20 de Octubre de 2017
Máx. Min.
Actualidad 28 de Setiembre de 2013

Jóvenes y viejos, los más vulnerables y los más perjudicados

Sergio Abreu: "La vida, el amor y la familia que pregonamos en las Naciones Unidas están seriamente comprometidos en nuestro pequeño Estado con tres millones y medio de habitantes".

Actualidad 28 de Setiembre de 2013

Jóvenes y viejos, los más vulnerables y los más perjudicados

Sergio Abreu: "La vida, el amor y la familia que pregonamos en las Naciones Unidas están seriamente comprometidos en nuestro pequeño Estado con tres millones y medio de habitantes".

Sergio Abreu/TodoElCampo – Los extremos generacionales (los más jóvenes en la educación y los más viejos con sus jubilaciones y pensiones) tienden a profundizar la brecha social.

1. La educación muestra índices de deserción escolar y liceal que muestran que los niveles más bajos de la sociedad son los más excluidos del sistema.

2. Por otro lado, cientos de miles de jubilados y pensionistas reciben pasividades más que insuficientes para su subsistencia.

Hay una diferencia; los recursos para la educación son importantes y en % sobre el PBI, por lo que, el problema está en la calidad, en los métodos de aprendizaje, y en general, en el deterioro de la Enseñanza Pública.

En cambio, en las pasividades el problema es la falta de recursos, porque lo que gasta el gobierno, se orienta a otras áreas más relacionadas con el asistencialismo y el clientelismo político.

Los jóvenes deben crecer en oportunidades que les despierten la esperanza y la necesidad de superarse, y los más viejos, deben vivir con dignidad y sin angustias extremas los últimos tramos de su vida.

Este es el desafío, que no es teórico sino práctico en su aplicación solidaria; más aún, es un compromiso más allá de las diferencias entre los partidos políticos.

Todos somos responsables cuando el interés nacional es afectado por el despilfarro de la plata de los contribuyentes sin que el Estado evalúe y de cuenta de los resultados obtenidos; pero sobre todo, cuando ambos extremos sufren serias deficiencias en los servicios de salud que reciben y, en particular, en su vulnerabilidad ante la violencia doméstica y el abandono.

La vida, el amor y la familia que pregonamos en las Naciones Unidas están seriamente comprometidos en nuestro pequeño Estado con tres millones y medio de habitantes.

Tenemos responsabilidades compartidas, pero el gobierno ha fracasado frente a las corporaciones, ha actuado anárquicamente en su conducción, y en tiempos de las vacas gordas, nos deja para un futuro incierto una situación de inequidad en la sociedad incompatible con su discurso histórico.

Como decía Wilson, es imperdonable que no encontremos una solución para una sociedad como la nuestra.

Compartir en: