30 de abril de 2017
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Ovinos 31 de marzo de 2016

La producción ovina y el abigeato

Entendemos que hay evidencia suficiente para que como país, cuidemos, valoremos y promovamos la continuidad y crecimiento de esta industria.

Montevideo/CMPP*/TodoElCampo – Luego de muchos años de trabajo y sacrificio el rubro ovino cuenta con estabilidad de precios para sus 2 principales productos: la carne y la lana. Estos productos, se han mantenido firmes en los últimos años y han afianzado su posición en los mercados internacionales, en ambos casos, como productos de primera calidad.-

El Uruguay ha logrado ser reconocido a nivel mundial como un excelente productor de lanas medias. Últimamente, este reconocimiento se está extendiendo a las lanas finas y – aunque con menor volumen- también a las lanas superfinas.

Igualmente, el desarrollo genético y las alternativas productivas de nuestras cabañas siguen siendo de primer nivel a nivel mundial.

Contamos con una institucionalidad ovina modelo en el mundo, donde están involucrados todos los actores vinculados a este rubro.

La industria topista local es líder y Uruguay sigue siendo el segundo exportador de tops de lana del mundo. El país, se ha convertido hoy en un Centro Regional de Procesamiento de Lanas, ubicándose detrás de China como segundo referente industrial topista del mundo, pero en prestigio, quizás el primero.

Entendemos que hay evidencia suficiente para que como país, cuidemos,  valoremos y promovamos la continuidad y crecimiento de esta industria.

El productor ha contado con la salida permanente de sus lanas a través de un complejo industrial que trabaja todo el año. También ha contado con alternativas comerciales a través de un número importante de exportadores.

Los años que vienen, tendrán como foco, el trabajo en pos de lograr un salto en la productividad de la cadena ovina, desde la genética a la comercialización.

Los pesos relativos de los factores productivos: tierra, capital y trabajo, han cambiado y con ellos también, la matriz productiva del Uruguay.  Esto nos impone pensar diferente y aportar soluciones y propuestas al productor, para que en su ecuación rentabilidad-riesgo, la oveja tenga la posición que le visualizamos.

Existen muchas oportunidades en el futuro de este rubro y somos realmente optimistas, pero aun así, existe un problema que nos abarca a todos y que ya dejó de ser exclusivo de nuestra cadena : el abigeato.

No hay razón alguna, para que este país siga aceptando esta realidad de brazos cruzados. No hay razón tampoco, para que nuestros parlamentarios sigan confundiendo delincuencia organizada, con robo social. Este desafío no lo tiene solamente la cadena de la producción e industria ovina  -a quien por cierto, más afecta -, sino la sociedad entera. No podemos seguir tolerando que el robo, esté por encima del trabajo, tenemos que abrir los ojos de una vez por todas.

Hay que darle a este problema la prioridad necesaria.  Esto resulta fundamental para que todas las oportunidades señaladas en el sector ovino, puedan ser aprovechadas.

Estamos hablando de una  cadena que exportó en el año 2014, 35 veces el valor de las exportaciones de vino, más de 3 veces las exportaciones de citrus, 9 veces las exportaciones de miel y 700 veces las exportaciones de aceite de oliva.

El rubro ovino cuenta hoy con las oportunidades que quizás nunca tuvo; tanto a nivel de precios como de posicionamiento en los mercados internacionales. La lana está en las mejores vidrieras del mundo y la carne ovina en las principales mesas. La acumulación de stocks ha desaparecido. La oveja vuelve a estar de moda.

Sin embargo, el flagelo del abigeato, de continuar, acabará con todo.

Recientemente, el Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca dio un primer paso en la búsqueda de la solución a esta problemática, enviando al Parlamento un Proyecto de Ley referido al Delito de Abigeato, que si bien no modifica sustancialmente lo que ya se encontraba previsto en la Ley Nº 17.826 de 14/09/2004, introduce cambios que pretenden hacer más efectiva la represión de este delito.

En ese sentido, la Ley proyectada mejora a la anterior, en cuanto, además de establecer el incremento de las penas, elimina la facultad que tenían los jueces respecto a la aplicación de penas sustitutivas a la prisión e instaura un sistema más severo en lo que hace a la represión del abigeato, destacando la figura del “reducidor”, al cual impone una pena especial.

Ahora, la sociedad espera una respuesta del Parlamento. Asimismo, el Poder Ejecutivo a través del Ministerio del Interior, debe tomar efectivas medidas de prevención y represión de este delito en las zonas rurales, de manera de crear una cultura social de respeto al trabajo y a la producción.-

Este país no se puede dar el lujo de no tomar medidas (con carácter urgente), frente a un problema que afecta gravemente a la producción y por ende a la propia economía nacional.

(*) Como consecuencia de la alta importancia que la Cámara Mercantil de Productos del País (CMPP) asigna al tema del abigeato y ante la conveniencia de un rápido tratamiento parlamentario del proyecto de ley a estudio del Parlamento Nacional, la Cámara Mercantil publicó una nota editorial respecto a la producción ovina y el abigeato.

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