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Economía 05 de noviembre de 2015

La utopía uruguaya

Montevideo. Cuando la tendencia es el crecimiento de los bloques comerciales y TLC lo peor que podemos hacer es cerrarnos en la región y no abrir puertas al mundo.

Hébert Dell'Onte Larrosa-Montevideo/TodoElCampo – Se acabó la bonanza y nadie debería tener dudas al respecto. Luego de más de diez años de crecimiento, la situación internacional y nacional se presenta de forma compleja para el mundo, nuestros vecinos y también para Uruguay.

Luego de la crisis de 2002 que registró una estrepitosa caída del Producto Interno Bruto, Uruguay reaccionó rápidamente  y desde 2003 no ha dejado de tener un PIB positivo, con algunos altibajos, pero nunca por debajo del 2 %. Pero para 2015 se estima que el crecimiento será sólo del 1,5 % y en 2016 más bajo aún, apenas del 1,1 %.

En economía los por qué de las cosas no siempre se circunscriben a causas internas, que las hay también, pero los factores regionales e internacionales juegan un papel protagónico.

En este mundo tan globalizado donde China queda del otro lado del mundo pero tan próxima en cuestiones económicas, lo que allí sucede nos afecta y la desaceleración que está atravesando el país incide en nuestra economía porque afecta nuestras exportaciones. También nos afectan los tratados o acuerdos comerciales que puedan firmar nuestros principales competidores permitiéndoles llegar a países clientes a menor costo o con cuotas de exportación más generosas que las nuestras.

El mercado mundial también hace lo suyo. Si aumenta la oferta de los productos que Uruguay produce y exporta, como efectivamente ocurre, los precios se moverán a la baja y por la misma tonelada ingresará menos dinero al país.

Lo que ocurre en la región tampoco nos es ajeno y aunque miremos para otro lado acaba afectándonos.

Dentro del MERCOSUR nuestro principal socio es Brasil, país que enfrenta múltiples dificultades políticas y económicas. La inestabilidad política sin duda es un amenaza para la economía y las finanzas brasileñas. Un gobierno sin respaldo político fuerte no puede concretar medidas económicas y fiscales como las que Brasil necesita para revertir la caída del PIB que se estima se profundizará en 2016.

Pero lo que más nos afecta de Brasil es su política monetaria, con un dólar que se ha despegado de la región y nos saca varios cuerpos en competitividad.

En Argentina se avecinan tiempos diferentes porque el modelo de Nestor Kirchner primero y Cristina Fernandez después no resistirá mucho más tiempo y cualquiera sea el ganador en las próximas elecciones (Scioli o Macri) deberá operar cambios en algún sentido. El estancamiento se ha aferrado a ese país que reclama ajustes necesarios.

URUGUAY.

Si el contexto internacional y regional es importante no lo es más que el interno de cada país. Lo que China o Brasil hagan debe convocar nuestra atención, pero Uruguay debe jugar sus cartas por iniciativa propia y en función de lo que pasa en el mundo.

Cuando la tendencia es el crecimiento de los bloques comerciales, los Tratados de Libre Comercio y los arreglos aduaneros entre otras medidas, lo peor que puede hacer un país pequeño y tomador de precios es cerrarse en su vecindario y no abrir puertas ni ventanas al mundo. En especial cuando el vecindario es proclive a políticas populistas cuyos resultados nunca fueron buenos.

¿Cuál es la realidad de Uruguay? Luego de más de diez años de crecimiento (el Dr. Jorge Batlle entregó el gobierno al Dr. Tabaré Vázquez con registros de crecimiento real en 2003 y 2004) y con el Frente Amplio al frente del país desde 2005, las perspectivas para nuestro país no son las mejores.

En la Jornada Económica de FUCREA celebrada el 30 de octubre en el LATU, la economista Florencia Carriquiry del Dpto. de Asesoramiento Económico de Deloitte, resumió la situación de Uruguay en una serie de puntos significativos.

Dijo que el tipo de cambio en Uruguay, en lo que va del año, lleva acumulada una suba el 21 %, lo que nos deja muy rezagados frente a Brasil que registra una suba del 47 %. En Argentina el dólar blue  registra una suba del 16 % y el oficial del 11 %. En Paraguay y Colombia la suba del dólar es del 22 %.

Uno de los desafíos más inmediatos que tiene el equipo económico del gobierno es la inflación que se acerca peligrosamente al 10 %. Las autoridades realizan importantes esfuerzos para controlarla y una herramienta consiste en la intervención del Banco Central para  frenar el dólar, otra es el acuerdo de precios que tuvo un efecto positivo en setiembre y se espera que nuevos acuerdos similares  logren resultados positivos.

Pero sin importar lo que el BCU pueda hacer la presión alcista de la moneda norteamericana es tal que  la analista de Deloitte estimó que en diciembre la moneda norteamericana llegará a los $ 30 y en diciembre de 2016 a los $ 35.

Otros indicadores internos negativos enumerados por la economista   Carriquiry fueron la caída del consumo, de la inversión y las exportaciones. La pérdida de puestos laborales hace lo suyo: en los primeros ocho meses de 2015 se perdieron 20.000 puestos de trabaja en relación a igual período de 2014.

Todo hace pensar que estamos en las puertas de una desaceleración más profunda y  duradera.

En este punto debemos preguntarnos, a la luz de más de diez años de crecimiento, ¿cuánto aprovechó Uruguay ese crecimiento para desarrollar reformas estructurales que propicien la continuidad del crecimiento en momentos de crisis como los que se acercan? ¿O habrá generado políticas de asistencia que ahora tambalean por insostenibles y se expone al desamparo a las mismas personas que se dijo ayudar?

AGROPECUARIA.

En medio de esa tormentosa situación el sector agropecuario se verá afectado (ya lo está siendo) por el incremento en la producción de los commodities y la baja de los precios.

Según su análisis, Uruguay es competitivo en la producción de alimentos a largo plazo, pero a corto plazo es importante ajustar los costos.

LAS POLÍTICAS INTERNAS.

El estado de situación presentado por la Ec. Carriquiry es claro y en términos generales coincide con muchos análisis independientes. No hay dos opiniones sobre los tiempos difíciles que se nos vienen.

Visto lo anterior la pregunta es ¿qué puede hacer Uruguay? Afortunadamente aún hay margen para actuar, lo que tal vez no haya sea voluntad política, y eso es preocupante. Desde el gobierno se dan señales claras y la de bajar los costos de producción en cualquiera de las variantes que implica ese amplio concepto, no está  entre ellas.

Al momento de escribir esta columna el Dr. Tabaré Vázquez está en Japón en una visita oficial. Sería muy bueno lograr el mercado japonés, pero cualquiera sea el negocio que podamos hacer con Japón debemos entender que si se cambian algunas realidades internas no hay economía que aguante.

Algunas de esas realidades a cambiar se repiten y reclaman desde hace años, todos las conocemos: achicar el Estado, bajar los costos de la producción, quitar impuestos que frenan los emprendimientos productivos. En fin dar oxígeno al motor del país, pero en Uruguay eso suena a utopía.

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