22 de Octubre de 2017
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Vacunos 13 de Setiembre de 2016

Para una "intensificación sostenible" es necesario rediseñar el sistema, sostiene investigador de INIA

"No somos un país agrícola, somos un país ganadero con pisos agrícolas en algunas partes del territorio", subrayó el investigar de INIA, Jorge Sawchik

Vacunos 13 de Setiembre de 2016

Para una "intensificación sostenible" es necesario rediseñar el sistema, sostiene investigador de INIA

"No somos un país agrícola, somos un país ganadero con pisos agrícolas en algunas partes del territorio", subrayó el investigar de INIA, Jorge Sawchik

Montevideo / TodoElCampo-En la tarde de ayer el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), desarrolló la conferencia Intensificación sostenible, en el Sala de Conferencias de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), en el marco de Expo Prado 2016.

El crecimiento agrícola que hubo en la región en los últimos 15 años fue desordenado, manifestó el gerente de Investigación de INIA, Jorge Sawchik. Con 25 años de experiencia en el rubro, Sawchik sostuvo que dicho proceso se implementó mayormente en cultivos de verano en desmedro de los cultivos de invierno y abarcó tanto tierras buenas como aquellas más frágiles, con poca retención de agua y mayor riesgo de erosión. Ello, junto a una alta variabilidad de las precipitaciones y aumento de temperatura, producto del cambio climático, no se puede llamar intensificación sostenible, sino que es “simplemente expansión”, subrayó.

Esa expansión, apuntalada por Argentina, generó un incremento del área de verano en un 65 % en toda la región y 52 % en el área de doble cultivo, entendido como trigo y soja.

La intensificación sostenible es entendida como el aumento de la producción sin incorporar nuevas tierras, con la conservación de los recursos naturales utilizados y la reducción de los impactos negativos sobre el ambiente, mientras se mejoran los flujos de los servicios ecosistémicos. El país, como un importante proveedor de alimentos al cual le interesa la cantidad y la calidad con procesos de trazabilidad y limpieza, debe atender la intensificación sostenible. Y para ello, sostuvo el investigador, es necesario que haga hincapié en una serie de factores.

“Por el clima que nos encontramos, hay que tener buena genética para que cubran aspectos sanitarios, no importa de qué producción se hable”, dijo, y agregó que ello permite aumentar la producción y reducir la carga de agroquímicos que ingresa al sistema.

EL TRIGO

El especialista ejemplificó con el trigo y recordó que el mejoramiento genético que se realizó permite en la actualidad mayor potencial de rendimiento. No obstante, ante un potencial tan alto, se necesita nitrógeno. “Es conocido el problema de proteínas que ha tenido el país, con rendimientos altos y bajos niveles de proteínas, lo que convierte en un problema ante la escasa aplicación de nitrógeno”. Enfatizó que el nitrógeno no se puede llevar a los cultivos únicamente de mano del fertilizante, ya que ello haría que “la cuenta se convierte en gigante”.

El boom de la agricultura desplazó a las pasturas y provocó la caída de la capacidad de aporte de nitrógeno de los suelos. “Y eso no es bueno, porque no somos un país agrícola, somos un país ganadero con pisos agrícolas en algunas partes del territorio”, sentenció.

Entonces, para mantener el carbono del suelo y proveer el ingreso de nitrógeno sin fertilizar, para producir trigo en forma sostenible, “tenemos que rediseñar el sistema”, apuntó. “Son nuevos diseños y viejas ideas, porque de rotación se habla en el país desde la década de los 60”, dijo, tanto en sistemas mixtos, rotación con gramíneas o abonos verdes, tanto para aumentar la productividad y cuidar los recursos.

Con ello, continuó Sawchik, se garantiza que se produzca con el debido cuidado y sin descuidar la variabilidad climática, ya que de nada sirve producir “un año bien y dos mal”, porque eso no es intensificación sostenible. En ese marco, sostuvo que en 50 años de investigación en INIA se pudo comprobar que “el sistema que tiene mayores rendimientos y menores variabilidad y riesgo, es aquel que de alguna manera rota en algún momento con alguna pastura”, y “la discusión actual en la agricultura es eso, en los mejores suelos se puede continuar con la agricultura y en el resto se debe pensar en rotar nuevamente”, acotó.

Asimismo, el productor nunca debe dejar de ser pragmático, porque además se trata de un negocio. No se trata de mantener el stock de carbono con la rotación de la misma variedad de pastura, sino que cada año se debe variar en función de las características climáticas o la situación del predio.

SISTEMA ARROCERO

En el caso del sistema arrocero, el potencial de rendimiento en Uruguay es de los más altos del mundo, con una cantidad de nitrógeno biológico excelente, producto de su rotación con pasturas. En ese sentido, mientras el país aplica como máximo 80 kilogramos de fertilizantes por hectárea, otros lo hacen con 200 kilogramos.

Igualmente, sostuvo que aún queda mucho con el agua, donde se gastan 20 mil metros cúbicos, y ello se podría reducir a 14 mil metros cúbicos.

“Hay mucho en qué trabajar”, indicó, pero destacó que, mientras las emisiones de huella de carbono bajaron, la productividad aumentó y ello “es un elemento de competitividad”, finalizó.

Producción y redacción: Damián Musso Sosa

 

 

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