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Economía 07 de Octubre de 2015

JBS tiene la fórmula anticrisis

Brasil. Con 210 mil empleados, la empresa tiene plantas en Brasil, Argentina, Uruguay, Italia, México, Canadá, Estados Unidos y Australia.

Economía 07 de Octubre de 2015

JBS tiene la fórmula anticrisis

Brasil. Con 210 mil empleados, la empresa tiene plantas en Brasil, Argentina, Uruguay, Italia, México, Canadá, Estados Unidos y Australia.

Brasilia, Brasil-Valentina Álvarez/Brasil247/TodoElCampo* – JBS cerró este año un acuerdo de provisión de alimentos al gobierno de Venezuela por 2.100 millones de dólares. A ese paso, la mitad de la carne y la cuarta parte del pollo que comerán los venezolanos tendrá la etiqueta del holding goiano

Devaluación del real, caída de la demanda doméstica y altos costos de financiación. En medio de la tormenta que enfrenta la economía brasileña hay un holding que salió ileso gracias a su estrategia global y al apoyo financiero oficial que recibió en la década pasada.

La productora de alimentos JBS gana hasta cuando todos pierden, y alimenta varias  leyendas urbanas.

Por estas horas, las empresas brasileñas buscan alternativas a un hecho irreversible: el real brasileño se ha depreciado más de 30% en lo que va de año, y gigantes industriales -como las automotrices- hacen números para volcarse a la exportación ante una demanda doméstica que se redujo en casi 25%; otras, como las aerolíneas, piden ayuda al gobierno federal, al que ruegan un corte de impuestos para sobrevivir.

El megafrigorífico JBS, en cambio, ganará más de 2.500 millones de dólares por su alta exposición al dólar; el número representa el 20% del valor de mercado del holding que comandan los hermanos Wesley y Joesley Batista. Según analistas de la firma Merrill Lynch, el cálculo tiene sentido porque el 83% de la facturación de JBS es en dólares, y el 87% de su deuda también; es decir, al ser una empresa con perfil global, JBS está naturalmente protegida contra la depreciación del real.

Los Batista -una familia oriunda del estado de Goiás, y de origen humilde- decidieron  apostar al dólar también a la hora de diseñar su ingeniería financiera. A fines del segundo trimestre de este año, JBS tenía 37.200 millones de reales (unos 9.300 millones de dólares al cambio actual) aplicados en derivados vinculados al dólar, contratos de dólar a futuro y swaps cambiarios.

Como durante el tercer trimestre el dólar en Brasil saltó de 3,10 a 3,98 reales, los derivados generaron ganancias de más de 2.600 millones de dólares, unos 10.500 millones de reales. Y faltan contabilizar las nuevas subas del dólar frente al real, que parece estabilizado en cuatro reales por unidad.

La empresa que gerencian Wesley y Joesley Bastista es la mayor procesadora de carnes del mundo, la más grande compañía privada de Brasil (a pesar de que el estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social, BNDES, es accionista con cerca de 30%) y facturó en 2014 unos 116.000 millones de reales, es decir 29 mil millones de dólares al cambio actual. Con 210 mil empleados, la empresa tiene plantas en Brasil, Argentina, Uruguay, Italia, México, Canadá, Estados Unidos y Australia.

Otro de sus logros habla por sí solo: con la mediación de políticos de uno y otro país, JBS cerró este año un acuerdo de provisión de alimentos al gobierno de Venezuela por 2.100 millones de dólares. A ese paso, la mitad de la carne y la cuarta parte del pollo que comerán los venezolanos este año tendrá la etiqueta del holding goiano. Los Batista -que negociaron directamente con el segundo hombre más poderosos de Venezuela, Diosdado Cabello- lograron además que el país caribeño les pague cada entrega a 90 días, algo inédito para un país que atrasa tanto sus pagos a los exportadores brasileños que el gobierno de Brasil suele enviar mediadores a Miraflores a pedir por ellos. La distribución de la comida de JBS -dicen en Venezuela- será crucial en la campaña oficialista para las parlamentarias de diciembre.

Tanta influencia y notoriedad son recientes. Antes de 2007, JBS era apenas un frigorífico importante, pero no figuraba entre las 100 mayores empresas del país. Entre 2007 y 2009 el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva decidió volcar fondos estatales en la empresa de la familia goiana, a través del BNDES. Y lo más curioso: el banco no dio préstamos para financiar la expansión global de la empresa y cobró intereses por ello (como sería lo previsible), sino que entró a JBS como socio.

Varios entes contralores (por caso, el Tribunal de Cuentas de la Unión) buscan hincarle el diente a esa y otras incursiones.

En mayo, el Congreso brasileño aprobó una enmienda que prohíbe al BNDES alegar secreto sobre préstamos concedidos a empresas brasileñas o entidades internacionales, ya que se trata de fondos públicos. La enmienda fue vetada. Por ahora, el secretismo continúa.

(*) Artículo publicado en Brasil247 el 3 de octubre. La autora, Valentina Álvarez es periodista y editora de Brasil/247. Fue corresponsal en Brasilia de los diarios El Mercurio (Chile), El Nacional (Venezuela), El Cronista (Argentina)  y BBC Mundo.

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