20 de Octubre de 2017
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Actualidad 11 de Octubre de 2016

Ni Carpintería, ni Masoller

"Si bien es bueno, cada tanto, recordar nuestras raíces, no es allí donde encontraremos las soluciones a nuestro presente, y menos aún a nuestro futuro".

Actualidad 11 de Octubre de 2016

Ni Carpintería, ni Masoller

"Si bien es bueno, cada tanto, recordar nuestras raíces, no es allí donde encontraremos las soluciones a nuestro presente, y menos aún a nuestro futuro".

Guillermo Sicardi-Montevideo/TodoElCampo – Hace pocos días, los principales dirigentes de los Partidos Nacional y Colorado fueron a reencontrarse con sus orígenes. Unos a Carpintería y otros a Masoller. Estas dos batallas, libradas hace 180 años, se consideran piedras fundacionales de las “divisas” blanca y colorada, un hito en los inicios de los partidos políticos.

Si bien es bueno, cada tanto, recordar nuestras raíces, no es allí donde encontraremos las soluciones a nuestro presente, y menos aún a nuestro futuro.

Los dirigentes blancos y colorados, en vez de ir —separados— a reencontrarse con sus diferencias ancestrales, deberían ir —juntos— a encontrar un destino común para las futuras generaciones.

En vez de visitar estos dos pueblos casi fantasmas, deberían ir a Vancouver, Canadá, para entender cómo se están desarrollando negocios en base a tecnologías “verdes” y cómo sus gobernantes establecen metas claras y presupuestos eficientes, para hacer de esta ciudad, la Greenest City 2020.

A continuación, la gira de blancos y colorados debería tener un pasaje obligado por Silicon Valley, California. Es aquí donde se dan cita la mayor cantidad de emprendimientos y de emprendedores, creando una cultura de riesgo, innovación y competencia, tan escasa por nuestras latitudes.

Cruzando el Atlántico sugiero que visiten Londres, centro financiero de nivel mundial y punto de encuentro del comercio internacional. Además, no vendría nada mal tomar nota del Brexit, para ver si algún día, nosotros también podemos quitarnos las cadenas del Mercosur.

El frío de Finlandia debería contrastar con el calor de sus aulas. Es que su modelo educativo ha sido ejemplo durante décadas, mientras el nuestro se desmorona en caída libre, sin verse claramente alternativas en el horizonte.

El tour seguiría por Israel. Este diminuto país, jaqueado por vecinos y clima hostil, no solo produce seis veces más hortalizas que Uruguay, sino que tiene tres veces menos muertes violentas que el “apacible” Uruguay. Es, además, un centro de desarrollo tecnológico de avanzada y cuna de varios Premios Nobel.

Por último y no menos importante, el destino de esta gira sería Nueva Zelanda. Ubicada en los confines del mundo y con apenas cuatro millones de habitantes, es el primer productor mundial de lácteos, un referente en lanas, de los mejores destinos turísticos y figura siempre entre los primeros lugares del ranking Doing Business del Banco Mundial, con los menores obstáculos burocráticos al  crecimiento.

De Nueva Zelanda deberían aprender a reformar el Estado en serio y traerse copias de dos leyes clave: la State Sector Act (1988) y la Public Finance Act (1989), que establecieron las bases para gestionar el Estado con eficiencia, metas claras y transparencia.

Durante este periplo, blancos y colorados deberían ir acompañados por empresarios, profesores, investigadores, inversores y pensadores, que los ayuden a comprender los mejores sistemas regulatorios que facilitan la prosperidad.

Y cuando regresen, podrían aplicar —inmediatamente— lo visto y aprendido. ¿Acaso no son gobierno en la mayoría de las intendencias? ¿Qué impide implementar un sistema de evaluación del desempeño de jerarcas y empleados públicos como lo hace Nueva Zelanda desde 1988? ¿Por qué no establecen metas transparentes y nombran jerarcas profesionales como en Canadá?

Para ir a estos países parece que nunca hay tiempo, interés o dinero. Pero sí lo hubo para ir a Carpintería y Masoller. Me pregunto si el año que viene volverán a estos pueblos a revolver el pasado, o renovarán sus pasaportes para viajar al futuro.

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