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Actualidad 31 de Octubre de 2013

Lo que el gobierno nos deja y el camino posible para el Uruguay que queremos

Sergio Abreu: "El presidente de la República, José Mujica, elogió la Ley Forestal y dijo que había militado en contra, aunque ahora reconoce, que es una parte de la diversificación de la matriz productiva del país".

Actualidad 31 de Octubre de 2013

Lo que el gobierno nos deja y el camino posible para el Uruguay que queremos

Sergio Abreu: "El presidente de la República, José Mujica, elogió la Ley Forestal y dijo que había militado en contra, aunque ahora reconoce, que es una parte de la diversificación de la matriz productiva del país".

Sergio Abreu/TodoElCampo – El presidente de la República, José Mujica, elogió la Ley Forestal y dijo que había militado en contra, aunque ahora reconoce, que es una parte de la diversificación de la matriz productiva del país.

Lo mismo sucedió con la Ley de Puertos, la Ley de Inversiones, la ley del Marco Eléctrico que a su iniciativa y del Frente Amplio (FA) fue plebiscitada y no alcanzó los votos necesarios.

Todas estas leyes y decenas más pudieron ser derogadas en estos siete años de gobierno con mayorías absolutas. La sola voluntad de hacerlo bastaba para dejarlas sin efecto.

Sin embargo, parece que eran buenas leyes y que significaron un paso importante en reformas importantes de la economía y de las empresas públicas. 

Es más, la tercerización de servicios, incluso en la inefable Intendencia de Montevideo, ha sido la norma. Y la frutilla de la torta es ahora es las cerca de 80 sociedades de derecho privado que los Entes públicos han creado burlando el control del Tribunal de Cuentas.

En el año 2005 los cargos de particular confianza eran 137 , y ahora llegan a 259 destinándose 145 millones de dólares para cubrir los sueldos de estos cargos.

Se han agregado 40.000 nuevos funcionarios públicos mientras el IRPF recauda 1.500 millones de dólares, cuando se anunciaba que sólo serían 300 millones.

Un fenomenal impuesto al trabajo afecta a los trabajadores del Uruguay, con un mínimo imponible escandalosamente bajo y limitaciones a la deducción de este impuesto de gastos de enseñanza, salud y vivienda.

El porcentaje de ahorro del uruguayo es negativo, la cuenta corriente tiene un déficit del 4 % y el déficit fiscal de un 3 % mientras que la deuda externa es la más alta de la historia del país.

La “patria financiera” tan denostada, de parabienes. Para evitar la inflación se pagan intereses del 15 y del 16 por ciento con un costo anual para el Banco Central de unos 900 millones de dólares anuales. 

Este legado y algunos más va a dejar este gobierno, que todavía no ha podido laudar entre sus dos equipos económicos; el que recauda como un capitalista voraz y el que gasta como un socialista indisciplinado.

Mientras tanto, se dice que no hay plata para llevar a un mínimo 10.000 pesos todas las jubilaciones y pensiones y que la prometida rebaja del IVA no se va a concretar. Ni qué decir del apoyo a la incapacidad severa que dispone la Ley de Discapacitados que tampoco se concreta por falta de fondos del BPS.

EL ÚNICO CAMINO POSIBLE.

Muchos me dirán “Pero son sólo críticas, ¿no tiene soluciones o propuestas?”

Las hay y no son tan complicadas. ¿Pero les parece que el asistencialismo del Mides puede tener algún control? ¿Que el gasto público se puede bajar de un plumazo cuando los resultados de la seguridad, en la enseñanza y salud los reconocen todos? 

El único camino es un gobierno serio que asuma los costos de terminar con toda esta demagogia, sobre todo, reduciendo sustancialmente el gato público.

Que exija resultados e imponga evaluaciones al sistema educativo, y que estas se hagan públicas. 

Que se anime a ponerle límite a las corporaciones de las que tanto se queja el gobierno. 

Que reduzca a la mitad, por lo menos, los cargos de particular confianza.

Que elimine partidas y sueldos y gastos innecesarios en el Poder Legislativo.

Que muestre a la población donde va su dinero a través de tantas empresas sin control. 

Que equipe a la Policía y la motive y capacita para evitar la corrupción.

Que cada precandidato exponga a la consideración pública su equipo de gobierno, sus propuestas concretas y su decisión de recuperar la autoridad, la transparencia y los valores que venimos perdiendo.

Vamos a mirar para mañana, sin olvidar, qué errores hemos cometidos todos. Pero, por lo menos, que la población pueda cotejar el grado de firmeza, experiencia y valores que exhiben los que aspiran a gobernar el país.

Y, en vez de debates, donde cada uno tenga un dedo índice bien largo para acusar al otro, veamos el pulgar nuestro que nos señala y seamos capaces de extender una mano generosa en lugar de un puño crispado.

Para reflexionar durante la semana.

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