28 de marzo de 2017
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Agricultura 01 de noviembre de 2016

La producción de pasturas naturales volvió a ser deficitaria en zonas sur y este del país

"No es necesaria la existencia de sequía para tener una relación desfavorable entre carga ganadera y disponibilidad de pasturas", recordó Marcelo Pereira del Instituto Plan Agropecuario

Montevideo / TodoElCampo- La producción de pasturas naturales fue desigual durante el último ejercicio agrícola-ganadero, explicó a TodoElCampo el responsable del Monitoreo de crecimiento de pasturas del Instituto Plan Agropecuario (IPA), el ingeniero agrónomo Marcelo Pereira.

Según explicó el integrante del IPA, en predios del sur y este del país el invierno pasado fue muy deficitario en la producción. Lo mismo se repite en los últimos 15 años, donde a pesar de picos de producción en verano, éstos no fueron de gran magnitud y su duración no fue extensa.

Por el contrario, en las regiones del noroeste de Uruguay, fundamentalmente hacia los predios del basalto, la cosa fue distinta. Informó que el déficit invernal de la pasada campaña no fue tan grande, la primavera transcurrió con normalidad y los picos de producción de pasturas se generaron de diciembre a enero “fueron de mucha magnitud y duraderas”, dijo.

Este último caso permitió la existencia de forraje, en algunos casos, hasta tres meses, lo cual determinó la desigualdad dentro del territorio nacional.

Independientemente del clima y la exuberancia de pasturas o no, el especialista expuso que la carga es importante. Recordó que la Facultad de Ciencias analizó la frecuencia de fenómenos de sequía en los últimos 100 años, y por más que exista pasto, la sobrecarga deriva en crisis forrajera. Por ello, “una cosa son las sequías y otra la crisis forrajera”, comentó.

LA SITUACIÓN DEL PAÍS

En Uruguay se produjeron dos boom de la agricultura, uno en la década del cincuenta y otro en la última década. No obstante, Pereira señaló que no son de la misma naturaleza, ya que en 1950 se aproximó al millón de hectáreas con un sistema de arado, mientras que en 2005 se superó ampliamente ese número en base a los herbicidas.

El segundo auge repercutió en la caída de la vegetación natural a 2.5 millones de hectáreas en los últimos dos años, por lo que la extensión total bajó a 10 millones.

Sin embargo, Pereira no carga las tintas contra la agricultura, sino que busca la valorización del campo natural. “No hay que olvidarse que la vegetación nativa tiene miles de años de adaptación a nuestro clima y es la única que nos salva cuando viene la sequía”, acotó. Además, recordó que como recurso es resistente y tiene resiliencia, el cual se puede utilizar mejor si se cuida. Dicho eso agregó: “para saber primero hay que comprender”.

INFLUENCIA DEL LANAR

Otro aspecto que influye en la situación del campo natural es la ausencia de lanares. Como indicó el especialista, el franco descenso del ovino permite la proliferación tanto de arbustos como todo tipo de rosetas. “Esas cosas no las podemos dejar pasar, y si bien los campos vuelven a ser arbustivos como eran hace un tiempo atrás, tenemos el campo con un desequilibrio desde el punto de vista pastoril”, confirmó.

¿SOLUCIÓN?

El especialista explicó que, en el mejor de los casos, con fuentes de semillas y sin muchos años de roturación y aplicación de herbicida, los campos se recuperan a partir del décimo año. Igualmente, hay otros que no se recuperan nunca. El exceso de agricultura y la falta de cuidados puede provocar que nunca se logre alcanzar el estado original de un predio.

También recordó la reciente creación de un prototipo de cosechadora de campo natural, la cual permite utilizar las semillas recogidas para acelerar la recuperación de un predio con varios años de agricultura encima.

Más allá de ello, reflexionó Pereira, hay predios que son irrecuperables, y ello fue lo que sucedió con Europa. Entonces, dar vuelta un campo debe ser una acción reflexiva y meditada, porque el retorno es muy complicado y lleva mucho tiempo, finalizó.

Producción: Estela Apollonio

Redacción: Damián Musso Sosa

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