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Actualidad 09 de Junio de 2016

Los desastres naturales en la agropecuaria deben prevenirse

En Uruguay la toma de conciencia del riesgo y las posibilidades reales de sufrir ese tipo de eventos es reciente, pero no por eso las probabilidades de que suceda son bajas.

Actualidad 09 de Junio de 2016

Los desastres naturales en la agropecuaria deben prevenirse

En Uruguay la toma de conciencia del riesgo y las posibilidades reales de sufrir ese tipo de eventos es reciente, pero no por eso las probabilidades de que suceda son bajas.

Montevideo/TodoElCampo – Entre 2003 y 2014 el costo de los desastres naturales en la región alcanzó los U$S 34.300 millones, afectando a 67 millones de personas. En Uruguay la toma de conciencia del riesgo y las posibilidades reales de sufrir ese tipo de eventos es reciente, pero no por eso las probabilidades de que suceda son bajas. Por el contrario, es probable que se registren desastres de forma cada vez más frecuente. La FAO entiende que los desastres vinculados al clima, cuyo impacto y frecuencia son exacerbados por el cambio climático, son los que más afectan a la región, totalizando un 70 % de las emergencias. De 2003 a 2013, dentro del sector agrícola, el 71 % de los efectos de los desastres afectaron a cultivos, el 13 % a los bosques, el 10 % a la ganadería y el 6 % a la pesca. La solución no pasa por responder a la emergencia, por contrario los países deben prevenir y estar preparados desde antes.

El martes pasado, desde Santiago de Chile, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) informó que los países de América Latina y el Caribe “buscan incrementar la resiliencia del sector agrícola y los medios de vida a las amenazas, crisis y desastres como una precondición fundamental para erradicar el hambre y lograr el desarrollo sostenible”.

Con ese objetivo, desde ayer y hasta hoy, Paraguay recibe a ministros y autoridades de los países de la región para avanzar la implementación del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, adoptado en marzo de 2015 en la Tercera Conferencia Mundial de Naciones Unidas sobre la Reducción del Riesgo de Desastres.

Paralelamente a ese encuentro, un evento que también se desarrollará en Paraguay dará los primeros pasos para adoptar una estrategia regional de gestión de riesgos de desastre para el sector agrícola y para la seguridad alimentaria, que se enmarca en el Plan de Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación del Hambre 2025 de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

El plan destaca la importancia de la atención oportuna en desastres de origen socio-naturales que puedan afectar la disponibilidad de alimentos, a través de programas de gestión de riesgos y sistemas de alerta temprana, entre otros.

Jorge Meza, encargado de la Iniciativa Regional de la FAO enfocada en la gestión de riesgo de desastres, dijo que “la meta para nuestra región es lograr sistemas productivos más resilientes, más productivos y eficientes, que preserven la base productiva de los recursos naturales y tengan la capacidad de soportar riesgos y choques”.

AMERICA LATINA Y EL CARIBE, REGIÓN EN RIESGO.

Del año 2003 al  2014 el costo de los desastres ocasionados por fenómenos naturales en América Latina y el Caribe alcanzó los U$S 34.300 millones, una cuarta parte de las pérdidas a nivel global, afectando a cerca de 67 millones de personas.

La FAO entiende que los desastres vinculados al clima, cuyo impacto y frecuencia son exacerbados por el cambio climático, son los que más afectan a la región, totalizando un 70 % de las emergencias.

“Los desastres tienen un efecto desproporcionado sobre las personas viviendo en condiciones de pobreza. Entre 1975 y 2000, la población viviendo en pobreza extrema concentró 68 % de la mortalidad por desastres”, explicó Meza.

IMPACTOS SOBRE EL SECTOR AGRÍCOLA

Los datos de la FAO señalan que en 10 años (entre el 2003 y el 2013), el sector agrícola de los países de América Latina y el Caribe sufrió 16 % de los daños y pérdidas causadas por desastres. El sector agrícola sufrió el 6 % de los daños totales a los activos físicos y sufrió el 23 % de las pérdidas totales en términos de producción y daño a los medios de vida.

Dentro del sector agrícola, el 71 % de los efectos de los desastres afectaron a cultivos, el 13 % a los bosques, el 10 % a la ganadería y el 6 % a la pesca.

Entre 2003 y 2013, la mayoría de las pérdidas en la producción de cultivos y ganado en América Latina y el Caribe ocurrieron después de las inundaciones (55 %), seguido por sequías (27 %) y las tormentas (10 %).  Brasil fue el país más afectado, en parte debido al gran tamaño de su producción agrícola, agrega el reporte de FAO.

“Luego de los desastres, las importaciones agrícolas aumentaron significativamente en muchos países de la región. En promedio, el valor de las importaciones aumentó 25 % en comparación a los valores proyectados”, recordó Meza.

LA EMERGENCIA DEBE PREVENIRSE.

La emergencia debe prevenirse, dijo Meza. “No basta con responder a las emergencias: los países deben estar preparados desde antes, no sólo para evitar los costos económicos, sino para salvaguardar vidas humanas. Para esto es importante reducir y gestionar los riesgos, generando desarrollo socio-económico inclusivo”.

La FAO trabaja fortaleciendo los sistemas nacionales de gestión de riesgos que afectan la seguridad alimentaria en los países del Consejo Agropecuario del Sur, potenciando la cooperación Sur-Sur entre Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.

(Foto de Pablo Bonino de la última inundación en Rocha).

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