17 de Agosto de 2017
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Actualidad 16 de Setiembre de 2013

En todos lados hay manchas de humedad

Sergio Abreu: "Todo esto es parte de la miseria humana que no es ajena a ningún gobierno porque las manchas de humedad existen en todos lados, y cada uno debe asumir y responder por sus inconductas".

Actualidad 16 de Setiembre de 2013

En todos lados hay manchas de humedad

Sergio Abreu: "Todo esto es parte de la miseria humana que no es ajena a ningún gobierno porque las manchas de humedad existen en todos lados, y cada uno debe asumir y responder por sus inconductas".

Sergio Abreu/TodoElCampo – El presidente de la República atacó a los funcionarios públicos por su falta de contracción al trabajo y su parsimonia como herencia cultural; una generalización injusta, demagógica y contradictoria, porque buenos y malos existen en todos lados, en todas las actividades y hasta en todas las familias.

Hace poco proponía traer bolivianos y peruanos a trabajar al país, en China y España dijo que los uruguayos son haraganes y que las maestras trabajaban apenas cuatro horas.

Sin embargo, ingresaron más de 30.000 funcionarios públicos, se gastan decenas de millones de dólares en cargos de particular confianza y la reforma del Estado todavía espera.

¿Por qué no les pregunta a sus Ministros y a los monarcas al frente de Ancap, Antel y otros entes cuél es el resultado de sus gestiones? ¿Cuánto se gasta en proyectos faraónicos, publicidad de monopolios públicos, promociones de eventos de todo tipo, con la plata de los que trabajan? ¿Cuál es su ejemplo de funcionario público? ¿Los directores y funcionarios de los Casinos Municipales? ¿Los que tenían que controlar las millonarias obras de arte robadas de la Intendencia? ¿Los que hicieron el maravilloso negocio de Pluna? ¿Los que contrataban en los hospitales a "la buena estrella? ¿Los que ajustaban los pliegos de Ute? Y etc. etc. etc.

Todo esto es parte de la miseria humana que no es ajena a ningún gobierno porque las manchas de humedad existen en todos lados, y cada uno debe asumir y responder por sus inconductas.

Pero de ahí, a desprestigiar todo un colectivo como el funcionariado público hay una gran distancia; sobre todo cuando viene de muchos que no respetaban instituciones, bienes y vidas ajenas y hoy son jueces de la contracción al trabajo de tantos que han sido servidores públicos ejemplares.

El señor presidente es también el nuestro, pero sobre todo, es el jefe de todos los que juzga con el látigo sinuoso de un estilo lenguaraz. Y eso no le hace bien al país de las armonías; el que todavía tenemos que construir entre todos.

Ya le queda poco por destruir y descalificar.

Se tienen que ir.

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