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Actualidad 31 de Agosto de 2016

Los roles en la gestión de la empresa familiar

Guillermo Sicardi: En las empresas familiares a los roles jerárquicos se superponen los roles familiares que ejercen una fuerte influencia, para bien o para mal.

Actualidad 31 de Agosto de 2016

Los roles en la gestión de la empresa familiar

Guillermo Sicardi: En las empresas familiares a los roles jerárquicos se superponen los roles familiares que ejercen una fuerte influencia, para bien o para mal.

Guillermo Sicardi-Montevideo/TodoElCampo – La empresa familiar nunca se gestiona con la imparcialidad con que se lo hace en una sociedad puramente capitalista, donde todos los empleados, desde los directores hasta cadetes, son funcionarios que cuidan los intereses de accionistas innominados.

En las empresas multinacionales es más fácil ver esta realidad: los gerentes se contratan por su currículum, existen metas y objetivos a cumplir, las personas son evaluadas en su desempeño con metodologías conocidas y se aplican criterios profesionales de administración. El olfato y la intuición, se aplican, pero solo en su justo término y las relaciones jerárquicas están reguladas por organigramas y líneas de reporte donde cada uno tiene su rol.

En las empresas familiares (EF) la cosa es un poco (o bastante) diferente, ya que a los roles jerárquicos se superponen los roles familiares que ejercen una fuerte influencia, para bien o para mal.

Cuando los fundadores están presentes en la empresa suelen ser como el ombú: no dejan que el pasto crezca bajo su sombra. Lo quieren controlar todo, desconfían hasta de su sombra y les encanta sentirse importantes. Esta conducta suele darse en aquellos que fueron buenos emprendedores pero sin formación ni método. Basaron su crecimiento en su intuición, muchísimo esfuerzo y picardía negociadora.

Este perfil de fundador suele no creer en la profesionalización ni en los profesionales; no delegan tareas y tampoco capacitan a sus descendientes para que tomen las riendas. Más bien los tienen de empleados. Y no siempre los tratan como corresponde.

Los hijos. Son pocos los que ingresan a la empresa por vocación; más bien lo hacen por conveniencia (mejor opción que salir al mercado laboral) o por la presión de los padres (“no vas a dejar que la empresa muera”). La gran mayoría no están preparados, pero sacan pecho como si lo estuvieran. El rol de “hijo de” es uno de los más tristes que se puedan representar.

Suelen ser los hijos varones los que toman la posta, y entre estos, el primogénito o el de temperamento más hosco o agresivo, ya que se confunde esta característica con carácter o con liderazgo. Gran error.

Cuando los hijos sí están preparados académicamente y han tenido una buena experiencia laboral en empresas organizadas, tienen todo el potencial de hacer crecer la EF, pero suelen chocar con los padres y el estilo de la “vieja guardia”. Estos conflictos suelen ser durísimos y ahí se pone a prueba la verdadera vocación de tener una empresa “familiar”, puesto que si no hay “familia”, podrá haber empresa, pero no será familiar.

Para canalizar adecuadamente los roles de estos actores y otros que se suman al elenco (hermanos, primos, esposas, nueras…), es necesario introducir herramientas de gestión objetivas y poder tratar los vínculos afectivos de los estrictamente empresariales, en sus respectivos andariveles.

No hacerlo así, no solo pone en riesgo la empresa, su patrimonio, sus empleos y su futuro, sino que también pone en riesgo las relaciones familiares.

Y, cuando se acerca el final del partido, que estamos cansados y empezamos a probarnos “el sobretodo de madera”, a todos, a los más “blandos” y los más “duros”, nos gustaría estar rodeados de esos afectos, llevarnos una sonrisa y dejarles un buen legado.

(Foto de beefmagazine.com).

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