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Actualidad 13 de octubre de 2016

La partida de un hombre íntegro

En los últimos días dejó de existir Ariel Díaz, ingeniero agrónomo, productor y comunicador. El periodista Alvaro Aguiar, de Radio Durazno, lo despidió con sentidas palabras.

Alvaro Aguiar-Durazno-TodoElCampo- Aquel señor de conceptos claros, de convicciones firmes, que al poco tiempo de hablar con él dejaba en evidencia que le preocupaba y se ocupaba de la sociedad que le rodeaba, pero también de las ovejas, no solo como una herramienta de producción, sino como un modo de vida, como una forma de fidelizar el hombre al campo.

La seca del norte lo trajo al centro del país. Centenario se convirtió en su comarca propia, sin nunca olvidar su Artigas natal. Se afincó y adaptó rápidamente a una sociedad que muchas veces no comprendía las buenas intenciones de compartir, de trabajar en equipo, de dar más de lo que se recibe a cambio…

De a poco nos fuimos conociendo, le invite a compartir un espacio semanal en la radio, y no tengo dudas que fue un aporte importantísimo al mismo durante muchos años. Ese espacio fue la excusa para que cada vez que nos encontrábamos las charlas se hicieron interminables, pero tan agradables como intensas, siempre Ariel tenía algo que aportar, envidiablemente siempre buscaba una vueltita para mejorar las cosas.

Es imposible hablar de su trayectoria como productor, como investigador de campo, probando el comportamiento de las razas, de los cruzamientos y todo el conocimiento que acumuló durante años de trabajo. Fue el primero en llevar al Texel al Norte, la Milchaff… Cruzó con Merino, con otras razas, recientemente me hablo que quería probar con la Leicester llegada el año pasado al Uruguay. Es que su vida era la oveja, la que defendía, amaba, luchaba por ella.

Trabajó en la concientización del trabajo, de la responsabilidad, en superar los obstáculos que la producción tenía, todo tenía una respuesta. Vendía carneros, vendía borregas, pero también regalaba, porque estaba convencido que la gente tenía probar de alguna forma las bondades de lo que él estaba recomendando,  y no quería que el dinero fuera un obstáculo para ello, según me lo confesó en una de las tantas charlas.

Su vinculación con la zona, con la institucionalidad, le llevaron a la presidencia de la Liga del Trabajo de Molles, y  cuando todos pensábamos que renovaba el mandato, dio un paso al costado. “No –me dijo- , lo importante es la renovación, las instituciones necesitan renovar la gente y hay que ir formando equipos de futuro permanentemente”, y propuso a una mujer por primera vez al frente de la centenaria institución. Es más, renunció un mes antes para que su compañero de Directiva encabezara la Asamblea. Fue un gesto lleno de contenido.

Un día me llamó para contarme que tenía que comenzar con un tratamiento, con una clara explicación de lo que tenía, de las células, del resultado que iba a tener y demás, comenzaron las internaciones, las idas y venidas, y su “escape” al campo cada vez que podía. Me avisaba: “el miércoles estoy a las órdenes para la radio, si me necesitas…” y renovábamos el entusiasmo de la comunicación.

El entusiasmo que cada día él le ponía a la vida, porque nunca le oí decir que no se sentía bien, o que no iba a superar la enfermedad. Su rostro lo delataba, pero su vitalidad intelectual superaba cualquier imagen.

Ariel, el Ingeniero Ariel Díaz, el amigo que  supe cosechar vía el programa de Radio Durazno. Un hombre inteligente, honesto, modesto, humilde, trabajador, una excelente persona, un más que buen amigo nos ha dejado para siempre un gran mensaje de optimismo, una gran enseñanza que espero que todos quienes lo conocimos podamos rescatar, aunque sea una semilla de su siembra.

 Con el respeto a su familia, un gran abrazo a toda la comunidad que lo apreciaba, me consta que así era.

Q.E.P.D.

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