22 de Junio de 2017
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Economía 05 de Octubre de 2015

Primer ministro británico dispuesto a liderar campaña por abandonar la UE

Montevideo. "Si no logramos las cosas que estamos pidiendo no descarto nada, y hablo muy en serio", dijo Cameron pero también dijo que el Reino Unido debe estar dentro de una UE "reformada".

Economía 05 de Octubre de 2015

Primer ministro británico dispuesto a liderar campaña por abandonar la UE

Montevideo. "Si no logramos las cosas que estamos pidiendo no descarto nada, y hablo muy en serio", dijo Cameron pero también dijo que el Reino Unido debe estar dentro de una UE "reformada".

Montevideo/TodoElCampo – El primer ministro británico, David Camerno, afirmó este fin de semana que no descarta ponerse al frente y liderar la campaña para que Reino Unido abandone la Unión Europea si no logra un acuerdo satisfactorio para modificar la relación de Londres con Bruselas.

“Si no logramos las cosas que estamos pidiendo no descarto nada, y hablo muy en serio”, dijo Cameron en una entrevista con The Sunday Telegraph; en la oportunidad también dijo que el Reino Unido debe estar dentro de una UE “reformada”.

“Confío en que estoy siguiendo la estrategia correcta, el plan adecuado, y cuento con el equipo que necesito para tener éxito”, dijo al tiempo que aseguró que los demás jefes de gobierno europeos son conscientes de que el Reino Unido podría abandonar  la Unión Europe (UE) si no logra asegurar sus intereses.

“Es un problema serio, una negociación seria, y lo saben”, dijo. “Saben que este es un referéndum de ‘sí o no’”, agregó Cameron.

El líder de Reino Unido se comprometido a llamar a consulta sobre la permanencia o el retiro de la UE en 2017.

¿QUIÉN GANA, QUIÉN PIERDE?

Si el referéndum que se llevará a cabo en Reino Unido antes de que finalice 2017 lo ganaran los partidarios de salir de la UE, ¿quién ganaría?, ¿quién perdería?  Los partidarios de dejar la UE argumentan que se reduciría la inmigración, se ahorraría dinero y el Reino Unido se aislaría de la economía europea.

Por otro lado los que quieren quedarse alegan que el país sufriría un duro choque económico con la pérdida de millones de empleos y vería mermar su influencia en el mundo.

El corresponsal del diario El Tiempo en Bruselas escribió hace algunas semanas en ese diario español que según los analistas consultados definir quién se beneficia y quién pierde “dependería de qué acuerdos consiguiera firmar Londres con Bruselas y de si mantendría un estatus similar al que tiene Noruega –fuera de la UE, pero con acceso al mercado común y a muchos programas europeos– o si la ruptura sería total. Las pérdidas económicas, para la mayoría de los expertos, irían de una contracción de un 2,25 por ciento hasta casi un 9,5, dependiendo de las circunstancias de la salida y de esos acuerdos posteriores”.

“El PBI europeo pasaría de 18,5 billones de dólares a 15,6 billones. El estadounidense es de 17,4 billones. El presupuesto europeo perdería un 11 por ciento, de 141.000 millones de euros anuales a 125.000 millones. La Unión Europea pasaría de 507 millones de habitantes a 443 millones”.

Pero Reino Unido “podría perder su acceso sin aranceles al mercado europeo y la City londinense dejaría de ser la primera plaza financiera mundial porque la Eurozona tendría todos los alicientes para promocionar la plaza de Fráncfort. Varias grandes empresas europeas, como Airbus o Deutsche Bank, ya han anunciado que pensarían si seguir en el Reino Unido“.

Pero hay quienes creen que las consecuencias pueden traspasar la economía. Es el caso del profesro Tim Oliver, docente en el Center for Transatlantic Relations de la Johns Hopkins University.

Tim Oliver considera que “las consecuencias irían mucho más allá de la economía, serían muy políticas sobre cómo cambiaría el Reino Unido internamente –algunas áreas, como Londres o Escocia podrían votar no a la salida– y cómo afectaría a las relaciones políticas con el resto de Europa y con aliados como Estados Unidos”.

Según Oliver también se afectaría a la UE ya que se operaría un cambio “profundo” y “merece la pena destacar que esos cambios podrían ser contrarios a los intereses del Reino Unido, por ejemplo haciendo a Europa menos atlantista, menos liberal, hostil a las posiciones que defiende el Reino Unido”.

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