23 de Octubre de 2017
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Actualidad 30 de Diciembre de 2013

Los sonidos del silencio

Cuando se firmó el contrato con Leadgate por Pluna, el Cr. Astori destacó lo que él creía era un proceso serio y profesional, "a diferencia de lo que se hacía antes" en clara e innecesaria alusión a los gobiernos anteriores.

Actualidad 30 de Diciembre de 2013

Los sonidos del silencio

Cuando se firmó el contrato con Leadgate por Pluna, el Cr. Astori destacó lo que él creía era un proceso serio y profesional, "a diferencia de lo que se hacía antes" en clara e innecesaria alusión a los gobiernos anteriores.

Pedro Bordaberry/TodoElCampo – Cuando se firmó el contrato con Leadgate por Pluna, el Cr. Astori no sólo destacó lo que él creía era un proceso serio y profesional, sino que - de paso - dijo que era serio y profesional “a diferencia de lo que se hacía antes” en clara e innecesaria alusión a los gobiernos anteriores.

Se hablaba de dos modelos de país, de honestos de un lado, deshonestos de otro, de modernidad, de cambios y que la oposición no hacía otra cosa más que poner palos en la rueda.

No contestamos esas afirmaciones. No lo hicimos por dos motivos. El primero es que nada agrega a solucionar los problemas del país ingresar en esas controversias públicas que propone el oficialismo. El segundo es que más que argumentos verbales, los hechos son los que, a la larga y a la corta, terminan laudando esas controversias.

El nuevo capítulo de la saga Pluna, tan triste y lamentable, se encargó de colocar las cosas en su lugar en ese proceso adjetivado como “serio y profesional a diferencia de los anteriores”.

Las reacciones ante los últimos sucesos fueron totalmente distintas, lo que contribuyó aún más a hacerlo.

Desde la oposición pensamos primero en el país. Nos pareció que debíamos tener en cuenta que los hechos involucraban nada más y nada menos que al ministro de Economía y al presidente del Banco de la República. Acusaciones muy graves que provenían del ámbito penal y que si no se manejaban con cuidado podían afectar a la economía toda.

Por ello lo prudente fue justamente guardar silencio sobre el fondo del asunto, lamentar los hechos y pedir que se deje actuar a la Justicia ante la cual los involucrados pueden hacer valer sus defensas.

Destacamos si la importancia y el valor que tiene una Justicia que muestra la independencia que demostró la nuestra. También ofrecimos al gobierno buscar una salida, juntos, de una vez por todas a este sainete, de forma transparente y honesta, y así evitar que se sigan acumulando pérdidas millonarias.

Esa prudencia y espíritu republicano que exhibió casi toda la oposición (salvo algún caso excepcional) al dejar actuar a los hechos y a quienes tienen la potestad constitucional de juzgarlos, contrastó con la reacción de quienes están en el gobierno.

Presurosos salieron primero a respaldar a sus compañeros. El paso siguiente fue cuestionar al fiscal y hasta a la Justicia. Algunos fueron incluso más allá y volvieron a proponer una reforma constitucional de la Justicia y, lo más grave, pretenden derogar el delito por el que se solicitó el procesamiento.

Cabe recordar que en este período de gobierno, oficialismo y oposición, llegamos a acuerdos que hace mucho tiempo no se lograban en el Uruguay. Por un lado logramos designar en la Asamblea General a los nuevos miembros de la Suprema Corte de Justicia y del Tribunal de lo Contencioso Administrativo. Lo hicimos estudiando los antecedentes y currículums de quienes estaban en condiciones de integrarlos y votamos esos nombramientos por unanimidad.

Pero no nos quedamos sólo en eso. También llegamos a un acuerdo para designar al Fiscal de Corte.

Cuestionar ahora a esa Corte o a la fiscalía cuando hace un año designamos a los integrantes de los mismos por sus antecedentes y curriculums no parece ser republicano.

A ello se suma la propuesta de suprimir un delito en el momento en que compañeros de partido y de gobierno sufren un pedido de procesamiento por el mismo.

La coincidencia temporal entre el pedido de procesamiento y la propuesta de derogación del delito habla por sí sola. 

Es un pésimo mensaje que desprestigia a todo el sistema político. Proponer cambiar la norma jurídica cuando afecta a un compañero es una señal de que existe una ley aplicable a algunos privilegiados y no a otros.

Algunos nos piden que seamos más duros con el gobierno frente a este tema. Creo que es un error no seguir manteniendo el silencio, en especial sobre la actuación de la Justicia y la Fiscalía.

En primer lugar porque cuando esta actúa lo mejor es dejarla hacer. En el Parlamento ya hicimos nuestro trabajo hace rato investigando e informando. 

En segundo porque muchas veces, como en este caso, son los hechos los que hablan más fuerte que nadie.

El pueblo los está escuchando y lo peor es hacer ruido. Podría afectar lo que los propios hechos están diciendo mejor que cualquier miembro de la oposición: que algunos quieren leyes a medida de sus intereses y que cuestionan a la Justicia cuando no actúa como ellos quieren.

Es que hay silencios atronadores.

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