24 de marzo de 2017
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Ovinos 18 de noviembre de 2016

La ARU y la FR discreparon con proyecto sobre fomento de la carne ovina

Desde la ARU como de la FR se valoró positivamente que el Parlamento Nacional introduzca entre sus temas de estudio a los ovinos, pero discreparon seriamente con el proyecto de ley en cuestión pues consideran que parte de premisas equívocas.

Hébert Dell’Onte Larrosa-Montevideo/TodoElCampo – Está en estudio de la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca de la Cámara de Diputados el proyecto de ley Fondo de Inversión y Fomento de la Carne Ovina. El texto apunta a jerarquizar la producción ovina que, además, cumple un rol socializante, sin embargo la Asociación Rural del Uruguay y la Federación Rural consideran que si bien el objetivo pretendido es positivo el proyecto de ley cae en errores que generarían un efecto contrario al buscado.

El proyecto en análisis crea el Fondo de Investigación y Fomento de la Carne Ovina cuyos objetivos son financiar proyectos de investigación tecnológica que propendan al desarrollo de la producción de carne ovina de calidad, fomentar el consumo de ese tipo de carne y promoverla en los mercados internacionales, pasando su administración al Instituto Nacional de Carnes (INAC).

Parte de la financiación del Fondo provendrá de los productores y la industria frigorífica con el equivalente de 10 Unidades Indexadas por carcaza ovina de razas carniceras o cruza con estas.

Esos recursos se dispondrán para implementar un sistema de trazabilidad ovina, estudiar la Diferencia Esperada en la Progenie (DEP), promover la mejora genética de las razas carniceras, certificar establecimientos, promover la carne ovina de calidad, etc.

En la exposición de motivos señala en su parte final que el Fondo de Investigación y Fomento Ovino “resulta imprescindible para impulsar el sector, darle presencia internacional, apoyar técnicamente a la producción y coordinar la capacidad tecnológica con que cuenta el país al servicio estratégico de la producción y a la industria”.

Y en el último párrafo establece como “desafío” el de “transformar un sector minoritario de la economía uruguaya, utilizando el potencial existente, en una referencia mundial de la carne ovina, junto a Nueva Zelanda y Australia, a los que hoy se agrega un pujante desarrollo de carne ovina de calidad en países de la región como Brasil y recientemente Paraguay, con un programa ambicioso de producir carne de calidad”.

LA CAÍDA DEL STOCK OVINO ES UN FENÓMENO MUNDIAL.

El martes pasado la Comisión de Ganadería de Diputados recibió por separado una delegación de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) y otra de la Federación Rural (FR) a los efectos de recibir la opinión de los técnicos de estas instituciones.

La delegación de la ARU estuvo compuesta por el presidente Pablo Zerbino, el vicepresidente Gerardo García Pintos y el delegado ante el INAC Gabriel Capurro, en tanto que integraron la delegación de la FR Emilio Mangarelli, Octacilo Echenagusía y Guillermo Villa.

Desde la ARU como de la FR se valoró positivamente que el Parlamento Nacional introduzca entre sus temas de estudio a los ovinos, pero discreparon seriamente con el proyecto de ley en cuestión pues consideran que parte de premisas equivocas.

Gabriel Capurro expresó que el proyecto está hecho por “gente con inquietudes, con entusiasmo” y eso es “positivo”. Pero “tiene cantidad de errores conceptuales y cuando uno parte de un diagnóstico equivocado seguramente llega a una propuesta que no es acertada. La propuesta que contiene este proyecto de ley va en contra de lo que se quiere impulsar”, subrayó.

“En síntesis este proyecto nos está diciendo que la caída del stock ovino en el Uruguay se debe a la orientación equivocada de los productores con razas doble propósito; que si los productores cruzan con razas carniceras van a vender mejor su carne ovina y eso nos va a conducir a una recuperación del stock”. Entendemos que todo esto está profundamente equivocado”, dijo Capurro.

