quedan patrimonialmente disfuncionales. Transforma gente que vivía dignamente en el campo en indigentes de ciudades, y eso ocurre no sólo en Uruguay.

Lechería 15 de Febrero de 2016

Principio universal: los tambos que se cierran no vuelven a abrir

Los tambos que se cierran quedan patrimonialmente disfuncionales. Transforma gente que vivía dignamente en el campo en indigentes de ciudades, y eso ocurre no sólo en Uruguay.

Buenos Aires, Argentina/TodoElCampo – La crisis del sector lechero que preocupa a Uruguay no es una situación que afecte sólo a los productores y a la industria nacional. Los bajos precios internacionales del producto afectan a todos los países. Lo que cambia es el grado de afectación por circunstancias particulares de cada país.

En Argentina los lecheros también tienen sus batallas. Un reciente artículo publicado en el diario La Nación cuyo autor es Carlos González Crende, asesor CREA Lujan y profesor de la Universidad de Belgrano se aborda la “agonizante batalla” que “una vez más libran los productores de leche” argentinos, una situación que se repite en el tiempo y que “desmoraliza” a todo el que la sufre “con interludios cada vez más cortos”.

Y como pasa en todo el mundo, en Argentina también, los tambos que cierran no vuelven a abrir.

“Los tamberos, con tambos desde 10 hasta 3000 vacas, sufren oscilaciones en el precio de la leche tan amplias y frecuentes que dejan sin aliento al más previsor. Ocurre otro tanto con las oscilaciones de los insumos. Y muchas veces como ahora, cuando el precio de la leche baja coincide con la suba del costo del principal insumo”, escribió Carlos González.

Esa situación se da por causas que “a veces son nacionales” y “otras veces internacionales”, pero muchas vedes, “como ahora” son la combinación de causas nacionales e internacionales.

Pero “las consecuencias son siempre las mismas: menos tamberos, tambos más grandes y una lechería que pese a ser de las más competitivas del mundo se resiente particularmente cuando su limitado excedente tiene dificultades de colocación en el mercado internacional”. Como se ve una situación muy parecida a la de Uruguay.

Los tambos argentinos “tienen muy buena genética, muy buena calidad de leche, muy buena sanidad y muy buenas muchas otras cosas que se sufren costosa e irremediablemente en cada uno de estos sacudones”.

Ahora bien, “¿cómo reaccionan los tamberos ante cada crisis de precios?”, se pregunta el analista y docente universitario. Pues “gastando menos, produciendo más y endeudándose”, es la respuesta, hasta que “se llega al límite de pensar en cambiar de actividad, los que todavía tengan ganas de encarar algo”.

Nadie vio que los “tambos cambian de sistema cada vez que baja el precio”, eso sólo puede ocurrir “en algún país sin objetivos”, afirma.

“Pero los tamberos quieren producir con objetivos. Saber hacia dónde van. Nunca nadie les dijo que papel jugaban en la economía nacional, ni que proporción les toca del precio final. Lo mínimo -dicen- con tal que no se afecte la salud de los otros eslabones de una cadena que, más que unir, ata y agobia al eslabón más débil”, expresó Carlos González.

Es que cuando un tambero “se intensifica, amplia instalaciones y compra equipos, se compromete de tal modo con un sistema de producción que cambiar de sistema es más caro que salir de él. Y permanecer en el sistema a veces es un paseo por la cornisa de la quiebra”, reflexiona.

Pero hay una cosa que “tienen claro los protagonistas del sector” y es la terrile afirmación del título que parece un principio universal: “tambo que cierra no vuelve a abrir”.

“Cada tanto ocurre que se abre un tambo muy grande que compra las vacas de 10 o 20 tambos chicos. Pero paradójicamente termina implementando un sistema suficientemente intensivo, costoso y rígido como para no tener margen de maniobra alguno frente a circunstancias de bajos precios como la actual”, indicó.

“Tenemos en nuestras manos una brasa caliente que requiere atención urgente”, advirtió.

Y “un Estado activo debe determinar un valor de transacción de la leche cruda tal que dé tiempo a un diálogo fecundo y permanente”.

En el caso concreto es “brasa se avivó con las sanas medidas de eliminar las retenciones y el cepo. Pero tampoco es cuestión de no medir las consecuencias. Para los tamberos fue un golpe al golpeado. Y sabemos que vienen muchos más”, valoró.

El gobierno de Mauricio Macri “debe corregir muchas distorsiones que se fueron instalando durante 12 años de emitir señales equívocas sobre como debíamos producir. Los tambos que se cierran quedan patrimonialmente disfuncionales. Transforma gente que vivía dignamente en el campo en indigentes de grandes ciudades. Son pymes que dejan mucha gente sin trabajo en el campo, en las provincias y en las economías regionales contrariando el federalismo que queremos conseguir”, concluye.

Una realidad argentina que tiene parecidos a la de Uruguay y seguramente a la de muchos productores lecheros del mundo.

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