25 de abril de 2017
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Economía 04 de febrero de 2017

¿Otro tren que dejamos pasar?

Aún recordamos las palabras del entonces presidente Tabaré Vázquez (en 2006) cuando trataba de convencer a sus correligionarios retrógrados sobre el TLC con EEUU: "El tren, algunas veces, pasa una sola vez".

Cr. Ricardo Lombardo-Montevideo-TodoElCampo – La historia generalmente evalúa a los gobiernos por las cosas que hicieron. Habría que llevar otra relación paralela para narrar las cosas que impidieron o las oportunidades que perdieron.

Si así fuera, las administraciones frenteamplistas serían catalogadas en los peores lugares.

Aún nos irrita, a varios de nosotros, que se haya desestimado la propuesta de Estados Unidos en 2006 de firmar un tratado de libre comercio. La recalcitrante ideología, los odios acumulados, la influencia de los sindicatos fuertemente controlados por el Partido Comunista, hicieron que el entonces ministro Gargano festejara el rechazo a lo que hubiera sido un salto cualitativo importantísimo para nuestra economía y el bienestar de la población.

Aún recordamos las palabras del entonces presidente Tabaré Vázquez cuando trataba de convencer a sus correligionarios retrógrados: “El tren, algunas veces, pasa una sola vez”.

Pero no quedó ahí nuestra frustración. Cuando el Mercosur, ese tratado que cada día de libre comercio tiene menos, y cada vez más se parece a un club de amigos del barrio, recibió la propuesta de la Unión Europea para negociar un TLC entre ambas regiones, la Argentina de Cristina K, tan afín ideológicamente a muchos frenteamplistas, puso todas las trabas posibles para impedirlo.

Ahora parece estar pasando un nuevo tren. Todas las aprensiones que se mostraron frente a la propuesta norteamericana por la disparidad de las economías, parecieron desaparecer en octubre pasado cuando una delegación uruguaya visitó Beijing y se dio el puntapié inicial al proceso de negociación de un TLC con China. Hasta los representantes del PIT-CNT olvidaron todos sus reparos y accedieron a avanzar un acuerdo de libre comercio con un país donde los sindicatos están prohibidos. Claro, lo gobierna el Partido Comunista, que de comunista sólo preserva el nombre y su vocación autoritaria.

Pero apareció Mercosur, del cual nos habíamos olvidado pues fue totalmente inoperante en 2016 y apenas fue noticia por los papelones de la canciller venezolana al irrumpir en un ámbito del cual no sólo no había sido invitada, sino que había sido expresamente excluida.

Y los brasileños pusieron el grito en el cielo. Nones. Quizás con razón para ellos, pero para nuestra desgracia. Pues demuestra que el Mercosur no solamente no funciona, sino que se ha convertido en una traba para nuestras necesidades comerciales.

Y desde entonces, silencio de radio. Los chinos no dieron más señales.

Una lástima, en un momento en que el mundo parece caminar a pasos agigantados hacia el proteccionismo, otro tren parece estar pasando sin que podamos subirnos.

La expiación de los pecados de las administraciones frenteamplistas y su errática política de inserción internacional, la pagaremos todos los uruguayos. Que seguimos sin crear fuentes de trabajo suficientes para mejorar el nivel de vida y constituirnos en una sociedad que ilusione a los más jóvenes, que gratifique a los trabajadores maduros y reconforte a los retirados.

Eso sí, ellos siguen pensando que con los empleos públicos disimularán las carencias. Pero ya cada vez menos gente les cree. Y la desilusión se extiende como una gravosa mancha de desengaño.

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