La caída del número de ovinos es un fenómeno mundial y multicausal. Emilio Mangarelli de la FR también se refirió sobre el tema. “Partimos de la base de que se habla de una disminución del stock ovino en el Uruguay, equivocada cuando se dice que es por la lana y la creación de las razas doble propósito”.

“En 1990, Nueva Zelanda, el mayor productor de carne ovina, tenía 60 millones de lanares; en 2015 tenía 30 millones y no es un problema de lana”, dijo. “En 1990, Australia tenía 160 millones de lanares y hoy tiene 60 millones. Estados Unidos, en 1970 tenía 12 millones y hoy tiene 2,5 millones”.

Gabriel Capurro comentó que la caída del número de ovinos en Nueva Zelanda fue “en favor de la lechería” mientras que en Australia “bajó” el rodeo porque el productor tiene “otras opciones” como la agricultura.

NO SUPERPONER RECURSOS HUMANOS EN INVESTIGACIÓN.

El proyecto de ley de creación del Fondo apunta a facilitar y fomentar la investigación, Octacilio Echenagusía, consejero de la FR y miembro de la directiva del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) dijo que “ya existen organizaciones” que desarrollan investigaciones.

“La idea es al revés: los que participamos en distintas instituciones queremos sumar esfuerzos y no superponerlos”. Se busca que las instituciones que investigan (INIA, SUL, INAC, etc.) lo hagan “en conjunto”; el SUL y el INIA “están trabajando juntos porque (los investigadores) son pocos y como país no podemos darnos el lujo de estar superponiendo recursos humanos”, razonó.

GRAVÁMENES DIFERNCIALES ES UNA MEDIDA “NEGATIVA”.

La ARU y la FR están en desacuerdo con sumar gravámenes a los productores. El proyecto menciona 10 Unidades Indexadas a los productores y la industria.

Pablo Zerbino dijo que la producción ovina “ya aporta a INAC e INIA al momento de su comercialización. No es aumentando los gravámenes sobre un rubro productivo, cualquiera sea este, que se logra incentivar su producción”. Además “establecer gravámenes diferenciales para determinadas razas implica una diferenciación negativa para los criadores de las mismas al momento de decidir colocar su producción respecto de otras que no aportan”.

“LA TRAZABILIDAD TENDRÍA UN ALTO COSTO”.

Según las gremiales, extender la trazabilidad al sector ovino tampoco es una decisión positiva.

Pablo Zerbino  recordó que la trazabilidad en vacunos “surgió como resultado de la demanda”. Los mercados exigentes “preocupados por la situación sanitaria de Uruguay demandaron  determinadas condiciones para tener certeza de que los animales involucrados en la fecha reunían determinadas características, en las cuales la trazabilidad jugaba un partido importante”.

Pero “la trazabilidad ovina no se está demandando” como ocurrió con el ganado vacuno, y “tendría un alto costo para un período corto. Digo esto porque los corderos salen con tres o cuatro meses, por lo tanto si se lleva a cabo tendría un costo que pesaría más que en los vacunos”, dijo Zerbino.

Gerardo García Pintos fue más contundente: “Si queremos cargarle otra mochila al ovino para terminarlo de hundir podríamos poner en práctica la trazabilidad”.

Guillermo Villa por su parte dijo que “la trazabilidad tiene un costo brutal” para el rubro. “Si bien se trata de colocar un chip electrónico y todo parece muy fácil, cuesta mucho dinero y genera un montón de costos”.

Desde la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca de Diputados se explicó a TodoElCampo que la ronda de consultas recién comienza y se esperan a otras instituciones y técnicos que en las próximas semanas darán su opinión sobre el tema.

Se insistió en lo importante que es tratar el tema ovino en el Parlamento en virtud de que es un sector productivo de importancia pero también socializador, y se mencionó que el Instituto Nacional de Colonización que actualmente se orienta a la lechería podría considerar orientarse también a la cría lanar.

Gerardo García Pintos dijo que por el ovino muchos jóvenes ingresan en la actividad agropecuaria; “es esencial cuidar este rubro”, indicó. 

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